Kyrie Irving, un extravagante que aturde a la NBA

El base de los Nets, terraplanista, activista en las causas de los indios y las luchas antirracistas, pone en un brete a la Liga al negarse a ser vacunado

Kyrie Irving, durante un partido entre los Brooklyn Nets y los Charlotte Hornets en diciembre de 2020.
Kyrie Irving, durante un partido entre los Brooklyn Nets y los Charlotte Hornets en diciembre de 2020.JARED C. TILTON (AFP)

Kyrie Irving se ha precipitado sobre la NBA como un inesperado meteorito. A punto de empezar la temporada, el martes, con la pompa y circunstancia debida a su 75 aniversario y a la vuelta a la casi normalidad tras lo peor de la pandemia, el base de 29 años de los Brooklyn Nets y una de las grandes figuras de la Liga se resiste a vacunarse contra la covid-19. Lo que podría parecer un problema puntual solventado con la correspondiente sanción se ha convertido en un embrollo que aviva el debate sobre la libertad y los derechos de la ciudadanía.

La terca actitud de Irving no sorprende tanto si se atiende a su personalidad y a alguna de sus extravagantes creencias. Pero no conviene meterlo todo en el mismo saco. Muchos le pusieron cruz y raya cuando en 2017 defendió que la Tierra es plana. Sus explicaciones lo desacreditaron todavía más. Extrajo su teoría de una “investigación” en Instagram, confesó. En octubre de 2018 pidió perdón. Dijo que expresó su teoría como diciendo: “Soy un gran teórico de la conspiración”. Y concluyó: “No soy muy listo que digamos”. También sostuvo en un podcast que John F. Kennedy fue asesinado porque quería acabar con el lobby bancario y que la CIA intentó contratar a unos asesinos para matar a Bob Marley. “Simplemente estaba bromeando”, se retractó.

La situación de Irving ahora es mucho más seria. Puede comprometer su carrera —tiene dos años más de contrato a razón 30,2 millones de euros esta temporada y 31,5 la siguiente—, y no se trata solo de unos comentarios más o menos desafortunados. Se alinea e ilumina la posición de aquellos que se niegan a vacunarse. Lleva semanas sin hacer declaraciones, pero desde su entorno explican que afirma no estar en contra de las vacunas y que su postura sirve para expresar su malestar porque la gente está perdiendo sus trabajos debido a la obligatoriedad de vacunarse. Trata de desafiar, aseguran, la forma en que se controla a la sociedad. “Kyrie quiere ser una voz para los que no tienen voz”, ha apuntado uno de sus amigos. Irving entiende que lo sucedido con otro destacado jugador que no deseaba vacunarse, Andrew Wiggins, refuerza su tesis. Wiggins, de Golden State, el equipo radicado en San Francisco donde las autoridades sanitarias también exigen la vacunación para acceder a los recintos cerrados, acabó cediendo. “Las únicas opciones eran vacunarse o no jugar. Fue una decisión difícil”, lamentó Wiggins.

La NBA no obliga a vacunarse, pero los Departamentos de Salud de Nueva York y San Francisco exigen la vacuna para acceder a los pabellones cerrados. La Liga pretende sancionar a Irving con 320.000 euros por cada partido que se pierda. Se barajó la posibilidad de que solo se ausentara en los programados en Brooklyn y en los dos que jugarán en el Madison Square Garden. Pero los Nets han decidido prescindir de Irving —ni partidos ni entrenamientos—, hasta que se encuentre “en condiciones de ser un miembro más del equipo”, por no escribir “hasta que se vacune”.

Michele Roberts, la presidenta de la Asociación de Jugadores (NBPA), no cree que la NBA pueda multar a Irving basándose en que no jugará “por causas no razonables”. Irving es precisamente vicepresidente de la NBPA, cargo en el que relevó a Pau Gasol, y tiene ascendente entre muchos compañeros. En la primavera de 2020 lideró a un grupo que no estuvo de acuerdo en que se reanudara la Liga en la burbuja de Orlando debido a la pandemia. Consideraban que la vuelta a las canchas limitaba los esfuerzos de justicia social después del asesinato de George Floyd en mayo de 2020 como resultado de la brutalidad policial. Irving ha desaparecido en más de una ocasión del radar de su equipo sin que ni siquiera su entrenador, Steve Nash, supiera su paradero. Ya en enero y agosto de 2021 fue multado por incumplir los protocolos de salud anti-covid. Por ese concepto acumula más de dos millones de dólares en multas.

Activista y solidario

Es solidario y generoso. Adquirió una casa para la familia de George Floyd. Durante la burbuja de la Liga femenina, la WNBA, donó 1,5 millones de dólares a las jugadoras que no pudieron competir en Bradenton (Florida). Pagó la deuda de los estudiantes de la Universidad de Lincoln. Financió 250.000 comidas durante la pandemia en Nueva York. Donó miles de dólares a los Sioux, se implicó en su lucha contra un oleoducto en Dakota y se tatuó su logo en el cuello. En 2018, la tribu bautizó a Irving con el nombre de Pequeña Montaña. Su madre, Elizabeth, descendiente de los Sioux, murió cuando Irving tenía cuatro años. Su padre, Drederick, jugó en la Universidad de Boston a las órdenes de Rick Pitino. Emigró a Australia para jugar en una liga semiprofesional durante dos años. Allí, en Melbourne, nació Kyrie. Regresaron a Estados Unidos. Irving jugó en la Universidad de Duke a las órdenes de Mike Krzyzewski, aunque fugazmente a causa de una grave lesión. Se apuntó enseguida al draft. Cleveland lo eligió en el número uno en 2011. Fue Novato del Año y con la selección de Estados Unidos ganó el Mundial de 2014.

Cuando LeBron James, tras cuatro años en Miami, regresó a Cleveland, compartieron equipo. Disputaron tres finales seguidas y ganaron la de 2016, el mismo año en el que Irving logró también la medalla de oro en los Juegos de Río. Pidió ser traspasado en 2017 alegando que quería ser más líder que junto a LeBron. Se fue a los Celtics. En julio de 2019 firmó por los Nets. En febrero de 2020 se operó de un hombro y esa temporada solo pudo jugar 20 partidos. En junio de 2021 se lesionó el tobillo derecho al caer sobre Antetokounmpo en el cuarto partido de las semifinales de Conferencia Este que ganaron los Bucks por 4-3. Ahora, los Nets son los grandes favoritos, pero el rara avis Kyrie Irving lo está trastocando todo.

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Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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