Aronián crea, pero Radyábov triunfa

El azerbaiyano gana el 2º torneo del Champions Chess Tour con un estilo frío y muy conservador

Teimur Radyábov, durante la Copa del Mundo de 2019 en Janti Mansiisk (Rusia)
Teimur Radyábov, durante la Copa del Mundo de 2019 en Janti Mansiisk (Rusia)Maria Emeliánova/FIDE

El pragmatismo de Teimur Radyábov y su extraordinario control de las emociones se han impuesto (2,5-1,5 y 2-1) a la creatividad de Levón Aronián. El azerbaiyano gana, contra todo pronóstico, el 2ª torneo del circuito Meltwater Champions Chess Tour (partidas rápidas por internet en Chess24); el estadounidense Wesley So ganó el 1º (Skilling Open). El ruso Danil Dúbov, verdugo en cuartos de final del campeón del mundo, el noruego Magnus Carlsen, perdió (2-2 y 1,5-2,5) ante el francés Maxime Vachier-Lagrave en la lucha por el tercer puesto.

“Mi objetivo era ganar el torneo, no estoy aquí para agradar a nadie. Soy un jugador profesional. Tras ver lo bien que Levón había jugado los duelos anteriores, casi perfecto, mi estrategia era llevarlo al desempate relámpago, pero las cosas han ido mejor de lo que esperaba. Ahora estoy exhausto, ha sido muy duro”, explicó Radyábov pocos minutos después de llorar de alegría ante la cámara.

El azerbaiyano fue un niño prodigio -no solo en ajedrez- que aprendió a jugar a los tres años. Este triunfo es uno de los más llamativos de su carrera desde que, a los 15, ganó con negras a Gari Kaspárov en el torneo de Linares en una partida espectacular. Pero ese juego llamativo y arriesgado fue desapareciendo de su repertorio, y Radyábov se convirtió en una roca durísima, pero muy poco brillante.

El siguiente punto de inflexión llegó en 2013, tras quedar el último en el Torneo de Candidatos de Londres. Apenas jugó torneos durante el año siguiente y endureció aún más su repertorio de aperturas y defensas. Pocos esperaban que lograra éxitos deslumbrantes con ese estilo, pero consiguió ganar la Copa del Mundo de 2019 en Janti Mansiisk (Rusia). “Nunca he dejado de entrenarme. Y también he trabajado muy duro en el control de mis emociones, en no sacarlas al exterior, como hacen otros colegas”, ha revelado hoy a los comentaristas de Chess24.

Tras su derrota de ayer por 1,5-2,5 (empató las tres primeras y perdió la cuarta), Aronián necesitaba arriesgar con blancas en el primer asalto de la 2ª manga, y lo hizo, convirtiendo el tablero en un volcán en erupción. Radyábov disponía de una defensa casi imposible de ver para un humano, que le hubiera dado ventaja, pero encontró otra también espectacular, y fue entonces el armenio quien no halló el golpe ganador en una de las partidas más brillantes de toda la pandemia.

Cartel del circuito con el nuevo patrocinador
Cartel del circuito con el nuevo patrocinadorChess24

Con ese empate, Radyábov se volvió aún más previsible; volvió a ser la roca más dura de la élite. Aronián perdió la paciencia en la 2ª partida, se pasó de riesgo al entregar un peón y terminó perdiendo. El azerbaiyano se mantuvo muy firme en la 3º hasta forzar el empate que le daba los 49.400 euros del primer premio (Aronián cobra 33.000).

El gran auge del ajedrez, por la pandemia y la serie Gambito de Dama, se ha traducido en que Chess24 haya logrado un patrocinador principal, Meltwater, que dará su nombre al circuito, cuya próxima competición (de las diez previstas) será del 6 al 14 de febrero. Antes, del 15 al 31 de enero, Carlsen podrá resarcirse de sus fracasos en el Roland Garros del ajedrez (modalidad clásica), el torneo Tata de Wijk aan Zee (Países Bajos). Como ya ocurrió en el Altibox Norway Chess, que se jugó hace tres meses en Stavanger (Noruega), no habrá espectadores, pero las estrellas del ajedrez podrán mirarse a los ojos.

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