Arteta contra Emery en el polvorín del Arsenal

Incapaz de mejorar los números de su predecesor, el técnico del equipo inglés se juega buena parte de su crédito ante el Villarreal en medio del fuego cruzado de hinchas y propietarios

Arteta durante un partido con el Arsenal en Premier.
Arteta durante un partido con el Arsenal en Premier.PETER POWELL (Reuters)

Después de un largo reportaje, la prestigiosa revista The Athletic llegó a la conclusión de que entre Unai Emery y su sucesor, Mikel Arteta, la mayor diferencia consistía en que el primero no hablaba lenguas mientras que el segundo era políglota. Omitieron un detalle: el monolingüe ganó 144 puntos en 78 partidos en el banquillo del Arsenal mientras que Arteta suma los mismos en 81 y va camino de conseguir la peor clasificación de los gunners en Premier desde 1994.

El prestigio británico de Arteta, vinculado a su condición de ayudante de Guardiola y veterano de Highbury, corre el riesgo de dilapidarse. Gran parte de su suerte se decidirá esta noche en la vuelta de la semifinal de la Liga Europa (a las 21.00, en Movistar), obligado a remontar el 2-1 de la ida al Villarreal de Emery para conseguir algo que para el venerable club del norte de Londres ha pasado de ser rutinario a quimérico: un puesto en la próxima Liga de Campeones. Antes, debería ganar la final (el Manchester United defiende un 6-2 en Roma en la otra semifinal).

Ayer le preguntaron a Arteta cómo es posible que un club de la magnitud y el presupuesto del Arsenal —11º en la tabla Deloitte de los más ricos del mundo— encadene su quinta temporada sin entrar en Champions por la vía ordinaria. “Es la realidad”, dijo; “una de ellas es que el nivel de la competición que se ha alcanzado en la Premier no tiene precedentes. No somos el único club que se ha quedado fuera”.

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Cada día más criticado por quienes antes le exaltaban, Arteta coge el timón del Arsenal sumido en contradicciones. Sus argumentos son endebles porque el equipo no acaba de jugar mejor que con Wenger o con Emery, al tiempo que los problemas políticos se multiplican a su alrededor sin que consiga ubicarse en zona neutral. Necesita congraciarse con los hinchas para que le respalden sin dejar de apoyar públicamente a la familia Kroenke, los propietarios estadounidenses del club, tristemente célebres entre la afición por haber utilizado al equipo para facturar antes que para competir. La inscripción en el proyecto fallido de la Superliga Europea ha tensado la cuerda en un clima próximo a la revuelta popular.

“Si los hinchas tuvieran la oportunidad de conocerlos creo que la mayoría se sorprenderían”, declaró el entrenador, cuando en pleno fuego cruzado la prensa le inquirió por su relación con Stan y Josh Kroenke, padre e hijo, miembros de la familia Walton, la fortuna colectiva más grande del mundo, y dueños del Arsenal a través de KSE, el conglomerado que reúne a los Denver Nuggets y a los Colorado Avalanches.

El rancho Waggoner

Ningún entrenador de los big six de la Premier se mostró tan empático con el propietario secesionista de su club como Arteta. Tuvo valor, conociendo las pésimas relaciones que mantiene la hinchada con los Kroenke desde 2016. En concreto, desde el día que los aficionados se enteraron de que Stan había comprado el famoso rancho tejano de los Waggoner por 645 millones de euros. Faltó poco para que estallara una sublevación. Corría el mes de febrero y el club competía por ganar la Premier sin apenas haber hecho fichajes el verano anterior: Peter Cech por 14 millones y el egipcio Elneny por 12, fueron los refuerzos más sonados de un equipo que —tenían razón los hinchas— estaba siendo explotado con propósitos puramente económicos.

“Al procedimiento recaudatorio le bastaba con clasificar al equipo para la Champions, sin competir por la liga, al solo efecto de ingresar dinero en premios”, explica un agente inglés. A corto plazo funcionó. A medio, no. Desde la temporada 2017-18 el Arsenal no solo no volvió a clasificarse para Champions. Cada año perdió puestos en la tabla: quinto, sexto, quinto, octavo y... ahora noveno, siempre que Aston Villa y Leeds, a uno y dos puntos por debajo respectivamente, no pisen el acelerador.

“Definitivamente, este es nuestro partido más importante de la temporada”, dijo Pierre-Emerick Aubameyang este miércoles. “Quizás sea el partido más importante en mi carrera en el Arsenal”.

Aubameyang, que lleva cuatro años en el club, sabe lo que dice. Superado por los grandes, y también por Leicester, West Ham o Everton, el Arsenal está metido en una grave crisis. No hay forma de soslayarlo, por más que Arteta se esfuerce. La única escapatoria consiste en ganar la Europa League. El Villarreal de Emery llega en el peor momento.

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Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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