Fernando Alonso revive en el desierto

El español logra en Qatar su primer podio en la F1 en siete años al salir airoso de una estrategia a una sola parada, en una carrera dominada por Hamilton y con Verstappen segundo

Fernando Alonso celebra su 98º podio en Qatar, en el que ganó Lewis Hamilton.
Fernando Alonso celebra su 98º podio en Qatar, en el que ganó Lewis Hamilton.AFP7 vía Europa Press (Europa Press)

Uno de los pensamientos más generalizados en la explanada del Mundial de Fórmula 1 es el que cataloga a Fernando Alonso como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, y uno de los que más ha condicionado su carrera a partir de decisiones que el tiempo confirmó como erróneas. Nadie se explica cómo alguien con tanto talento como él solo ha sido capaz de acumular dos títulos mundiales. Eso aún es más difícil de entender tras jornadas como la de este último domingo, en Qatar, en la que Alonso fue capaz de lograr algo histórico. Y no solo por subirse al podio, algo que no conseguía desde 2014 (Hungría), enfundado en el mono de Ferrari y antes de largarse de la F1, aborrecido por el gatillazo que supuso su regreso a McLaren, sino porque el de Alpine se las apañó para robarles a Lewis Hamilton y a Max Verstappen gran parte del protagonismo que focalizan los dos que se juegan el título más disputado de los últimos tiempos. La victoria se la llevó el de Mercedes, la séptima del curso para él y la segunda consecutiva, mientras que el de Red Bull cruzó la meta el segundo tras llevar a cabo una buena escalada desde la séptima plaza, puesto que los comisarios le habían impuesto cinco puestos de penalización en la salida por no respetar las banderas amarillas en la tercera criba de la cronometrada.

De alguna forma, resultados como el obtenido en Losail son los que justifican la decisión que tomó Alonso de volver al certamen que le convirtió en uno de los deportistas más influyentes de la historia de España. Hace poco anunció que, como mínimo, seguirá hasta que termine 2022. Con carreras como la última, no hay motivo para dejarlo.

El asturiano lo hizo todo bien y su coche se lo permitió. Comenzó el sábado, al colocarse el quinto en la parrilla, una posición que pasó a ser la tercera por las penalizaciones a Verstappen y a Bottas. Y la exhibición se prolongó al domingo, en la arrancada, uno de sus puntos fuertes de siempre. Colocado el tercero, el español superó por fuera a Pierre Gasly en la segunda curva, por el exterior y se colocó a la cola de Hamilton, que se fue como un disparo, imposible de atar en corto si atendemos al potencial actual del Alpine. A partir de entonces, la clave fue hacer buena la estrategia a una sola parada y llegar hasta la vuelta 24ª con el primer juego de gomas, en este caso la especificación más blanda, en una operación que tuvo que repetir al final, en unas 15 vueltas agónicas en las que el bicampeón del mundo (2005 y 2006) corrió completamente pendiente del retrovisor, por la posible llegada de Checo Pérez. El ovetense no pinchó, como sí les ocurrió a otros que, como él, se atrevieron con una sola visita a los garajes. La entrada en escena del coche de seguridad virtual le dio un respiro a Alonso, completamente eufórico al cruzar la línea de meta y al certificar el podio 98º de su palmarés. Carlos Sainz, por su parte, concluyó el séptimo.

“Llevo mucho tiempo esperando este momento. Esperemos que el número 99 no tarde tanto. La verdad es que este se ha hecho de rogar”, resumió el corredor de Alpine, considerado por la hinchada como el piloto del día en la votación popular que se lleva a cabo durante la cita. “Comparto el podio con Hamilton y Verstappen, no con cualquier otro, con todos los respetos”, añadió el integrante de la parrilla que más adelantamientos ha completado en lo que va de temporada (116).

Alonso fue el mejor del resto, todos esos que viven en una atmósfera completamente alejada de la de Verstappen y Hamilton. El holandés se presentó en este escenario desconocido hasta el momento con 14 puntos de ventaja sobre el actual campeón, y se va con un colchón de solo ocho puntos, cuando todavía quedan 50 por otorgarse. Tanto el de Red Bull como el de Mercedes dependen de sí mismos para coronarse y no hay mejor argumento de venta que ese para afrontar las últimas dos paradas del calendario, en fines de semana encadenados, en Arabia Saudí (5 de diciembre) y en Abu Dabi (12 de diciembre).

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