Alegrón con lo mínimo

Otro gol de Correa, que lleva tres en dos partidos, da el triunfo al Atlético en un duelo chato disputado ante un festivo y emotivo regreso del público al Metropolitano

Salida en falso de Kiko Casilla que aprovecha Correa para marcar el 1-0 del Atlético.
Salida en falso de Kiko Casilla que aprovecha Correa para marcar el 1-0 del Atlético.JAVIER SORIANO (AFP)

Mientras aguarda a que todos sus futbolistas lleguen a la velocidad de crucero, el Atlético de Madrid no deja de ganar. Al Elche lo controló con lo justo, un 1-0 en un duelo que en otro tiempo se le atragantaría. Pero aquello del pupas ya apenas semeja una leyenda de un equipo que se ha rebelado contra su propia historia y ha alcanzado una solvencia que evidencia el hecho de haber ganado sus últimos siete partidos como local. Si alguna vez hubo alguna duda sobre la influencia de su nuevo estadio en el rendimiento del equipo como local, basta apreciar que de los últimos 31 encuentros de Liga disputados a la vera de la M-40, el equipo que comanda Diego Pablo Simeone apenas ha caído en uno (contra el Levante el pasado mes de febrero).

ATMAtlético
Atlético
1
Oblak, Kondogbia, Giménez, Savic, Koke, Marcos Llorente, Lemar (Luis Suárez, min. 61), De Paul (Trippier, min. 61), Saúl, Carrasco y Correa (Renan Augusto , min. 84)
ELC Elche
0
Elche
Casilla, Bigas (Diego González, min. 85), Helibelton Palacios, Mojica (Josan, min. 81), Gonzalo Verdú, Enzo Roco, José Raúl Gutiérrez, Fidel, Marcone (Guido Carrillo, min. 81), Pere Milla (Benedetto, min. 62) y Lucas Boyé (Tete Morente, min. 81)
Goles 1-0 min. 38: Correa.
Árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea
Tarjetas amarillas Gonzalo Verdú (min. 64), Benedetto (min. 86), Luis Suárez (min. 89) y Kondogbia (min. 94)

Ahora, como todos los demás, por fin el Atlético puede agregar a los valores de su plantilla el de su gente, que no es poco, y menos en su caso. Regresó el campeón al Metropolitano y lo hizo con su afición, casi 25.000 colchoneros que más de 500 días después le dieron soporte al equipo, que vibraron con el ofrecimiento del trofeo de campeón de Liga y se emocionaron con un violinista que desgranó el himno del club para recordar a los 379 socios del club que han perdido la vida en la pandemia. 379 rosas rojas y blancas presidieron un partido con más valores emotivos que futbolísticos. Quizás era el momento para que se exhibiesen más los primeros que los segundos.

Poco importó que el Atlético tardase 38 minutos en generar una ocasión de gol. A la primera, marcó y ahí se finiquitó el partido porque el Elche, honesto y esforzado, empezó y acabó en ataque en el esfuerzo de Lucas Boyé, que echó por allí el ancla en suerte desigual contra los tres centrales que alineó Simeone.

“No les dejemos cambiar la velocidad”, clamaba el técnico ilicitano, Fran Escribá, durante la primera pausa de hidratación del partido. Su equipo había rebajado el entusiasta comienzo del Atlético y hasta manejaba la pelota con cierta comodidad; sin profundidad, pero con sosiego. El Atlético se buscó durante largos minutos y no se encontró hasta que De Paul dio con la continuidad. Titular, tras un breve estreno en la jornada inaugural, el centrocampista argentino entró en el once como único cambio respecto al equipo que ganó en Vigo. Obligaba la sanción de Mario Hermoso, así que el Cholo retrasó a Kondogbia, uno de los soportes del equipo en tiempos de piernas duras, al rol de central zurdo y repartió el centro del campo entre Koke y su nuevo refuerzo.

De Paul dio prestancia al Atlético porque no solo trabaja sobre un amplio rango de terreno, sino que tiene clase como para buscar pases profundos, de los que hacen daño. Uno de ellos rompió un partido que languidecía. Buscó a Correa, que no dejó de tirar desmarques y le encontró después de que el meta Kiko Casilla perdiese su ventaja en una estrepitosa y fallida salida. Ahí apareció un tipo con confianza, que ya suma tres goles en dos partidos. Correa ya no es un tímido. Con el portero superado, se colocó la pelota con el tacón para abrir el ángulo y superar la oposición de Bigas con un remate con el exterior del pie derecho. De categoría.

Control local

Escribá lo sospechaba. El Atlético apenas pisó el acelerador y dejó al Elche atrás. Ya en ventaja, todo volvió a un cierto ralentí. El paso de los minutos mostró al Atlético más afín a su ortodoxia, al que no le importa replegarse incluso ante un modesto para aguardar sus opciones en los espacios. En otros coliseos se le pide más al grande, se le demanda control, dominio, un tipo de superioridad más evidente. Quizás uno de los secretos del Atlético es que su gente va en la línea del equipo, entiende y jalea su plan de partido.

El local no se exhibió. Las maniobras desde los banquillos introdujeron nuevos matices al partido. Llorente, que comenzó en el carril diestro, adelantó su posición con la entrada de Trippier y su equipo renovó la codicia sin balón. El Elche introdujo en el partido a Benedetto, su último refuerzo para la delantera. En el primer balón que tocó exigió a Oblak, casi inédito, con un disparo lejano.

Quiso el Elche. Trató de crecer en el partido, pero entre sustituciones e interrupciones apenas se jugó durante el último cuarto de hora y el Cholo, al fin, pudo arengar a la grada como en tiempos menos oscuros y la clac respondió como en las grandes ocasiones. Así que cuando el equipo ilicitano quiso abrir la puerta, el Atlético ya hacía tiempo que la había cerrado, como en los viejos buenos tiempos. Y Simeone se fue dando brincos hacia el vestuario. También como antes de la pandemia.

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