España, estilo definido, equipo indefinido

Luis Enrique ha dejado claras las señas de identidad y busca los peones idóneos

Luis Enrique, en el último entrenamiento de la selección en Las Rozas.
Luis Enrique, en el último entrenamiento de la selección en Las Rozas.Pablo Garcia (EFE/RFEF)

Dos decenas de partidos después de asumir el cargo de seleccionador en su segunda etapa, hace poco más de un año (3 de septiembre de 2020), Luis Enrique todavía no ha encontrado a los definitivos jugadores capaces de llevar a la práctica la teoría que desde el primer día dejó bien definida. Su selección, un equipo puramente de autor, tiene un estilo de juego declarado, ofensivo, con la posesión (un 71% de media por encuentro, y un promedio de 784 pases por cada cita) y la presión alta como señas de identidad más acusadas. También tiene un sistema fijo (4-3-3) traducido en una ocupación de espacios innegociable y poco alterable con preferencia a jugar siempre en el campo contrario.

Sin embargo, este convencimiento ideológico táctico no marida con el constante trajín de jugadores, que delata dos posibilidades: o el técnico no quiere tener un once más o menos reconocible —también en el Barça apostaba por las rotaciones— o, por el contrario, no lo encuentra por más vueltas que da a sus convocatorias y alineaciones. En total, Luis Enrique ha utilizado a 61 futbolistas como seleccionador nacional, siendo Morata y Rodri, con 22 partidos, los más habituales. Hasta 11 jugadores solo han disputado un encuentro.

Además, en los 20 encuentros consumidos en el año que acaba de cumplir al frente de la selección en esta etapa, con una Eurocopa por medio, no ha repetido nunca el mismo once. En sus alineaciones titulares ha probado con tres porteros: De Gea, Kepa y Unai Simón. El lateral derecho es su demarcación maldita. Hasta siete jugadores han pasado por esta posición: Carvajal (un partido), Jesús Navas (3), Sergi Roberto (3), Bellerín (1), Porro (1), Marcos Llorente (5) y Azpilicueta (6). Posiblemente, la larga lesión del defensa madridista haya provocado esta serie de pruebas que ha desembocado con el tiempo la polémica surgida con Marcos Llorente sobre su mejor posición en el campo. Luis Enrique le acopló al lateral en la primera cita de la clasificación mundialista ante Grecia (1-1). Probó con Pedro Porro en el inmediato partido contra Georgia (1-2), pero volvió a apostar por el rojiblanco en los cuatro encuentros siguientes, hasta el segundo de la Eurocopa contra Polonia. A partir de entonces la apuesta fue por Azpilicueta. Después del partido contra Suecia, en el que Marcos Llorente tuvo una notable actuación como interior derecho con dos pases de gol incluidos, el jugador reivindicó su verdadera posición: “De interior hice la mejor temporada de mi carrera [con el Atlético] y los entrenadores lo saben. Es donde doy mi mejor versión y donde más cómodo me encuentro”. La respuesta de Luis Enrique no se hizo esperar. “Yo escucho a los jugadores, pero ellos también me tienen que escuchar a mí”, afirmó. Conclusión: Marcos jugó de lateral derecho la última media hora del encuentro contra Georgia.

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Aunque en ninguna otra posición lo ha hecho tanto, en el resto de puestos el seleccionador también ha aplicado la política de las puertas giratorias. Seis centrales: Sergio Ramos, Diego Llorente, Pau Torres, Éric García, Iñigo Martínez y Laporte; tres laterales izquierdos: Gayá, Reguilón y Alba; dos mediocentros: Busquets y Rodri; ocho interiores: Fabián, Merino, Ceballos, Thiago, Canales, Koke, Pedri y Carlos Soler. Con Brais, Óscar Rodríguez, José Campaña y Fornals como variantes en las segundas partes.

La nómina de ocupantes de las tres posiciones de ataque en los 11 titulares se ha dividido entre 13 candidatos, en los que muchos han jugado de todo, tanto de extremos como de teóricos delanteros centro: Navas (1), Dani Olmo (9), Asensio (1), Rodrigo Moreno (3), Ansu Fati (3), Oyarzabal (3), Morata (12), Ferran Torres (14), Sarabia (5), Gerard Moreno (6), Adama (1), Bryan Gil (1) y Abel Ruiz (1).

Cambios continuos

El partido del domingo contra Georgia posiblemente haya sido el ejemplo más exagerado de esa tenaz búsqueda de jugadores que se ajusten al guion establecido. Solo dos de los hombres de campo que comenzaron en una posición la mantuvieron hasta el final: Carlos Soler y Abel Ruiz. El resto, entre los cambios y los trasvases de posición, modificó su demarcación inicial. Dio la sensación de que algunas de las maniobras estaban un poco forzadas por no querer dar más minutos a los jugadores más veteranos que habían jugado contra Suecia tres días antes y presumiblemente lo harán hoy contra Kosovo: Alba, Busquets, Koke y Morata.

Con el primer cambio del descanso, Albiol por Laporte, Éric García, diestro, pasó a ocupar la zona izquierda del centro de la defensa, teniendo un central zurdo, Iñigo Martínez, en el banquillo. Con el segundo movimiento, minuto 60, entradas de Fornals y Merino por Ferran y Éric, se produjo un buen movimiento de tierras: Marcos Llorente pasó de interior a lateral derecho, donde acabó el partido; Azpilicueta, de lateral diestro a central zurdo; Sarabia se cambió de banda y Fornals ocupó la izquierda. Los dos a pierna cambiada.

La segunda ventana de sustituciones llevó a Brais al campo por el lesionado Gayá, además del cambio natural de Robert Sánchez por Unai Simón en la portería. Nueva reestructuración: Azpilicueta acabó de lateral zurdo; Merino, que estaba de interior, se colocó de mediocentro; Rodri dejó su posición natural para ser central izquierdo y el céltico ocupó el pasillo del teórico 10 con Carlos Soler en el del 8. Posiciones que se intercambiaron entre sí antes de terminar el partido.

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