El largo regreso del Barça a la fase final de la Euroliga

El equipo azulgrana y el Milán, tras siete y 29 años de ausencia, y el CSKA y el Anadolu, campeón y subcampeón en 2019, se miden en las semifinales

Kurbanov, Balbay, Oriola y Cinciarini, los cuatro capitanes de la fase final, con el trofeo de la Euroliga.
Kurbanov, Balbay, Oriola y Cinciarini, los cuatro capitanes de la fase final, con el trofeo de la Euroliga.

Siete años son una eternidad en el deporte, el tiempo que ha necesitado el Barcelona para regresar al baile de los últimos cuatro pretendientes al máximo título del baloncesto europeo. La 63ª cita de la Euroliga está subrayada por los condicionantes. La temporada se canceló en 2020 a causa de la pandemia y las autoridades alemanas no autorizan la asistencia de espectadores en la fase final que se celebra en el Lanxess de Colonia. Todo hace más intrigante y excitante el cónclave. El Armani Milán, dirigido por Ettore Messina y rival del Barça este viernes en las semifinales (21.00, DAZN y Movistar+), debe retrotraerse mucho más para encontrar vestigios de su gloria, los títulos en 1987 y 1988, a los que le condujo Mike D’Antoni, ahora, a sus 70 años, entrenador ayudante en Brooklyn Nets y entonces el base que alimentaba a dos legendarios pívots, Dino Meneghin y Bob McAdoo.

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En la otra semifinal (18.30), se enfrentan el CSKA Moscú, el vigente campeón aunque han pasado ya dos años desde que ganó el título, y el Anadolu Efes, rival del equipo ruso ahora y también en aquella final de 2019 en Vitoria. La pérdida del base Mike James que, tras un desencuentro con su entrenador, Dimitrios Itoudis, fichó por Brooklyn en abril, no parece haber afectado al equipo moscovita, segundo en la clasificación histórica con ocho títulos, solo superado por los 10 del Real Madrid, ausente en Colonia después de haber competido en seis de las últimas siete fases finales.

Han cambiado tantas cosas desde última aparición del Barcelona en la fase final que su líder de entonces, Juan Carlos Navarro, supervisa ahora desde la grada en calidad de director deportivo. Y Nikola Mirotic, uno de los verdugos del Barça en aquella semifinal de 2014 en que fue arrollado (62-100) por el Madrid, cambió de bando tras un periplo entre medias de cinco temporadas en la NBA. El montenegrino es uno de los referentes de la competición, el mejor en la fase regular según las estadísticas de valoración, aunque el premio al mejor de la temporada (MVP) ha sido para Micic, el base serbio del Anadolu. El ala-pívot montenegrino afronta, a nivel de clubes, su primera oportunidad para responder a las expectativas que él mismo fijó. “Quiero marcar una época”, anunció cuando fue presentado en el Palau Blaugrana en julio de 2019. El Barcelona redobló su apuesta con otros fichajes de primerísima fila, la llegada de Calathes y de Saras Jasikevicius como entrenador, y finalmente la incorporación de Pau Gasol en abril. El equipo ganó la Copa y concluyó en el primer puesto la fase regular de la Euroliga, aunque sufrió para eliminar al Zenit en los cuartos de final. Ahora, aspira a su tercer título europeo, tras el de 2003, con Pesic de entrenador y Bodiroga de líder, y el de 2010, con Xavi Pascual en el banquillo y Navarro y Ricky Rubio al mando de las operaciones.

Su escollo para llegar a la final es el Milán, impulsado por dos bases que conoce bien: Malcolm Delaney, que dejó el equipo azulgrana en marzo de 2020 ofendido porque no le ofrecían la renovación, y Sergio Rodríguez, rival del Barça toda su vida con el Madrid, con el CSKA —ganó una Euroliga con cada uno— o desde hace dos años con el Milán. Junto a ellos, Shields y Punter como cañoneros, los aleros Datome y Micov, y pívots de calidad como Brooks, Leday y Hines. Un buen equipo en un torneo sorprendente.

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Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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