El récord que nadie batirá

En 1947, Albert Bourlon recorrió 253 kilómetros en solitario. Hoy las etapas no pueden superar los 250 km

Albert Bourlon, rodeado de espectadores, durante su fuga en 1947.
Albert Bourlon, rodeado de espectadores, durante su fuga en 1947.

Nadie podrá batir nunca el récord de Albert Bourlon en el Tour. Entre Carcasona y Luchon protagonizó la fuga más larga de la historia de la carrera, aunque no la más relevante de su biografía, pero habrá que ir por partes. El 11 de julio de 1947, el ciclista del equipo Centre-Sud-Ouest se escapó del pelotón, que le dejó hacer, nada más tomar la salida. Se presentó en la meta a los pies de los Pirineos después de 253 kilómetros de recorrido en solitario. Jacques Goddet, el director, dio el banderazo de salida desde su Hotchkiss descapotable de color rojo y Bourlon se lanzó a por los 50.000 francos de premio de la meta volante del kilómetro 50, en Espéraza. Siguió pedaleando. A mitad de etapa llevaba 29 minutos de ventaja y se animó. No era un buen escalador, pero ascendió a chepazos el Portet de Aspet y después el Col de Ares para presentarse en la meta con 16 minutos de ventaja. Le dio tiempo a ducharse, vestirse, mantener una charla con el boxeador Marcel Cerdan y arrimarse a los jueces para decirles: “¿Esta vez sí me habéis visto, no?”, porque dos días antes tuvo que presentar una reclamación ya que no aparecía en la clasificación de la etapa.

Goddet valoraba la hazaña de Bourlon en L´Équipe: “Todos los perseguidores se las prometían muy felices y pensaban que, tarde o temprano tiraría la toalla y se sentaría a comer en un pequeño restaurante junto a un río de truchas, completamente abrumado por la magnitud de la empresa. ¡Craso error! Bourlon es de esas personas cada vez menos comunes que no descansan hasta dejar el trabajo hecho”.

Nadie podrá jamás acercarse al récord de Bourlon, porque los reglamentos impiden ahora que las etapas superen los 250 kilómetros, pero pese a la grandeza de aquella fuga, no fue la más trascendente en la vida del ciclista francés. Obrero comunista y sindicalista, Albert trabajaba en la fábrica de Renault antes de su primer Tour, en 1938. Dos años antes había participado activamente en las huelgas de los trabajadores franceses. Con la invasión de su país, fue detenido como prisionero de guerra y enviado a un campo de concentración en Polonia, el Stalag de Sagan. Protagonizó dos intentos de fuga y por fin lo consiguió, después de ser trasladado al campo de Fürstenberg. Huyó a través de Ucrania, Eslovaquia y Hungría. El 2 de noviembre de 1943 atravesó a nado el río Tisza, afluente del Danubio, medio congelado en esa época del año, y llegó a Bucarest, donde se refugió, y aprovechó para ganar la carrera Bucarest-Ploiesti-Bucarest en 1944. Se ganó la Cruz de Guerra francesa por la fuga del campo, la más importante de su carrera.

Después llegó la escapada de Carcasona, y su amistad con René Vietto, otro héroe del Tour, afiliado como él al Partido Comunista francés desde sus tiempos de botones del Hotel Majestic de París. Cuando regresó de la Guerra fue contratado por Mercier, y luego por el equipo Rochet. Además de la etapa kilométrica del Tour ganó una París-Bourges, el circuito de Vienne y dos etapas del Tour del Oeste, pero nunca tuvo los honores de correr con la selección de Francia. Decía que por sus ideas políticas. Murió en octubre de 2013.

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