Barry Hoban, un doblete y una boda

El británico ganó dos etapas consecutivas en 1969 después de la exhibición de Eddy Merckx en Mourenx

Barry Hoban se impone en la llegada de Burdeos, durante el Tour de 1969.
Barry Hoban se impone en la llegada de Burdeos, durante el Tour de 1969.

El Tour estaba en conmoción el 16 de julio de 1969. La hazaña de Eddy Merckx entre Luchon y Mourenx, que destrozó a sus rivales con una escapada que comenzó en la cima del Tourmalet, a 140 kilómetros de la meta, impactó con fuerza. Tenía 24 años, y los demás se encontraban fuera de lugar. “Nunca me he sentido tan viejo”, aseguraba Raymond Poulidor. “Este ciclista escapa a la ley común”, decía Pingeon.

En el pelotón corría Barry Hoban, que había sido el mejor amigo de Tom Simpson, el corredor británico muerto en las faldas del Mont Ventoux dos años antes. Un día más tarde de aquella desgracia, Hoban ganó la etapa, en su victoria más amarga. En realidad, el pelotón permitió que la ganara en homenaje a su compañero y amigo. El ramo de flores de aquel día fue para la viuda de Simpson, Helen Sherburn, que estaba de vacaciones en Córcega cuando se enteró de que su marido se había caído. Cuando escuchó la noticia por la radio, el cadáver de Tom ya iba camino de la morgue de Avignon.

Hoban comenzó a visitar con frecuencia a Helen y a sus hijas, Jane y Joanne. Dos meses antes de que comenzara el Tour de 1969, habían decidido casarse, y cuando llegó a Francia desde Gante, donde residía, su intención era ganar una etapa.

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Entre Mourenx y Burdeos, cuando se hablaba de que el secreto de Merckx era que le ponían 60 terrones de azúcar en cada bidón de agua, y que no le importaba fumarse algún cigarrillo de vez en cuando, Hoban, que ya había ganado el año anterior en Sallanches, tenía entre ceja y ceja vencer esa etapa. Lo había comentado desde el primer día, porque en Burdeos había sido dos veces segundo, tras Darrigade en 1964 y Godefroot en 1968, y tenía una espina clavada.

Se la sacó acompañado por cuatro aventureros más que se fugaron a falta de 15 kilómetros. Les ganó al sprint. Como al día siguiente, cuando volvió a meterse en una escapada a 20 kilómetros de la meta en Brive. Otra vez se impuso a sus cuatro compañeros de fuga. Se convirtió en el primer británico en ganar dos etapas, además consecutivas, en el mismo Tour. Lo podía intentar porque no inquietaba a nadie: estaba casi tres horas de Merckx en la general.

En octubre, montado en un Opel de color rojo intenso, escoltado por dos gendarmes en motocicleta, con Helen sentada a su lado, escaló de nuevo el Mont Ventoux, donde le esperaban las autoridades locales y las del Tour, para inaugurar el monumento a su amigo Simpson, erigido gracias a los fondos recaudados en una colecta celebrada en Inglaterra. “En memoria de Tom Simpson, medallista olímpico, campeón del Mundo, embajador del deporte británico. Muerto el 13 de julio de 1967 en el Tour de Francia. De sus amigos del ciclismo en Gran Bretaña”.

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