El Baskonia sigue con el punto de mira desviado

Los de Ivanovic caen ante un sólido Armani Milán, con una falta de acierto preocupante en el tiro (64-78)

Shields maneja el balón ante Giedraitis
Shields maneja el balón ante Giedraitis
Euroliga jornada 2
Cazoo Baskonia
Cazoo Baskonia
64 78
Finalizado
Milan
Milan

El Baskonia tiene un problema. No anota. En la primera jornada de la Euroliga se quedó en cincuenta puntos; en la Liga ACB tampoco aciertan los vitorianos con la canasta. Frente al Armani Milán, que disfruta de un equipo poderoso y un importante fondo de armario, volvió a salir con el punto de mira desviado. Mientras los italianos exhibieron una regularidad pasmosa en los tres primeros cuartos (19 puntos en cada uno de ellos, 21 en el último), los hombres de Ivanovic se hincharon a lanzar sin acierto, sobre todo desde fuera –4 triples de 26 intentos, dos de ellos ya en los minutos de la basura–, y además fallaron a la hora de cerrar el rebote defensivo, lo que daba a los milaneses la oportunidad de lanzar dos o tres veces en cada acción.

No está fino el Baskonia en el inicio de temporada. Los dos partidos europeos se han saldado con sendas decepciones. No es tanto por perder, que ante el Milán es una opción factible, sino la manera de hacerlo. Al menos, en el Buesa Arena, los vitorianos decidieron no dar el brazo a torcer, y a pesar de sus carencias ofensivas, pelearon como jabatos y evitaron dejarse ir cuando más apretó el equipo italiano, que parecía marcharse en el marcador, Aún así, el Baskonia siempre dio sensación de inferioridad. Mientras Melli marcaba la diferencia en la cancha para su equipo (16 de valoración), a Baldwin le costaba un mundo anotar. Acabó con 14 puntos, pero unos porcentajes muy bajos con cinco canastas de campo después de 18 intentos. Y así todo en el equipo de Ivanovic, que enseguida vio que los suyos no estaban acertados. Cuando el asunto empezaba a no tener remedio, después de un triple de Hall que puso el 33-47 en el marcador, ordenó un tiempo muerto que no mejoró demasiado las cosas. Necesitaban hacer muchas cosas bien los vitorianos para anotar, mientras que el Milán hacía las cosas mucho más fáciles.

La única y remota esperanza de darle la vuelta la tuvo el Baskonia a falta de 8,37, cuando se colocó a nueve puntos de diferencia, una distancia respetable aunque asumible, pero la presunta remontada se quedó ahí. Hasta el final, ajustó Ettore Messina a sus hombres, que no tuvieron problemas para llevarse la victoria justo el día en el que más de 7.000 espectadores, con charanga incluida, poblaban las gradas del Buesa.

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