El Real Madrid sobrevive al orgullo del Armani

Los blancos, que ganaban por 11 puntos a falta de tres minutos, logran un apurado triunfo en Milán (73-75) después de que Delaney fallara un triple sobre la bocina

Yabusele pelea un rebote con Melli. Euroleague
Yabusele pelea un rebote con Melli. Euroleague
Euroliga jornada 16
Milan
Milan
73 75
Finalizado
Real Madrid
Real Madrid

El Real Madrid, que la temporada pasada perdió los dos partidos de Euroliga ante el Milán sin fragor en las gradas, superó esta vez al conjunto de Messina en un ardoroso Mediolanum Forum (73-75) con otro ejercicio de firmeza defensiva y un 13 de 27 en triples. La potencia de Yabusele (15 puntos y seis rebotes) y el acierto desde el perímetro, liderado por Causeur (17 puntos, con 4 de 6 desde el 6,75), mostraron las costuras del Armani. Pero los blancos, que ganaban por 11 puntos a falta de tres minutos (62-73), no supieron cerrar el choque y sufrieron ante la orgullosa carga final del conjunto italiano. A punto estuvieron de conceder la remontada, pero agarraron la 13ª victoria en 16 jornadas. La secuencia de fallos desde el tiro libre, cinco en los instantes finales (6 de 13 en total), otorgó esperanzas al cuadro italiano hasta el último suspiro, hasta que el triple de Delaney se salió del aro madridista. El Milán ganó tres de los cuatro cuartos, pero el 8-17 del segundo parcial resultó decisivo.

Solo el Olympiacos había ganado en Milán y Shields, Melli, Datome y Sergio Rodríguez vendieron cara la derrota del semifinalista continental. El Madrid, sin Laso ni Hurtel tras el positivo del lunes (y con las bajas de Alocén, Abalde, Thompkins) ejecutó una puesta en escena efervescente, cimentada en el acierto desde el perímetro y en la aplicación defensiva, con varios ajustes zonales. Sus grandes virtudes en el encuentro. Pero se atascaron rápido los blancos y reaccionó el Milán impulsado por Melli. Del 8-11, con tres triples madridistas en un santiamén, al 17-13 tras el arreón local. Los dos tapones de Tavares a esas alturas sirvieron al caboverdiano para subir al podio histórico de la Euroliga (251 gorros en 142 partidos), ya solo por detrás de Bryant Dunston y Kyle Hines, pero no intimidaron al conjunto de Messina. Fueron las apariciones de Randolph y, sobre todo, de Yabusele (10 puntos en ocho minutos, con dos de dos en triples) las que afianzaron definitivamente el plan madridista.

En un partido racheado y de pocos puntos, la intensidad de Yabusele tuvo un efecto revitalizante para el Madrid y atronador para el Armani. Tras la baja ante el Alba, el ala-pívot francés aterrizó voraz en Milán. A su estela, la pareja formada por Llull y Rudy completó el rearme de los blancos antes del entreacto (25-35, m. 19). En el segundo cuarto, la defensa madridista solo concedió cuatro canastas a su rival: una de Datome, otra de Bentil y dos de Shields, que anotó sobre la bocina para sacudir un poco el muermo de su equipo. El parcial se cerró con un 8-17 y el conjunto dirigido por Chus Mateo llegó al descanso dominando todas las facetas del juego y también los porcentajes de tiro, con un meritorio 7 de 16 en triples. Veinte minutos en el Mediolanum son “molto longos”, explicó Mateo, parafraseando a Juanito, para sostener la tensión de su tropa en la segunda mitad. La noche le dio la razón. “Hemos atacado de forma mediocre y el Madrid tiene experiencia suficiente como para frenar esa forma de jugar”, resumió Messina.

Mientras el técnico italiano repasaba la lección o leía la cartilla a los suyos, los 7.500 espectadores del Mediolanum Forum (apenas 800 hubo el curso pasado) se entregaron al homenaje al legendario Sandro Gamba, bajo la banda sonora de Carros de Fuego. Jugador del Olimpia Milán entre 1950 y 1963 (con la conquista de 10 Legas) e histórico seleccionador durante 11 años, en dos etapas diferentes (con el oro del Europeo de 1983 en Nantes ante la selección española como gran hito), Gamba recibió el abrazo de la afición de su afición, con Dino Meneghin, Giorgio Armani (dueño del equipo) y Pantaleo Dell’Orco (mánager general) como anfitriones. Y el equipo de Messina recogió la energía del acto y la proyectó sobre la pista para reengancharse al partido. Se mantuvo firme el Madrid rescatando la defensa de ajustes y manteniendo la producción ofensiva con el protagonismo episódico de Hanga y Williams-Goss.

Sin embargo, Tavares recibió dos faltas y una técnica en apenas un minuto y a los visitantes se les abrió un agujero. Un resabiado Melli logró sacar del partido al caboverdiano con un forcejeo insustancial bajo el aro y, durante unos instantes, los blancos perdieron el oremus en el fragor de la batalla. En ese tramo, Poirier recibió un zarpazo de Hines en la cara y el Madrid pasó a jugar con Randolph y Yabusele como pareja interior. Un triple de Ricci ajustó las cuentas (43-47, m. 28), pero el Milán falló los dos ataques posteriores, Sergio Rodríguez recibió otra técnica (frustrado por el marcaje de Taylor), y los blancos aguantaron la embestida local. Aun quedaría otra.

Un triple de Rudy (el 519 en la Euroliga, con el que entró en el podio histórico tras Navarro, 623, y el Chacho, 521) y otro de Llull cargaron de optimismo la entrada madridista en la recta de meta. Sumando plusmarcas, el capitán igualó a Felipe Reyes como el jugador blanco con más triunfos en la competición (226 en 324 partidos). Y su tercer triple terminó descoser al Armani. Un parcial de 0-10, del 53-57 al 55-67 que pareció dejar visto para sentencia el duelo a cinco minutos del final. Sin embargo, el orgullo del conjunto italiano exprimió la épica hasta el final (del 62-73 al 73-75), hasta el último lanzamiento de Delaney. Solo anotó dos tiros libres el Madrid en ese tramo y falló cinco. Su 13ª victoria en 16 jornadas de la Euroliga llegó entre los escalofríos propios y el ardor del Mediolanum.

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Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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