Raieste impulsa el triunfo del Baskonia ante el Efes

El estonio se convierte en la figura inesperada del conjunto vitoriano con 11 puntos en el último cuarto (87-74)

Simone Fontecchio intenta frenar a Vasilije Micic
Simone Fontecchio intenta frenar a Vasilije MicicL. Rico (EFE)
Euroliga jornada 20
Cazoo Baskonia
Cazoo Baskonia
87 74
Finalizado
Anadolu Efes
Anadolu Efes

Sander Raieste, un estonio de 22 años, se convirtió en la inesperada figura del Baskonia que derrotó al campeón de Europa, el Anadolu Efes, en el partido aplazado de la jornada 20 de la Euroliga, un equipo temible, un Goliat que se encontró a su David arrojándole la piedra con su honda. Raieste suele tener, cuando sale, una tarea ingrata, la de trabajar duro en defensa y, si es preciso, cometer esas faltas tácticas, cuando el equipo no está en bonus, que rompen el ritmo al rival. Y sale poco. Sólo ha jugado 31.53 minutos en seis partidos, y había anotado cuatro puntos hasta su noche mágica.

Ingresó en el campo a falta de 18 segundos para el final del primer cuarto, para defender la última acción después del triple de Enoch. Volvió al banco en la pausa entre parcial y parcial. Sólo regresó cuando quedaban cuatro segundos para que acabara el tercer cuarto, con la misma misión defensiva, pero a Spahija se le encendió alguna lucecita en el cerebro y mantuvo al estonio al comienzo de los diez minutos finales. Y allí se quedó hasta que acabó el partido.

Anotó una canasta que aumentaba la ventaja mínima baskonista (64-61) y después tres triples. El último certificó el triunfo del equipo vitoriano. Con 11 puntos en el último cuarto, Raieste se convirtió en la figura inesperada del partido.

Y parecía que ese título iba a ser para Larkin. En el Buesa, el Efes sometió al Baskonia a base de triples durante la primera parte, por el empeño de Shane Larkin, que fue feroz. Anotó seis en siete intentos. El exjugador baskonista no tuvo piedad en su antigua cancha, pero al mérito de su puntería desde fuera de la línea, habría que añadir también la comodidad de la que gozó el jugador nacido en Cincinnati para lanzar.

Llegaban siempre tarde a los bloqueos los jugadores del Baskonia y esa falla defensiva lastró al equipo, que no hizo una mala primera parte, que dominó durante los primeros minutos, pero estropeó por cierta tendencia al caos en el ataque y esa inconsistencia a la hora de vigilar el tiro exterior del Efes (36-43 al descanso).

Y contra el equipo de Ergin Ataman, un técnico echado para delante, que parece que no tiene abuela y presume de que con un par de fichajes su equipo competiría en los playoffs de la NBA, cualquier mínima desatención es letal. Sin embargo, al volver del descanso, la lectura que hicieron los dos técnicos fue muy diferente. Ataman habló de superioridad de su equipo en varias facetas. Ni un mínimo de autocrítica en sus palabras, cierta soberbia. Spahija vio lo que todo el Buesa había visto: “No hemos defendido bien los triples. Sin esa anotación, las cosas serían diferentes”. Así que mientras el Efes siguió a intentar hacer lo mismo, el Baskonia cambió su mentalidad. Baldwin dirigió al equipo; los demás secaron las fuentes de Larkin, y el partido se igualó primero, se le puso de cara al equipo vitoriano después, y de repente, Raieste, para poner la guinda a una victoria de prestigio, que no saca de pobre al Baskonia pero le devuelve la alegría. Ha competido mejor el equipo de Spahija en las últimas jornadas y al fin llegó un triunfo, el octavo en la Euroliga, el primero en 2022.

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