La continuidad de Ronald Koeman será valorada en octubre

En la directiva existe la convicción de que el técnico no es el hombre idóneo para liderar el proyecto pero quieren esperar a que se recuperen los lesionados

Ronald Koeman durante el partido del FC Barcelona contra el Granada.
Ronald Koeman durante el partido del FC Barcelona contra el Granada.ALBERT GEA (Reuters)

Los enfados del presidente Joan Laporta al acabar los encuentros del Barcelona ya son recurrentes. Se han evidenciado tras el fuerte coscorrón del Bayern (0-3) en Europa y se han prolongado en la Liga después de no poder someter a un Granada (1-1) que jugó en su campo todo el encuentro. Existe en la directiva, reunida con preocupación al final de los dos duelos, la convicción de que Koeman no es el hombre idóneo para liderar el proyecto. Porque está lejos en muchas ocasiones de las ideas cruyffistas que tanto convencen a Laporta y al colectivo azulgrana y porque el mejor fútbol y los resultados llegaron cuando el club se remitió a sus enseñanzas. Bien evolucionadas, estas, por técnicos como Rijkaard y Guardiola. También saben, sin embargo, que el equipo da para lo que da a la espera de recuperar efectivos, por lo que por el momento Koeman tiene varias bolas extras, favorecido por la inestabilidad económica del club. Al menos hasta después del parón de octubre.

Ocurre que el Camp Nou tampoco parece tener mucha paciencia, pues ante el Granada dedicaron la primera pitada a Koeman como técnico –ya lo hizo cuando llegó como jugador, pero Ronald silenció al estadio con el paso de los partidos- al sustituir a Balde por Mingueza. Se rebajaron los pitos después porque se entendió que era por lesión. En los despachos lo resumen así: “Cuando las cosas no salen bien, la gente se pone nerviosa y mira al entrenador. Pero esto acaba de empezar y no hay que precipitarse. No es tan grave y no estamos todavía en este escenario”. Están, eso sí, agradecidos al comportamiento de Koeman, deseosos de que haya calma. “Aunque no sea chicha”, bromean.

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Desde el área de deportivo lo elogian: “Koeman ha demostrado como pocos ser un hombre de club”. Son conscientes de que en su primer curso no recibió los fichajes que demandó y que en el segundo ya no cuenta con jugadores capitales como Messi y Griezmann, tampoco futbolistas que ponían el sello como Iniesta o Xavi. “Este no es el Barça de hace ocho años”, resolvió Koeman para defenderse del empate ante el Granada, para tratar de explicar que sin jugadores con ese pie es más que complicado entregar balones precisos y diligentes ante la falta de espacios.

Y prosiguió el técnico holandés: “No es el juego que queremos. Jugamos con un 4-3-3 en el primer tiempo, pero no teníamos velocidad en banda porque Coutinho va para dentro y Demir tampoco va en profundidad. Es así. Con Ansu y Dembélé es distinto porque tienes profundidad. Y como no hay, se debe buscar otras maneras...”. Argumentos que sí que concuerdan con los del área deportiva, pues entienden que faltas muchas piezas para valorar en su justa medida al técnico porque en el primer año descorchó la mejor versión de Ansu Fati hasta su lesión, de Pedri, de De Jong… Desde la ciudad deportiva sostienen: “Por eso todavía es pronto para plantearse la hipótesis de que no siga. Vamos a aguardar a la evolución de Coutinho, además de las llegadas de Dembélé y Ansu… Dan otro perfil al equipo y serán determinantes”.

Eso es lo que trató de analizar Koeman tras el envite ante el Granada: “Si ves la lista, los convocados… ¿Qué hay que hacer? ¿Jugar tiqui-taqui [en vez de tiqui-taca] donde no hay espacio? No. Creo que hemos tenido que cambiar el estilo. Tampoco tenemos jugadores de uno contra uno y velocidad… No voy a decir más”. Por lo que el Barça tiró 54 centros –desde 2016 que no se expresaba con tanta asiduidad por los costados, cuando lanzó 55 frente al Málaga- y solo Araujo puso el broche, negados Memphis, Luuk De Jong y hasta Piqué, que salió de delantero centro como último recurso. Sucede, sin embargo, que ni el planteamiento, ni la alineación pasada ni el discurso acaba de convencer aparte del vestuario, siempre predispuesto a protegerse ante los reveses.

Laporta ya le dijo al ocupar el cargo que no era ‘su’ entrenador. “Arréglalo si no me quieres”, le respondió el holandés al tiempo que le solicitó que no le dejara con la incertidumbre. Pero se quedó porque no había dinero ni pretendientes que aceptaran el desafío. Ahora, el problema económico persiste, pero en menor medida que en julio, lo que envalentona a la directiva y al presidente para poner un entrenador de su cuerda. No parece, en cualquier caso, que muchos técnicos se adecuen a las exigencias, con Robert Martínez firme en Bélgica y Xavi en Catar. Por lo que Koeman tiene tiempo porque desde el club no se plantean revisar la situación hasta después del parón de octubre. Cádiz, Levante, Benfica y Atlético –justo antes del cortafuegos liguero- dictarán sentencia.

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