Argentina apuesta por el agua y el fuego

En medio de la incertidumbre por una preparación atípica, la delegación albiceleste se aferra al poderío de sus embarcaciones en vela y a la competitividad de sus ocho selecciones clasificadas

Jugadoras de la selección argentina de hockey sobre césped celebran en un partido ante España en la previa a los Olímpicos, el 7 de julio.
Jugadoras de la selección argentina de hockey sobre césped celebran en un partido ante España en la previa a los Olímpicos, el 7 de julio.Ana Escobar (EFE)

Selecciones masculinas de fútbol, básquet, rugby y handball. Equipos de mujeres y de hombres de hockey y vóley. No está claro cómo le irá a Argentina en Tokio 2020 —y muy posiblemente no llegará a las tres medallas de oro que consiguió en Río de Janeiro 2016 después de casi siete décadas, desde Londres 1948—, pero su carta de presentación, con ocho equipos colectivos que se clasificaron después de atravesar torneos preolímpicos muy exigentes, confirma un espíritu de competitividad y tradición solo comparables a las grandes potencias deportivas del mundo, como España, Francia y Estados Unidos.

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El escenario, sin embargo, no deja de ser indescifrable después de que la pandemia alterara las planificaciones y muchos atletas dejaron de entrenarse o competir durante un puñado de meses. En una época de inestabilidad, Argentina apuntará sus opciones de medalla a sus dos deportes más confiables de los últimos Juegos, la vela y el hockey sobre césped. En síntesis, el agua de las embarcaciones y el fuego de sus equipos colectivos.

Las regatas se convirtieron en los últimos 25 años en una fábrica de medallistas olímpicos: desde Atlanta 1996, los representantes de vela de Argentina llevan seis Juegos consecutivos subiéndose al podio e intentarán repetir esa costumbre moderna en Tokio 2021. Los abanderados en la ceremonia de inauguración serán Santiago Lange y Cecilia Carranza, ganadores del oro en Río 2016 y punta de lanza de una misión que, entre el aislamiento internacional por la pandemia y un cambio en la política interna del financiamiento del deporte, no termina de decodificar cuáles son sus expectativas.

Lange, de 59 años, ya abuelo y resiliente de una operación en la que le sacaron el 30 por ciento de sus pulmones por un cáncer, se convertirá en Japón en el argentino con más participaciones olímpicas, siete, una más que el ciclista Juan Curuchet. Además buscará subirse al podio por cuarta vez: debutó en Seúl 88 y también fue bronce en Atenas 2004 y Pekín 2008. De conseguirlo, se convertirá en el máximo medallista argentino junto a otro regatista, Carlos Mauricio Espínola, y una estrella del hockey, Luciana Aymar, ambos con cuatro metales y ya retirados.

Argentina se aferra al agua, pero también al hockey sobre césped, el otro deporte que le garantizó medallas en los últimos cinco Juegos. Primero fue el seleccionado femenino, que ganó dos platas y dos bronces entre Sidney 2000 y Londres 2012, y después el masculino, que festejó la de oro en Río 2016. Los campeones olímpicos no llegan a Tokio 2020 en su mejor momento, pero hay esperanzas en que las mujeres regresen al podio.

El seleccionado masculino de básquet como mínimo garantizará su habitual corazón. Al mando del eterno Luis Scola, ya de 41 años y en sus quintos y últimos Juegos Olímpicos, los vigentes subcampeones del mundo deberán atravesar una fase inicial muy complicada. Al último sobreviviente de la Generación Dorada, y ganador del oro en Atenas 2004, lo escolta una nueva camada de jugadores que en los últimos meses llegaron a la NBA, como Facundo Campazzo. El sub 23 del fútbol masculino, una formación remachada a la que muchos clubes les negaron sus jugadores (no hay representantes de River ni de Boca), llegó a Japón con la intención de mantener la onda verde de la Copa América que Lionel Messi ganó recientemente en Brasil. Sin embargo el debut, en la primera actividad argentina en los Juegos, fue con un sorpresivo tropiezo: “la albiceleste” perdió 2-0 con Australia en la noche del jueves en Sapporo y deberá ganarles a España y a Egipto para avanzar de fase.

Partido entre Argentina y Australia, este jueves, en Tokio.
Partido entre Argentina y Australia, este jueves, en Tokio.SIlvia Izquierdo (AP)

Como en Seúl 1988 con Gabriela Sabatini, Barcelona 1992 con el dúo Javier Frana-Christian Miniussi y Río 2016 con Juan Martín del Potro, el tenis también puede aportar alguna medalla. El principal candidato parece ser el doblista Horacio Zeballos, cuarto en el ranking mundial de su especialidad y reciente finalista en Wimbledon, que participará en pareja con Nadia Podoroska en la categoría mixta y Andrés Molteni en masculino. Con muchas bajas en el cuadro del singles de hombres, Diego Schwartzman quedó como octavo preclasificado, aunque el torneo será sobre superficie dura y los mejores rendimientos del porteño suelen ser sobre polvo de ladrillo.

Entre los debutantes olímpicos, el nombre a seguir es el de Delfina Pignatello, una carismática nadadora que en los Panamericanos de Lima 2019 ganó tres medallas de oro. Sin embargo, la joven de 21 años pareció perder terreno después de la pandemia: por las restricciones del aislamiento obligatorio, permaneció cuatro meses sin entrenarse y sus tiempos posteriores quedaron lejos de sus mejores marcas.

La nadadora Delfina Pignatiello, en una imagen de los Juegos Panamericanos Lima 2019.
La nadadora Delfina Pignatiello, en una imagen de los Juegos Panamericanos Lima 2019.ORLANDO BARRÍA (EFE)

Entre los 181 deportistas convocados, la tercera delegación argentina más grande de la historia detrás de Londres 1948 y Río 2016, el podio de figuras se completa entre Lange, Scola y Paula Paretto. La judoca fue campeona olímpica en Río y, aunque no sumó buenos resultados en los últimos años y debió ser operada en 2019, ya demostró que tiene el fuego sagrado: en Pekín 2008 ganó la medalla de bronce. Paretto es una leyenda del deporte argentino que en su día a día, además de entrenarse sobre el tatami, trabaja de traumatóloga. Desde su lugar enfrentó a la pandemia como médica y atleta de alto rendimiento. A Pareto le dicen “La Peque” (mide 1,48) pero sintetiza las aspiraciones de grandeza de su delegación, aun frente a los Juegos más enigmáticos.

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