Madrid y Barça pierden el acento argentino

Tras la partida de Messi y la retirada prematura de Agüero, ambos equipos se quedan sin el sello albiceleste por primera vez en los últimos 27 años

Kun Agüero, esta temporada contra el Valencia.
Kun Agüero, esta temporada contra el Valencia.Pedro Salado Lorente (Getty Images)

El Real Madrid y el Barcelona han dejado de hablar en argentino después de 27 temporadas y media. Por primera vez desde el curso 1993-1994, cuando Juan Eduardo Esnaider fue cedido del Bernabéu al Zaragoza, los dos clubes más poderosos de España no cuentan con compatriotas de Alfredo Di Stéfano, Diego Maradona y Lionel Messi. A la situación inédita en el último cuarto de siglo contribuyeron factores externos a los argentinos, como la crisis económica del Barça —que provocó la salida de La Pulga— o la lesión coronaria que afectó a Sergio Agüero, pero el dato no deja de llamar la atención. ¿Debería interpretarse que las últimas camadas argentinas no produjeron fenómenos? ¿O es una casualidad que el vigente campeón de América pronto remediará? De momento, se trata de una sequía que nunca había ocurrido desde que la Ley Bosman entró en vigor, en diciembre de 1995.

Tras la salida en agosto de Leo Messi, debutante con el Barcelona en 2004, y ya sin argentinos en el Madrid en los últimos años, el Kun se había convertido en el último representante de la Albiceleste en el Camp Nou y el Bernabéu, pero su corazón apenas lo dejó jugar hasta octubre. En sus 17 años en el club, Messi estuvo más rodeado por brasileños que por argentinos y solo compartió plantel con cuatro compatriotas: Maxi López, Javier Saviola, Gabriel Milito y Javier Mascherano.

Como en la era pre-Messi, de 2001 a 2004, habían jugado el propio Saviola, Roberto Bonano, Juan Román Riquelme y Juan Pablo Sorín, para encontrar un Barcelona sin argentinos hay que retroceder veinte años, hasta las temporadas 2000-2001 y 1999-2000. Anteriormente, a finales del siglo XX, habían sido los turnos de Juan Antonio Pizzi, de 1996 a 1998, y de Mauricio Pellegrino, en la 1998-1999.

Messi llora en su adiós del Barcelona.
Messi llora en su adiós del Barcelona.AFP7 / Europa Press (Europa Press)

Pero entonces eran años en los que el Real Madrid y Fernando Redondo constituían una sociedad que parecía ilimitada. El mediocampista brilló de blanco entre 1994 y 2000 e, incluso, compartió un puñado de partidos con Albano Bizarri y Rolando Zárate. Ya en el cambio de siglo, Santiago Solari, Esteban Cambiasso y Walter Samuel fueron sus sucesores hasta el curso 2004-2005. Tras una única temporada sin argentinos, la 2005-2006 —justo cuando Messi comenzaba a encarnarse en el Barça—, la última gran camada de embajadores albicelestes llegó al Madrid. Entre Gonzalo Higuaín, Fernando Gago, Gabriel Heinze, Saviola, Ezequiel Garay y Ángel di María, el club tuvo al menos algún argentino durante nueve temporadas seguidas, hasta la 2014-2015. Desde entonces, solo Franchu Feullassier, producto de la cantera, sumó dos partidos en la Copa de 2017.

La última sequía de argentinos entre los dos gigantes ocurrió entonces hace 27 temporadas y media, durante la 1993-1994, cuando Esnaider fue al Zaragoza. El delantero marplatense había jugado en el Real Madrid en los cursos de 1991-1992 y 1992-1993 —y volvería a hacerlo en la 1995-1996—. Pero aquel fútbol, el previo a la Ley Bosman —que dejó de lado la restricción de extranjeros para países miembros de la Unión Europea—, era muy diferente del actual.

En aquella 1993-1994, mientras los únicos foráneos del Madrid eran Iván Zamorano, Robert Prosinecki, Peter Dubovsky y Vítor (un brasileño de paso testimonial, solo tres partidos), el Barcelona afrontaba el desafío del cupo de extranjeros para cada partido: solo podían jugar tres y Johan Cruyff debía optar entre Ronald Koeman, Hristo Stoichkov, Michael Laudrup y Romario.

“Si en su momento hubo tantos jugadores argentinos en el Barca o al Madrid fue porque habían hecho muy bien las cosas en sus clubes anteriores, pero no creo que sea un problema actual: seguro que en el futuro habrá nuevos compatriotas”, dice Javier Saviola, el único argentino que jugó de manera oficial para los dos gigantes de la Liga, ya que Di Stéfano vistió la camiseta del Barca, pero solo en amistosos.

Alfredo Di Stefano celebra un gol en 1958 en las semifinales de la Copa de Europa frente al Vasas de Budapest.
Alfredo Di Stefano celebra un gol en 1958 en las semifinales de la Copa de Europa frente al Vasas de Budapest.

El exdelantero, autor de 72 goles como azulgrana y de cinco vestido de blanco, puntualiza en las salidas de Messi y Agüero para explicar la sequía actual. “Leo dejó el listón muy alto, fue un orgullo para los argentinos. Tal vez ahora no haya compatriotas por el difícil momento económico que está viviendo el Barcelona, pero estaba Agüero. Lamenté mucho lo que le pasó: habría sido espectacular verlo en el Barca”, agrega Saviola desde Andorra, donde vive, ya retirado del fútbol.

“Agüero iba a triunfar, lo que le pasó son esas cosas que no ocurren nunca y aparecen cuando menos se las espera”, coincide Rafael Zuviría, uno de los 26 argentinos que jugaron en el Barcelona, seis menos de los 32 que lo hicieron para el Real Madrid. Pero el exfutbolista, que disputó 145 partidos como azulgrana durante cinco temporadas, entre 1977 y 1982, y ganó dos Copas del Rey y dos Recopas, también tiene una teoría de por qué el mayor binomio del fútbol español no cuenta con más compatriotas suyos.

“El Barca y el Madrid compran jugadores ya hechos, y Argentina está fabricando muy buenos futbolistas, pero todavía son jóvenes, no están moldeados”, agrega El Torito Zuviría, el cuarto argentino con mayor presencia en el Barcelona (145 partidos), por detrás de Messi (778), Mascherano (334) y Saviola (172).

El propio Saviola cree que la ausencia será temporal. “No tengo la bola de cristal, pero la Copa América que ganó la selección generó más interés y también veo que, después de un tiempo en que la cosa estaba más empantanada, ahora sí están surgiendo jugadores con mucha proyección. Julián Álvarez [delantero de River] es el máximo exponente. Nuestro fútbol es referencia en el mundo y siempre debería tener algún jugador en estos dos clubes: la vidriera es muy grande”, agrega el exdelantero del Barcelona de 2001 a 2004 y de 2006 a 2007, y del Real Madrid desde entonces hasta 2009. “Para mí es un orgullo enorme haber formado parte de los dos equipos: sigo en contacto con ambos clubes y tengo la posibilidad de tocar la puerta y que me abran”, agrega.

BARCELONA, 12/09/1983.- Maradona sale de una nube de jugadores contrarios, en el encuentro disputado en el estadio Nou Camp entre el Betis y el Barcelona, con resultado 1-1. EFE/Jaume VallsSPAIN MARADONA: BARCELONA, 12/09/1983.- Maradona leaves a cloud of players opposites, in the disputed encounter at the stadium Nou Camp between Betis and Barcelona, result 1-1. EFE / apj
BARCELONA, 12/09/1983.- Maradona sale de una nube de jugadores contrarios, en el encuentro disputado en el estadio Nou Camp entre el Betis y el Barcelona, con resultado 1-1. EFE/Jaume VallsSPAIN MARADONA: BARCELONA, 12/09/1983.- Maradona leaves a cloud of players opposites, in the disputed encounter at the stadium Nou Camp between Betis and Barcelona, result 1-1. EFE / apjEFE

De los 90 para atrás, además de dos campeones del mundo como Jorge Valdano y Óscar Ruggeri (y por supuesto de Maradona y Di Stéfano), en la lista figuran referentes como Enrique Wolff, Carlos Guerini, Roberto Martínez, Oscar Más, Rogelio Domínguez, Héctor Rial, Juan Carlos Heredia y Mateo Nicolau, entre otros.

Ya en la actualidad, con 28 jugadores repartidos entre los otros equipos —por ejemplo Ángel Correa, el rosarino que marcó el gol del título para el Atlético de Madrid en la última temporada—, Argentina lidera el aporte de futbolistas extranjeros en la liga española. La presencia de brasileños queda bastante lejana, con 17 embajadores, aunque siete de ellos juegan en el Real Madrid y el Barcelona, ya sean titulares o no: Casemiro, Vinicius, Militão, Rodrygo, Coutinho, Neto y Alves.

Por lo pronto, en el filial del Barcelona se está formando Santiago Ramos Mingo, un defensor de 20 años surgido en Boca Juniors que insospechadamente se convirtió en la primera esperanza para tomar el relevo de Di Stéfano, Maradona y Messi. Como si fuera una carrera de postas, el testigo argentino se cayó.

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