Correr sin calzado 21.097 metros helados y en tiempo récord

El español Karim El Hayani supera en un lago de Quebec la marca mundial de media maratón en la modalidad descalzo sobre nieve y hielo

Karim El Hayani durante su carrera sobre la nieve.
Karim El Hayani durante su carrera sobre la nieve.

Karim El Hayani posee una sonrisa contagiosa y goza sobremanera sentir el suelo con los pies desnudos; también es un corredor todoterreno. El Hayani completó en un tiempo de 1h 37m 54s la media maratón, pero en una de sus modalidades más extremas: descalzo sobre nieve y hielo. El pasado tres de marzo impuso así la nueva marca mundial (Guinness aún debe homologarla) con sus zancadas en el lago Beauport, ubicado en la provincia canadiense de Quebec, bajo una sensación térmica de -13 grados. “Tenía que subir y bajar el ritmo de acuerdo a la superficie. Correr sobre el hielo fue lo más difícil. Cuando pones el pie, se te pega un poco. Lo que más me inquietaba era no superar la marca frente a tanta gente que estuvo presente apoyándome. No quería fallarles”, comenta El Hayani a EL PAÍS.

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La pandemia, señala, anuló sus citas deportivas en el calendario. “Debía tener un objetivo para seguir motivado y vi la marca de Wim Hof, un atleta extremo muy respetado”, afirma. En 2007, el neerlandés recorrió la media maratón descalzo sobre nieve y hielo en 2h 16m 34s. “Quería intentarlo en 2022, pero hace unas semanas hice un entrenamiento de 13 kilómetros y sentí que estaba preparado”, añade. Dos días después de romper el récord, El Hayani volvió a entrenarse; sus pies resintieron muy poco el esfuerzo sobre el lago congelado.

Nacido en Tánger (Marruecos) en 1994, Karim El Hayani cruzó el estrecho y llegó a España con 12 años, sin compañía familiar. “Lo hice buscando un mejor futuro, como muchos jóvenes”, expresa. Pasó por un centro de acogida y le asignaron sitio en Aldeas Infantiles de El Escorial, institución que recuerda con cariño y agradecimiento. Su sueño, como el de millones de niños, era convertirse en futbolista profesional (se declara forofo del Barça), pero comenzó a participar y a destacar en carreras escolares pese a no contar con entrenamiento previo. “El Escorial es un pueblo pequeño, pero tiene varios clubes de atletismo. Me contactó Álvaro López Cotillo, entrenador del Club Las Ardillas”, comenta.

El Hayani fue campeón de la Copa de España júnior de carreras de montaña en 2013. Dos años después, obtuvo la nacionalidad española. Su triunfo en la Javelina Jundred 2015 -un recorrido de 100 kilómetros en el desierto de Arizona bajo temperaturas infernales- le granjeó fama. Se llevó la victoria en un tiempo de 9h 29m; el ganador más joven en los anales de este evento. En el verano de 2016, rompió en Santander la marca mundial de 100 kilómetros descalzo. El Hayani dividió periodos entre España y Estados Unidos, pero decidió instalarse en Canadá en abril de 2017. “Un amigo me sugirió mudarme a Montreal. Pensé en probar unos meses y sigo aquí. Es una ciudad multicultural donde puedes hacer actividades al aire libre a poca distancia”, comenta. Actualmente radica en Bromont (a una hora en coche de la metrópoli quebequesa) y ha ejercido distintos oficios (en fogones, hoteles y carnicerías).

El Hayani sobre el hielo durante la media maratón.
El Hayani sobre el hielo durante la media maratón.

Recuerda El Hayani que corrió su primera prueba con unas zapatillas para jugar fútbol en césped sintético, aunque después llegaron otras más acordes con el terreno. Posteriormente, se pasó a las sandalias. “Un día, al terminar un entrenamiento, decidí correr unos minutos descalzo. Me sentí muy libre. De niño siempre jugaba así con los amigos. Con el tiempo me llamó cada vez más la atención; esa idea de llevar el minimalismo a otro nivel”, afirma. Sobre este punto, deplora que la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada no autorice en su normativa participar descalzo en sus carreras. “No lo entiendo. Me parece absurdo. Dejan correr a gente con zapatillas de asfalto y sin experiencia, pero no a alguien con conocimiento del terreno y años de participación”, apunta.

Karim El Hayani tiene ya el próximo objetivo en mente: correr 250 kilómetros descalzo en un desierto. “Quisiera intentarlo en octubre o a principios del próximo año, pero depende mucho de la pandemia”, subraya. Este admirador de Rafael Nadal (“un ejemplo de humildad y del más alto éxito deportivo”, dice del manacorí) comparte con los tenistas de raza la capacidad de adaptarse a distintas superficies. Aunque lo de El Hayani -con zapatillas, sandalias o descalzo- equivaldría además a devolver sagazmente la pelota con pala, raqueta o a mano limpia.

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