Odegaard, vendido al Arsenal

El noruego, de 22 años, es traspasado a los ‘gunners’ después de no ver las cosas muy claras en un Real Madrid que, además, se encuentra en modo recaudatorio para aliviar los efectos de la pandemia

Odegaard y el entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, la temporada pasada.
Odegaard y el entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, la temporada pasada.

La historia de Martin Odegaard en el Real Madrid terminó esta vez sin prácticamente empezar. El noruego, de 22 años, se marcha definitivamente traspasado al Arsenal, según anunciaron este viernes ambos clubes, por unos 35 millones de euros. Ya jugó cedido en los gunners la mitad de la temporada pasada y allí regresa en una operación donde todas las piezas encajaron: el jugador no vio las cosas muy claras en el Bernabéu; el conjunto londinense le entrega feliz un estatus de protagonista principal; y en las oficinas de Valdebebas, que repescaron al futbolista por segundo verano consecutivo, se encuentran en modo recaudatorio para aliviar los efectos de la pandemia y, llegados a este punto, no vieron mal la venta. Hace un mes, ya ingresaron 40 millones por Varane y tres por la renovación del préstamo de Brahim al Milan mientras la casilla de gastos en fichajes sigue a cero por segunda campaña seguida.

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El desembarco de este centrocampista ofensivo en el mercado invernal de 2015, a cambio de 2,8 millones, recibió las más altas atenciones que podía tener un joven de 16 años, pretendido por las principales entidades de Europa y que aterrizó en Valdebebas tras un minucioso proceso de elección realizado junto a su padre. Fue presentado por Emilio Butragueño en la sala de prensa del estadio merengue y, aunque empezó jugando en el Castilla de Zidane, subía frecuentemente a entrenar con la primera plantilla. Fue, de hecho, el más joven en debutar con los grandes: con 16 años y 157 días, en la última jornada de la 2014/15, precisamente con Carlo Ancelotti en el banquillo y sustituyendo a Cristiano Ronaldo. Una foto con carga simbólica: la megaestrella y una apuesta de futuro del club.

Sin embargo, seis años después, toda la trayectoria de Odegaard en el Real Madrid se resume en 11 encuentros, cero goles y cero asistencias. Sus buenas actuaciones como cedido en el Vitesse, Real Sociedad y Arsenal lo convirtieron en una baza importante para cubrir la parcela central en los próximos años, donde Modric (baja segura este domingo ante el Levante por problemas en el aductor) está a unos días de cumplir los 36 y a un Isco declinante solo le resta una campaña de contrato. Fue recuperado en los dos últimos veranos para rejuvenecer esa zona e ir preparando el traspaso de poderes, pero la operación deportiva nunca cuajó. Sí la financiera: llegó por 2,8 y se va, al menos, por 35.

La pasada campaña pidió marcharse en enero frustrado por la falta de minutos con Zidane y en esta tampoco vio las cosas muy claras. “Le he dicho que hay ocho jugadores en su posición”, desveló Ancelotti el pasado viernes, en la previa del estreno liguero contra el Alavés, para el que el noruego no fue inscrito. Un dato que dejó claro que la venta era inminente.

Si en su marcha anterior los ojos se posaron más en Zizou por el declarado escepticismo del técnico francés con la camada de jóvenes, ahora los focos también apuntan al futbolista, acusado de no querer quemar todas sus naves en el Madrid. La necesidad de cash en la hacienda blanca ha hecho el resto. “Casi todo lo que están diciendo no es la verdad. Yo tengo mis motivos, sé qué ha pasado y por eso creo que es lo mejor”, afirmó el jugador en su despedida, sin entrar en detalles.

En la campaña anterior, ZZ lo reclutó antes de tiempo de la Real Sociedad (tenía otro curso de cesión) después de su buen despliegue (siete goles y nueve asistencias en 36 partidos), pero el globo se pinchó pronto. Tras ser titular en los dos primeros duelos (Anoeta y Villamarín), entre problemas físicos del jugador y la apuesta cerrada del galo por el trío de éxito (Casemiro-Kroos-Modric), su participación se redujo a un puñado de apariciones (367 minutos). Y, cuando el medio del campo necesitó de efectivos en el tramo final por el cansancio y las lesiones, Odegaard ya estaba en Londres y el equipo tuvo que tirar de canteranos (Antonio Blanco) y caídos (Isco).

Ahora, ni siquiera hubo tiempo de testar el rendimiento del jugador y los planes exactos de Ancelotti con él. Se va a la capital inglesa donde, con el padrinazgo de Mikel Arteta, en la segunda parte de la pasada campaña disputó 1.290 minutos en 22 partidos (14 titular), se apuntó un tanto y dio dos asistencias. Las aspiraciones en el Emirates, eso sí, resultan más modestas de entrada que en el Bernabéu. Los gunners no se clasificaron el año pasado ni para la tercera competición europea, la nueva Conference League.

A falta de una decena de días para el cierre del mercado, el plan inicial del Madrid en el medio es seguir tirando de lo que ya tenía (Casemiro, Kroos, Modric, Valverde e Isco) más las paladas del joven Blanco y, tal vez, Dani Ceballos, cedido las dos últimas temporadas también en el Arsenal. La lesión con la que vino de los Juegos más el adiós de Odegaard le pueden abrir de nuevo la puerta del Bernabéu.

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