Bottas vence en Estambul; Verstappen, líder del Mundial de Fórmula 1

Lewis Hamilton remonta hasta la quinta posición, Carlos Sainz es octavo y Fernando Alonso, decimosexto

Bottas, durante el GP de Turquía.
Bottas, durante el GP de Turquía.SEDAT SUNA (EFE)

El tremendo apetito que mueve a los dos pilotos que se disputan el Mundial de Fórmula 1 de esta temporada se puede medir por la indiferencia que les provoca a ambos el terminar una carrera en el podio cuando eso no supone haberla ganado. La segunda posición que se adjudicó Max Verstappen en Turquía podría perfectamente considerarse como un triunfo para el holandés, sobre todo si se tiene en cuenta la inferioridad exhibida por los Red Bull este fin de semana en su duelo particular con Mercedes y Lewis Hamilton. Sin embargo, la cara y las palabras de Verstappen nada más bajarse del coche proyectaban de todo menos júbilo. La apatía del chico de Hasselt, eso sí, fue un estallido de gozo al compararla con el descomunal cabreo del británico, que con el paso de los días se fue complicando la vida hasta largarse el domingo completamente desquiciado.

Si Verstappen maximizó su potencial en Estambul, Hamilton malbarató una inmejorable oportunidad de pegar un estirón que le permitiera coger algo de margen al frente del campeonato. El corredor de Stevenage (Gran Bretaña) arrancó el undécimo –fue penalizado tras cambiar la cámara de combustión de su coche– y finalizó el quinto, después de tomarse su tiempo al principio y de verse impedido por Checo Pérez (tercero), quien levantó un muro delante de él y le cortó la remontada cuando peleaban por la cuarta plaza. Una labor de equipo impagable la del mexicano, completamente entregado a la causa del búfalo rojo y de su jefe de filas. Sobre el papel era Mercedes quien había preparado una emboscada para que Hamilton llegara hasta Valtteri Bottas, y resultó ser Red Bull quien sacó tajada de la estrategia más coral.

En unas condiciones muy complicadas, el finlandés salió el primero y ahí mismo cruzó la bandera de cuadros, con 15 segundos de margen sobre el segundo y sin rastro de su vecino de taller, enfrascado entre el pelotón y dudando sobre si entrar a cambiar de gomas o completar toda la prueba con las mismas. Se trata de la primera victoria del nórdico en más de un año (Rusia, 2020) y una de las últimas que logrará enfundado en el mono del fabricante de la estrella, una vez oficializado ya su fichaje por Alfa Romeo con vistas al curso que viene.

En esta ocasión, Hamilton claudicó ante las advertencias que le llegaban por la radio y se metió en el garaje a ocho vueltas para el final, tiempo insuficiente para que los neumáticos se deshicieran del famoso graining –el granulado que se adhiere a su superficie cuando existe un gran diferencial entre la temperatura del asfalto y la del compuesto– y volvieran a funcionar debidamente. “Intenté quedarme fuera todo el tiempo que pude, porque lo que tenía claro es que no iba a tener tiempo suficiente para eliminar el graining. Perdimos unos puntos muy importantes”, resumió el indiscutible líder de la marca de la estrella, que tras este resultado pierde la batuta de la tabla general, que de nuevo pasa a manos de Verstappen, ahora por seis puntos.

La cabeza de carrera se mantuvo relativamente estable, nada que ver con las escaramuzas de la cola del pelotón. De la gresca del resto del mundo emergió la figura de Carlos Sainz, un auténtico torbellino que se zampó a 11 rivales –salió el 19º y concluyó el octavo–, más que nadie, en una frenética escalada que le hizo merecedor del galardón de piloto del día por primera vez en su trayectoria. Al madrileño le quedó al menos esa satisfacción después de vaciarse en la pista, mucho mejor sabor de boca que el que se llevó Fernando Alonso.

Alonso: “A la lotería no acertamos ni una”

Colocado el quinto en la parrilla, su mejor posición de salida en los últimos siete años, el asturiano fue víctima de la excitación que embriagó a Pierre Gasly. Al francés se le escapó su monoplaza y le soltó un zurriagazo al del español, que no pudo evitar trompear y quedarse de cara al tendido. “Cuando salimos delante tenemos la mala suerte de que nos toquen por detrás. Y luego estamos 58 vueltas sin que pase nada”, convino Alonso, finalmente 16º. “Jugamos a la lotería y no acertamos ni un número. Imagino que tendremos una acumulación de suerte para el año que viene”, remachó el de Alpine.

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