LaLiga Santander jornada 35
Getafe
Getafe
0 1
Finalizado
Eibar
Eibar
Recio 88'

El Eibar se resiste a la tragedia

Gana en Getafe de penalti, mete en problemas a su rival y estrecha la distancia con la salvación

Los jugadores del Eibar celebran su triunfo ante el Getafe este domingo en el Coliseum.
Los jugadores del Eibar celebran su triunfo ante el Getafe este domingo en el Coliseum.Mariscal (EFE)

La fe del Eibar es indiscutible. Lleva en el pozo muchas semanas, pero no se resiste a salir de su Arcadia feliz de una gran época de su historia en Primera División. Un gol de Recio, de penalti en el límite, después de un partido horrible por su lado y por el del Getafe, le dio los puntos y algo de esperanza de cara a los partidos que le restan, aunque le quede por escalar el Tourmalet.

GETGetafe
Getafe
0
David Soria, Mathías Olivera, Timor, Damián Suárez, Djene (Sofian Chakla, min. 25), Nyom (Aleñá, min. 89), Cucurella, Maksimovic (Ángel, min. 89), Arambarri, Enes Ünal (Chema, min. 77) y Mata
EIB Eibar
1
Eibar
Dmitrovic, Paulo Oliveira, José Ángel, Rober, Arbilla, Miguel Atienza, Edu Expósito (Recio, min. 69), Bryan Gil Salvatierra, Diop, Kike García y Sergi Enrich
Goles 0-1 min. 88: Recio.
Árbitro Javier Alberola Rojas
Tarjetas amarillas Kike García (min. 40), Diop (min. 67) y Timor (min. 81)

Como si los futbolistas del Getafe y el Eibar hubieran escuchado decir a Iker Jiménez que el centro del campo del Coliseum se parece al triángulo de las Bermudas, decidieron obviarlo desde el principio del partido. El círculo central sólo se utilizó en el saque inicial, en el comienzo de la segunda parte y tras el gol de Recio. Durante el resto del choque, la pelota sobrevolaba el medio campo, y además a una altura que tal vez hubiera necesitado un permiso de Aviación Civil para evitar problemas con los aviones que realizan su aproximación al aeropuerto de Barajas.

Fue una anomalía de partido. Los porteros, que tienen las manos como principal herramienta, fueron quienes más utilizaron el pie, casi siempre para golpear duro hasta el área contraria; los demás protagonistas prefirieron usas la cabeza, pero no en su vertiente intelectual, sino para controlar el balón. Era lo más lógico con tanto juego aéreo.

Que la pelota permaneciera más de cinco segundos en poder de alguno de los dos equipos parecía un imposible, que se pudieran más de dos pases seguidos, un milagro. Los recogepelotas trabajaron más que los centrocampistas, los banderines de los linieres se movieron sin cesar señalando fueras de banda y de juego. Los masajistas cobrarán horas extra con tanta intervención. La falta de sentido del juego atacante de los dos equipos se pudo comprobar por la ausencia absoluta de ocasiones en ambas porterías. El primer córner del partido lo lanzó el Getafe en el descuento de la primera parte, interrumpida por decenas de incidentes de todo tipo. Y si en alguna ocasión se acusó a Bordalás de utilizarlos como estratagema en beneficio del Getafe, esta vez parecía más que a los dos equipos les comía la ansiedad; la necesidad de no cometer errores, lo que no garantiza los aciertos. Mata y Unal, en la vanguardia del Getafe, se encontraron tan solos como Enrich y Kike García en la del Eibar. Al internacional Bryan Gil, como el valor en el ejército, se le supone la clase, pero no apareció apenas, porque los balones le pasaban por encima.

Y todo eso, en condiciones normales, porque, además, en la segunda parte aparecieron el viento y la lluvia. Se abrió un poco el juego, pero sólo por la fatiga de los jugadores, más que por la decisión consciente de ser valientes. Tuvo un par de llegadas el Getafe, una de ellas en un lanzamiento de Timor desde su campo, que neutralizó Dmitrovic con apuros, y el Eibar gozó de una ocasión en el remate de Kike García que le salió muy centrado.

Parecía que nadie sería capaz de alterar el resultado, pero en un saque de esquina, en el minuto 88, Enrich metió la espuela, el balón voló hacia Maksimovic, que levantó el codo, y el VAR avisó al árbitro de un posible penalti que ratificó Alberola. Recio, el único reemplazo de Mendilibar durante el partido, asumió la responsabilidad del lanzamiento después de varios errores críticos de sus compañeros. Batió a Soria, dio el triunfo al Eibar y le devolvió una brizna de esperanza.

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