La Real está de moda

El club lidera la Liga y es el único con un filial en Segunda; el femenino persigue al Barça y nadie tiene más universitarios y canteranos

El entrenador de la Real, Imanol Alguacil, y el presidente, Jokin Aperribay, tras ganar la Copa del Rey el pasado abril en Sevilla.
El entrenador de la Real, Imanol Alguacil, y el presidente, Jokin Aperribay, tras ganar la Copa del Rey el pasado abril en Sevilla.David S. Bustamante/Soccrates (Getty Images)

Jokin Aperribay (Deva, Gipuzkoa, 55 años) jugaba de portero. Hace ya mucho tiempo, una gran actuación suya propició que su equipo, el Zumaiako, ascendiera a Tercera. Desde su área, miraba el fútbol con una perspectiva distinta del resto de los jugadores. Tal vez como Roberto Olabe (Vitoria, 54 años), director deportivo de la Real Sociedad, el hombre que ha armado la estructura del líder de la Liga (este domingo, ante el Atlético; 21.00, Movistar), y que también jugaba como guardameta. Dos antiguos porteros que dirigen un club de grandes porteros que marcaron épocas, como Luis Arconada.

En el caso de Aperribay, se une también otra circunstancia. Viene de una familia que dirige la segunda empresa más antigua de España después de Codorniú. La SAPA se fundó en Soraluze (Gipuzkoa) en 1573, el mismo año que las tropas españolas rindieron Haarlem, o en el que nació Caravaggio, el maestro del tenebrismo. No le asustan al presidente de la Real los proyectos a largo plazo: “Se ha ido desarrollando el proceso poco a poco. Me parece que había que hablar de muchos aspectos: de mentalidad, de temas económicos, deportivos o sociales. Invertir en todos ellos no significa que lleguen enseguida los resultados deportivos, aunque no se puede vivir sin ellos”, apunta en conversación con EL PAÍS. “Hemos crecido en el desarrollo de las metodologías, hemos invertido en aspectos deportivos, hemos crecido en el tema social y en la capacidad de fichar jugadores que ahora quieren venir”.

“Debemos ser el mejor club de lunes a viernes”, dice el presidente Aperribay

Se reafirma Aperribay en sus convicciones, que han asentado a la Real en la zona noble: “Sin duda que ha habido que trabajar con método y paciencia. Llevamos 13 años con el proyecto. No se hace un campo si no lo tienes bien estudiado, y no puedes fichar a Isak si no hay capacidad económica. Para todo eso hacen falta unas ideas claras y hemos trabajado con muchas personas detrás”.

Roberto Olabe reafirma las creencias de su presidente. “Olabe es el director general deportivo y su visión del fútbol es completa. Confiamos plenamente en él. Su forma de concebir la Real coincide con la nuestra”.

Para Olabe, el objetivo es competir con sus chicos en la élite. “La vocación está muy arraigada y no es otra que la de promover el desarrollo de futbolistas”, asegura. Desde 2017, 16 jugadores formados en Zubieta han llegado al primer equipo, nueve de ellos nacidos desde 2000. Sólo en la portería —qué paradoja—, los que actuaron, Remiro y Ryan, llegaron de fuera.

El crecimiento exponencial de la Real se ha producido también por la remodelación de Anoeta: “Seguir en un estadio con pistas de atletismo era tener un campo de segunda velocidad que no iba a poder competir a medio plazo con otros clubes como el Sevilla, el Villarreal, el Athletic, el Betis… Si nos quedábamos como estábamos, íbamos a mirarlos desde atrás. El hecho de sumar más de 36.000 socios y la cercanía de la grada ha sido muy importante”, expone Aperribay.

Desde 2017 hasta 16 jugadores de la casa han debutado en Primera

El trabajo en la captación de jugadores, la formación y el hecho de que la Real prime los estudios de sus futbolistas también ha sumado. Oyarzabal es licenciado en ADE. Guevara está a un paso de acabar Derecho; Zubimendi y Aihen Muñoz estudian IVEF (Educación Física), y Barrenetxea, Magisterio. En el femenino, Maddi Torre se deja las pestañas en la Facultad de Medicina. En los equipos inferiores, hay 39 universitarios. Todos los jugadores del tercer equipo estudian Bachillerato y aprueban, y el club fomenta esa vía con ocho profesores en Zubieta. “La idea de que deben y pueden compaginar estudios y fútbol es algo que remarcamos”, asegura el presidente. “Hacemos un trabajo artesanal. No conozco a ningún arquitecto con 12 años y lo mismo pasa con los jugadores”, opina Olabe. “Queremos convertir a los adolescentes en futbolistas y no hay mejor manera para medir los impactos que analizar los datos obtenidos de la evaluación permanente. Hay que tener una mirada transversal”, afirma.

Ganar la Copa

En Zubieta trabaja mucha gente. Entre ellos Bixente Calzón y Alfonso Azurza, que controlan el big data. Conocen todos los datos de los jugadores. Dirigen la Unidad de Evaluación y Dato, que se montó hace cuatro años y centraliza en una plataforma la información de los profesionales del club: médicos, psicólogos, técnicos, nutricionistas y educadores. “Tenemos que aprovechar este momento dulce para tomar impulso”, proclama Aperribay. “El equipo C ascendió de categoría; el segundo equipo está en Segunda [el único filial de un Primera en esa categoría] y las mujeres acabaron quintas la temporada anterior y ahora van segundas tras el Barça”, relata. “No podemos dejar de pedalear. Nuestro lema es que tenemos que ser el mejor club del mundo de lunes a viernes. Hay otros equipos más poderosos que pueden pensar en ser los mejores los domingos, pero para acercarnos lo máximo posible, nuestro trabajo durante la semana debe ser impecable”.

De esta forma, después de 38 años, la Real volvió a ganar un título. Aperribay sonríe: “Ganar la Copa fue espectacular porque además era contra el Athletic. Hubiera sido mucho mejor con las dos aficiones entrelazadas. Mi madre es de Ondarroa, y mis tíos son del Athletic. Mi mujer es de Bilbao. Teníamos la responsabilidad de saber jugar una final tras un año esperando y lo supimos hacer”.

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