Rakitic rescata un punto para el Sevilla y frustra al Alavés

El croata empata en el minuto 93 para los de Lopetegui en un duelo marcado por el diluvio que cayó en Nervión

Edgar intenta el remate ante Diego Carlos y bajo la lluvia.
Edgar intenta el remate ante Diego Carlos y bajo la lluvia.JORGE GUERRERO (AFP)

Se dieron mil partidos en el empate entre el Sevilla y el Alavés. Un choque indescifrable que se jugó bajo un diluvio en el Sánchez Pizjuán y que acabó en una igualada que hace más feliz al conjunto andaluz, puesto que la logró en el minuto 93. Todavía pudo ganar con un remate de Munir en el 94 que Pacheco salvó sobre la línea de gol. El Alavés mantiene su buena racha y saboreó el triunfo en una fortaleza donde el Sevilla acumulaba siete victorias seguidas en la Liga.

SEVSevilla
Sevilla
2
Bono, Diego Carlos, Montiel (Papu Gómez, min. 67), Augustinsson (Suso, min. 45), Koundé, Joan Jordán, Fernando, Óliver Torres (Rakitic, min. 45), Rafa Mir, Idrissi (Marcos Acuña, min. 53) y Lucas Ocampos
ALA Alavés
2
Alavés
Pacheco, Laguardia, Lejeune, Martín Aguirregabiria, Rubén Duarte, Edgar Méndez (Matt Miazga, min. 72), Toni Moya, Mamadou Loum (Pina, min. 58), Pere Pons (Miguel De La Fuente, min. 85), Luis Rioja (Manu Garcia, min. 85) y Joselu
Goles 0-1 min. 4: Laguardia. 1-1 min. 37: Lucas Ocampos. 1-2 min. 51: Joselu. 2-2 min. 91: Rakitic.
Árbitro Alejandro Muñiz Ruiz
Tarjetas amarillas Mamadou Loum (min. 44), Lucas Ocampos (min. 50), Rubén Duarte (min. 49), Rafa Mir (min. 59), Edgar Méndez (min. 72), Lejeune (min. 88), Fernando (min. 94) y Rakitic (min. 94)

Todo fue raro en Nervión. La lluvia, los errores del Sevilla en defensa, el fútbol directo que al final le dio resultado a los locales, una mano que fue penalti de Ocampos y otra que no lo fue, y todavía un alargue de cuatro minutos en un choque con bastantes interrupciones. El Sevilla debe serenarse y buscar más fluidez en su juego. A su favor está el ímpetu final para lograr el empate en un duelo donde todos los elementos le jugaron en contra. El punto le sirve, además, para dormir como líder. El Alavés sale fortalecido porque sigue en buena racha, aunque se dejó empatar el partido cuando su técnico, Javier Calleja, había acumulado centrales en su área para evitar precisamente que le empataran de esa forma. Y casi pierde.

En la lluviosa tarde hispalense, se produjo un guiño al fútbol de antaño marcado por la tempestad que anegó buena parte del césped y convirtió el partido en un combate de fútbol directo, fantásticas disputas entre los jugadores y mucho juego aéreo, todo producto del indiscutible mando final de la naturaleza.

En el fútbol hay que saber jugar a favor y en contra del marcador. El Sevilla, que tan fiable se estaba mostrando en su estadio, cometió dos errores de envergadura en el primer tiempo que lastraron su rendimiento y dieron alas, lógicamente, a un buen Alavés. Un equipo que aspira a la élite no debe dejarse sorprender a los cinco minutos en un balón parado. Por más que Moya sea un buen lanzador a balón parado y Laguardia un especialista en el juego aéreo. Tampoco Ocampos, demasiado alocado, tuvo que sacar el brazo en la falta al borde del descanso que vino precedida, además, por una innecesaria acción de Koundé sobre Pons. Este Sevilla que tan bien se mueve en la zona alta de la tabla tuvo demasiados errores que le abrieron el camino a este Alavés que hace tres cosas, pero las tres muy bien. En un fútbol donde casi todos juegan a controlar, el conjunto de Calleja ejecuta a la perfección un juego directo que tiene su base en las dejadas aéreas de Joselu. Con estas tres reglas básicas y un buen ordenamiento defensivo, el Alavés se fue sosteniendo bajo el diluvio ante un Sevilla que se desconectó en los primeros y en los últimos minutos de la primera parte.

Por medio, el Sevilla dominó de manera aplastante y fue superando las trabas que le puso el Alavés hasta empatar con un jugadón entre Óliver Torres y Montiel que remató Ocampos. En esos minutos de buen juego, el Sevilla mereció más con dos remates de Mir que rozaron el gol. En especial, en un precioso taconazo del delantero que salió rozando el poste. Cuando mejor estaba el Sevilla, el doble error de Koundé y Ocampos acabó en el penalti que transformó Joselu y que casi para Bono después de cuatro minutos de intervención del VAR. Pareció que Ocampos despejaba con la cabeza, pero lo hizo con su brazo.

Lopetegui movió el banquillo en la segunda mitad con la entrada de Rakitic y Suso. La lluvia había convertido Nervión en una bañera. Lo mismo se rompía Suso, uno de los cambios del Sevilla, que el único camino que encontraban los dos equipos era el fútbol directo para salvar la piscina en la que se había convertido el terreno de juego. Pacheco salvó un remate a bocajarro de Diego Carlos y el choque entró en una fase de dominio infructuoso de los locales. Realmente, fueron muchos los elementos a los que se enfrentó el equipo de Lopetegui, que lo intentó sin fortuna, con muchos jugadores tocados y sin la pizca de suerte que le acompañó en otros partidos. Mir falló un balón claro en el área y Pacheco volvió a detener un remate franco de Rakitic.

El Sevilla tiró de carácter en el tramo final del choque, cuando el azar le favoreció esta vez en un balón al área que Rakitic embocó a gol en el minuto 93. No se defendió bien el Alavés, que perdonó en una acción de Edgar con el Sevilla volcado y acabó cediendo el empate. El resultado de un partido que acumuló muchos capítulos, errores groseros, mala lectura del juego en ambos equipos, y esa pizca de emoción y regreso al fútbol de antaño que marcó la incesante lluvia que cayó sobre Sevilla.

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