Las chanzas de Ancelotti y la sonrisa de Vinicius

El brasileño, más atrevido y acertado, se dispara al calor del italiano: tira más, marca más y hace el doble de caños

Vinicius celebra su segundo gol al Shakhtar con Mendy.
Vinicius celebra su segundo gol al Shakhtar con Mendy.GLEB GARANICH (Reuters)

Vinicius Jr. cruzó el viernes pasado el Atlántico de América a Europa con una sensación que la temporada pasada a menudo le incomodaba en el trayecto inverso: después varios miles de kilómetros de vuelo para jugar 27 minutos con Brasil en tres partidos, dejaba atrás la jurisdicción de un técnico que no creía en su fútbol. Al día siguiente se entrenó en Valdebebas y publicó una fotografía en Instagram sobre la que escribió: “Donde soy feliz”.

Varias personas que trabajan alrededor del futbolista consultadas coinciden en que el efecto del trayecto de Tite a Ancelotti se parece al recorrido de Zidane a Ancelotti, que ha desembocado en la colosal explosión de Vinicius. El último episodio se vio el martes en el Olímpico de Kiev: dos goles extraordinarios y una asistencia. El brasileño suma ya siete tantos en 11 partidos esta temporada, uno más que la pasada en 49. Aunque el dato bruto, tan llamativo, no recoge la magnitud de la transformación. Hay otras facetas en las que se refleja mejor el grado de atrevimiento.

Por ejemplo, el número de veces que se enfrenta a una de sus frustraciones más públicas del pasado: cuánto dispara cada 90 minutos. En la Champions, este año lo hace 4,68 veces, mientras que los dos anteriores lo hacía 2,41 y 1,39, la mitad y un tercio. En la Liga, este año lo intenta 3,36 veces cada 90 minutos, por 1,92 la pasada y 2,57 la anterior.

Además, afronta el trance con otra disposición mental. Una fuente cercana al futbolista recurre a la palabra “cariño” para definir parte de la nueva cobertura que Vinicius ha encontrado bajo el mando del técnico italiano. Otra persona que comparte tiempo con él en Valdebebas también señala al entrenador: “La llegada de Ancelotti ha sido crucial para Vini. Le ha explicado que con su velocidad el fútbol debe ser fácil: ‘Con esa velocidad, no tienes que pensar más deprisa. Todo lo contrario. Tienes décimas de ventaja para pensar más pausado”, dice.

La pausa, la confianza, el entorno más mullido parecen reflejarse también en el acierto. Más de la mitad de sus tiros en la Liga este año van a puerta (57,1%), según los registros de Statsbomb, mientras que el curso pasado acertaba con la portería la mitad que ahora (31%).

Después de su exhibición de Kiev, Vinicius explicó la dedicatoria de su segundo tanto, el de las bicicletas, los cinco rivales esquivados y el tiro con la izquierda casi a quemarropa, refiriéndose al humor, un rasgo determinante en la aproximación de Ancelotti a sus pupilos: “Iba para el míster. El míster siempre me pide que marque muchos goles y que esté concentrado en el partido. Algunas veces fallo ahí, y siempre me habla desde fuera: ‘Te voy a quitar, te voy a quitar”, dijo el martes riéndose en Kiev.

“En cada broma con él, hay una misión por parte del míster. Los dos saben que aún hay mucho por crecer, que su terreno de mejora es mayor que el de la mayoría”, dicen desde Valdebebas. La gente que trabaja cerca de él coincide en ese margen, y cree que necesita tiempo de juego, la confianza que ha encontrado con el italiano, tan distinta de la melancolía que le provoca la distancia de Tite. Con Ancelotti se dispara su espíritu juguetón: es el quinto futbolista de Europa que ha hecho más caños esta temporada. Sale a 0,63 por partido. El año pasado no llegaba a la mitad (0,27) y el anterior, todavía menos (0,20).

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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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