Entre veteranos y jóvenes, De Jong

Koeman descorcha la mejor versión del holandés, mucho más participativo en el juego y afinado de cara a gol

De Jong marca el segundo gol del Barça.
De Jong marca el segundo gol del Barça.Alejandro Ruesga

No es extraño que al acabar el entrenamiento, Frenkie De Jong [Arkel, Países Bajos; 23 años] se quede unos minutos con Koeman para hablar de fútbol, de la posición, de cómo mejorar y encajar, sobre todo porque ha sido el joker azulgrana, capaz de jugar de central, mediocentro, interior, extremo ocasional y hasta falso punta. La charla futbolera es algo a lo que le cogió gusto en el filial del Ajax, con sus compañeros De Ligt y Carel Eiting, apasionados alrededor del balón. “Se puede decir que el míster le tiene marcado de cerca…”, bromean en la ciudad deportiva del Barça; “pero es que Frenkie es el alumno perfecto por su voluntad de aprender y mejorar, porque es un profesional como la copa de un pino”. En La Cartuja, el técnico le pidió a De Jong que llegara al área cuando jugara de interior. La final de Copa fue el mejor ejemplo, el mejor Frenkie.

“Ronald nos habla mucho, nos orienta con pequeños detalles que nos mejoran”, señala un canterano del vestuario. Pero con De Jong pone especial hincapié porque tiene la capacidad de desarrollar la idea del Barça, la identidad de un club que tiende puentes, raíces y juego con el Ajax y con la figura de Johan Cruyff. También porque se le reclama que sea uno de los adalides del futuro, también el nexo de unión entre jóvenes y veteranos ahora que el equipo exprime los últimos años de Messi, Busquets y Piqué al tiempo que salen piedras preciosas como Ansu, Ilaix, Araujo y Pedri. “Frenkie debe coger más el mando del equipo en el futuro”, solicitó Koeman tras dos meses en el Camp Nou. “Cuando habla, le escuchas porque tiene autoridad, conocimiento futbolístico y porque fue un gran jugador antes”, constató De Jong en una entrevista para la UEFA. Pero su mejor respuesta la entregó en la final ante el Athletic, recital de entrega y fútbol coronado con la asistencia del primer gol, el remate de cabeza para el segundo tanto y una nueva asistencia a Messi en el tercero, también participativo en el cuarto, cuando el equipo tejió una jugada de 60 toques y un rondo de 2 minutos y 26 segundos en el que tocaron el balón los 11 jugadores.

El centrocampista, inconforme con su primer curso de azulgrana, fue diáfano: “Debo marcar más goles y dar más asistencias”. Dicho y hecho. Suma siete dianas y ocho asistencias (por dos y cuatro del curso anterior), cifras goleadoras que solo superan Messi (31), Griezmann (15) y Dembélé (10). Números, además, mejores que en el Ajax (1 y 9 en el primer año; 3 y 4 en el segundo), solo igualados en su último curso en el filial. Un argumento que explica su adaptación y que difumina los 75 millones fijos más 11 en variables que el club pagó por él. El holandés, como otros, pidió turno para hacerse su foto junto a Messi y el trofeo y la que le ofrecería a su novia, Mikky Kiemeney, que le pidió en la noche del sábado un gol por su cumpleaños.

Y eso que a De Jong le costó entrar en la dinámica del equipo, entonces demasiado viciado y poco predispuesto a ejercitarse duro porque ya lo habían ganado todo, también reacio el jugador a compartir fiestas de vestuario porque prefiere cenar y descansar. “Es que es así, tan simpático como tranquilo”, le define un veterano del camerino.

Pero esta vez reía como el que más, quizá porque es su primer título de azulgrana tras 86 partidos con la camiseta. “Él sabía que era cuestión de tiempo que encajara su fútbol con el del Barça. Ahora, debe liderar este equipo en el futuro junto a Ter Stegen, Pedri y Ansu”, apuntan en el área deportiva azulgrana. Con Koeman en el banquillo, le resultará más fácil.

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