Zion Williamson, el coloso con pies de barro

El ala-pívot destinado a marcar una era en la NBA vuelve a operarse de un pie y se pierde el inicio de la temporada

Zion Williamson, durante un partido entre Nueva Orleans y Portland, la pasada temporada.
Zion Williamson, durante un partido entre Nueva Orleans y Portland, la pasada temporada.Derick E. Hingle

Llueve sobre mojado en Nueva Orleans. Los Pelicans aguardaban esta temporada con entusiasmo, deseosos de que por fin su gran estrella, Zion Williamson, empezara a dar la verdadera medida de lo que se espera de él, la de un fuera de clase. Por ahora deberán seguir siendo pacientes. El rocoso ala-pívot de 21 años, 2,01 metros y 128 kilos destinado a marcar una era en la NBA volvió a lesionarse durante la pretemporada. El sobrepeso con el que compareció el 27 de septiembre en el habitual día dedicado a la prensa previo al inicio de la temporada alarmó a muchos. Ese mismo día reveló que había sido operado del pie derecho. Ahora, en contra de lo previsto, se ha dado a conocer que se perderá el inicio de la campaña que empieza el martes.

El equipo había mantenido en secreto la operación, como casi todo lo que atañe al trabajo físico del jugador que fue elegido en el número uno del draft de 2019. Marcado por las altas expectativas que despertó durante su etapa universitaria con Duke y por los multimillonarios contratos publicitarios que suscribió, especialmente con Nike, todo empezó a torcerse en febrero de 2019. A los 36 segundos del clásico de la Liga Universitaria entre Duke y Carolina del Norte, y en medio de una enorme expectación, con el expresidente Barack Obama en la primera fila, Williamson cayó despatarrado sobre la cancha. Su zapatilla derecha, unas Nike PG 2.5, estalló literalmente. Aquella imagen dio la vuelta al mundo y pasó factura. Duke, a pesar de las sobresalientes actuaciones de Williamson, no pudo clasificarse siquiera para la Final Four.

Nada empañó el entusiasmo que suscitaba. Siguió firmando contratos publicitarios que le aseguraron ingresos superiores a los 125 millones de euros ya antes de firmar por cuatro años y 40 millones de euros —el máximo para los jugadores jóvenes procedentes del draft— y empezar a jugar en la NBA. Sus actuaciones en la pretemporada causaron sensación. Pero en octubre de 2019 cayó el jarro de agua fría. Williamson tuvo que ser operado de un esguince de menisco en la rodilla derecha.

Charles Barkley, miembro del dream team, uno de los pívots que dejó huella en la NBA desde 1984 hasta 2000, y ahora analista televisivo, lamentó tener razón. Pero lo dijo desde que Williamson empezó a destacar. “Pesa casi 130 kilos. No puede jugar así, con ese peso. Es mucha presión para las rodillas. Es muy grande y fuerte, pero todo el mundo en la NBA es fuerte y grande”. Barkley, al que apodaban El Gordo, hablaba por propia experiencia. “Yo estaba gordo y necesité perder peso. No sé cuál es el peso ideal de Zion para jugar en la NBA. Yo creía que 130 kilos era el mío (mide 1,98 como Williamson) cuando estaba en la universidad y tuve que perder 22 kilos para poder ser un Hall of Famer (miembro del Salón de la Fama)”.

Williamson no pudo debutar en la NBA hasta enero de 2020 a pesar de que un equipo médico y de preparadores trabajó de manera específica con él. Modificaron pequeños aspectos sobre cómo caminaba y corría con el objetivo de que obtuviera una mayor calidad de movimiento en cuanto a coordinación, destreza y correlación. Los médicos, además, limitaron sus minutos de juego. Sólo pudo disputar 24 partidos y una media de 28 minutos. La temporada pasada fue algo mejor. Disputó 61 partidos, pero también se perdió 11, los últimos seis a causa de una lesión en un pulgar.

Su calidad es indudable. Promedia 25,7 puntos con un sobresaliente 61% de acierto en el tiro, además de 7,2 rebotes y 3,7 asistencias. Confirmó lo que dijo desde el principio su entonces compañero Jrue Holiday, que ganó el anillo la pasada campaña con los Bucks y fue campeón olímpico con Estados Unidos: “Es capaz de hacer muchas cosas: rebotea, penetra, va a la línea de tiros libres, es agresivo, es ágil y es increíble cómo se mueve para lo grande que es”. El madrileño Willy Hernangómez, que juega con los Pelicans desde la pasada temporada y se empareja a menudo en los entrenamientos con Williamson, explica: “Es imposible moverle. Para mí es fácil jugar con él: leer espacios y saber cómo moverse a espaldas de los defensores”.

El director deportivo de los Pelicans, David Griffin, se había mostrado muy optimista sobre el estado de físico de Williamson. Pero tuvo que matizar: ”La previsión ahora es que los médicos lo evaluarán dentro de dos semanas o dos semanas y media. Obviamente no podrá estar en la cancha en la primera semana (de la temporada)”. Los Pelicans, desde que llegó Williamson, van a entrenador por temporada. Willie Green, exjugador entre otros de Nueva Orleans, ha tomado el relevo de Stan Van Gundy y Alvin Gentry. Su objetivo, con Brandon Ingram, Williamson y el recién llegado Jonas Valanciunas como referentes, es clasificar al equipo para los playoffs por primera vez desde 2018.

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Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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