El Cádiz rescata un punto en la última jugada del partido

Un agónico gol de Espino iguala un partido en el que el Levante es superior, pero en el que no sabe sentenciar

Alfonso 'Pacha' Espino celebra el empate del Cádiz.
Alfonso 'Pacha' Espino celebra el empate del Cádiz.AFP7 vía Europa Press (Europa Press)

Nada es previsible en el fútbol. El Levante se creyó vencedor en Cádiz, donde gobernó el partido con minutos excelentes, dominó el marcador y hasta tuvo la sentencia en el tramo final. Pero todo acabó en empate (1-1) tras un gol del lateral Espino en la última jugada del partido. El Cádiz, limitado como es, mostró un valor que es oro, el de la casta y la fe. También vale para sumar. “El Cádiz es esto, luchar hasta el final”, explicó el inopinado goleador mientras el equipo se marchaba entre vítores.

CADCádiz
Cádiz
1
Jeremias Ledesma, Varazdat Haroyan (Victor Chust, min. 80), Carlos Akapo, Fali, Luis Espino, Jens Jonsson (Isaac, min. 69), Salvi, Tomás Alarcón, Álex Fernández (Álvaro Jiménez, min. 80), Lozano (Milutin Osmajic, min. 69) y Negredo (Perea, min. 58)
LEV Levante
1
Levante
Aitor, Róber, Clerc, Son, Óscar Duarte, Gonzalo Melero (Pablo Martínez, min. 62), De Frutos, Morales, Campaña (Malsa, min. 80), Roger (Enis Bardhi, min. 62) y Soldado (Dani Gómez, min. 50)
Goles 0-1 min. 38: Morales. 1-1 min. 96: Luis Espino.
Árbitro Santiago Jaime Latre
Tarjetas amarillas Gonzalo Melero (min. 20), Luis Espino (min. 27), Soldado (min. 46), Campaña (min. 61), Óscar Duarte (min. 82) y Morales (min. 92)

El Levante apuesta por el valor de la continuidad. Consolidado en la categoría, con la ilusión, quizás no muy explicitada, de dar el paso que le lleve a competición europea, ha peleado durante el verano por mantenerse dentro del tope salarial que marca la patronal. Se apuntó incluso a una renuncia respecto a Campaña, su futbolista mejor pagado. Esa posibilidad semeja aparcada. En el estreno liguero ejerció de capitán general, actuó como mediocentro y gobernó el partido a pesar de que, enredado en una lesión muscular que no tenía fin, no jugaba un encuentro oficial desde el pasado mes de noviembre.

Campaña marcó el ritmo, primero con Melero de lugarteniente, después con el novel Pablo Martínez, duplas que aluden a las expectativas del Levante. Y no faltó el comandante. Morales anotó antes del descanso mediante una rosca deliciosa y dejó claro que Paco López no dirige una tropa cualquiera. Dominó al Cádiz, cuestión que al equipo que dirige Álvaro Cervera tampoco suele importarle mucho, pero sobre todo le sometió de tal manera que durante esa primera parte más opciones de llegar al área que con acciones a balón parado. Fue así como marcó Negredo mediado ese intervalo, fruto de la pizarra, pero también adelantado sobre la línea zaguera del rival. El VAR validó la decisión del linier, que ya había levantado la bandera y matizado la alegría de la afición local.

La gente regresó al estadio en Cádiz para paladear una categoría que no habían podido disfrutar la temporada pasada. Y el feudo estrenaba nombre, el Nuevo Mirandilla, una denominación que se acoge entre polémicas y advertencias de los dirigentes del club, que anuncian su intención de levantar un campo propio que no dependa de los vaivenes políticos y que se llame Carranza. Más allá de esos litigios, el Cádiz obedece al dictado de Álvaro Cervera: pico y pala.

El fallo de Morales

En desventaja desde el epílogo de la primera parte, el cuadro amarillo cogió los aperos y buscó los caminos hacia el empate. Con atajos, tal y como acostumbra. El Levante tuvo la madurez suficiente para defenderse con la pelota. La manejó en cuanto su técnico refrescó el equipo. Liberó además a Morales del esfuerzo defensivo en el flanco izquierdo. Y se aprestó a sufrir porque el Cádiz, sin alardes, no dejó de asomarse al gol, siempre presto para tirar centros al área y golpear en la estrategia. Fue ahí donde se tuvo que aplicar Aitor Fernández para despejar un testarazo del armenio Haroyan tras un saque de esquina.

La cercanía del final invitó a Paco López a guardarse. En la ruta que buscaba hacia el triunfo se le lesionaron además dos delanteros, Soldado y Dani Gómez. Morales acabó en punta y Campaña, agotado, en el banquillo. El comandante debió sentenciar en un mano a mano con el portero tras fallo garrafal de Perea. La pelota se fue al palo y le dio una última vida al Cádiz. Y, desde luego, la exprimió.

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