Carlo Ancelotti, el triunfo del poder blando

El italiano, a punto de cumplir 63 años, es el entrenador de más edad en ganar una Liga con el Real Madrid gracias a un libreto de discurso humano y decisiones pragmáticas

Carlo Ancelotti, este sábado en la celebración de la Liga junto a Vinicius, Militão, Alaba y Rodrygo.
Carlo Ancelotti, este sábado en la celebración de la Liga junto a Vinicius, Militão, Alaba y Rodrygo.

“Si el Madrid es feliz, yo sigo feliz. Si el Madrid no es feliz, le agradezco el tiempo que he pasado aquí”, comentaba relajado Carlo Ancelotti hace un mes sobre la posibilidad de continuar en el Bernabéu. El italiano nunca fue una persona de conflictos, pero, a punto de cumplir 63 años, exhibe todavía más esa distancia sin dramas de los hombres veteranos mientras saborea un trago que ya no pensaba tomarse. O un puro, como el que se fumó este sábado en el autobús del festejo de la Liga. Porque él no se imaginaba este retorno a la Castellana.

Hace un año vivía con el Everton en mitad de tabla de la Premier en un suave aterrizaje de su carrera, pero el Madrid, que lo había despedido en 2015 porque necesitaba “un nuevo impulso”, lo repescó ante la sorpresa general para enfrentarse a la etapa post Zidane, post Sergio Ramos y sin el fichaje de un delantero que todos creían imprescindible. Un encargo peliagudo que acabó coronándole como el primer entrenador en culminar el repóker de los cinco grandes campeonatos (España, Inglaterra, Alemania, Italia y Francia) y el técnico de más edad en lograr el título con el Real Madrid (los más veteranos eran hasta ahora Fabio Capello y Luis Molowny, ambos con 60).

Hace dos décadas, tras dos subcampeonatos con la Juve y antes de levantar su primer torneo doméstico con el Milan (2003-04), empezó a granjearse fama de “magnífico perdedor”. Hoy, su libreto humano, pragmático y sin grandes maquillajes, todavía tiene cosas que decir.

“Lo que le hace diferente es el trato con el jugador. Va de cara y eso es importante porque otros te dicen una cosa y por detrás hacen otra”, valora Fernando Llorente (Pamplona, 37 años), que coincidió con él entre septiembre y diciembre de 2019 en el Nápoles, antes de que lo sustituyeran por Gennaro Gattuso, su “guerrero” en los tiempos rossoneri. “Me quedo con su cercanía. Cuando fiché, llevaba varios meses entrenando por mi cuenta y me llamó la atención que el primer día se viniera conmigo al campo. Solo estábamos su hijo Davide, él y yo. También nos fuimos a cenar”, recuerda el ariete del Eibar, que solo lamenta de aquellos meses su falta de tino (cuatro goles) en la misión de desatascador.

“Va de cara; otros te dicen una cosa y por detrás hacen otra”
Fernando Llorente

Una forma de dirigir que el propio Ancelotti calificó como “poder blando” en su testamento Liderazgo tranquilo, un título que ya lo decía todo. “Es buena persona”, resume Llorente. Una sentencia que repite con las mismas palabras y nada más empezar a hablar Javi Martínez (Ayegui, Navarra; 33 años), que lo tuvo al frente del Bayern entre julio de 2016 y septiembre de 2017, donde ganaron la Bundesliga. “Pocos entrenadores sabrán mejor que él cómo tratar un vestuario. Aunque, eso sí, también tiene mucho carácter. Hay que verlo enfadado, saca el genio italiano. Pero eso es bueno. Los jugadores no nos podemos relajar”, advierte el ahora jugador del Qatar Sports Club sobre este entrenador con fama de gourmet y originario de una familia humilde de agricultores y ganaderos que salió adelante haciendo queso parmesano con 10 vacas lecheras.

Jugadores no, personas que juegan

En medio de la picadora diaria del fútbol, y más en el Madrid, ha sorprendido en varios momentos su discurso humano. “Lo importante es la relación no con los jugadores, sino con las personas que juegan al fútbol”, respondió tras ganar la Supercopa de España. Una distinción poco corriente en las tripas de un estadio. Aunque esa mano suave también ha encerrado en algunos momentos de su carrera una paradoja, como descubrió en el Chelsea, donde ganó la Premier en el primer año. Le contrataron, según él, por su tranquilidad y le echaron, precisamente, por esa razón cuando los resultados se torcieron.

Viene de una familia humilde que salió adelante haciendo queso parmesano con 10 vacas lecheras

Técnico de clubes grandes (Juve, Milan, PSG, Madrid o Bayern), nadie le ha tenido que explicar que en este tipo de compañías el mañana es hoy, así que, como se ha visto ahora en Chamartín, casi todas sus decisiones han estado guiadas por un aire conservador y pragmático. Él ha entrenado en muchos países —le recordó a Xavi en uno de esos debates recurrentes sobre el estilo— y había aprendido que no existe una única forma de jugar. En la Castellana, por ejemplo, explicó durante meses que no disponía de medios para presionar arriba y que lo mejor era echarse atrás para buscar las contras; sin embargo, tras la eliminación copera en Bilbao y el mal trago de París, se desdijo al instante y mandó subir líneas.

Beneficiado por una imagen de bonachón que suaviza la mirada fiscalizadora mediática, ha manejado la escena con naturalidad. Asumió al minuto el desaguisado táctico del clásico (0-4), admitió encantando que es dependiente de Benzema y, cuando tuvo que hablar de situaciones pedregosas, huyó hacia delante. Dijo que Bale estaba comprometido, que Hazard había vuelto y que no le habían molestado los gestos de Kroos al ser sustituido contra el Chelsea porque “el enfado era con el entrenador y no con la persona”. Otra vez esa diferencia. Luego, a la hora de tomar decisiones, hizo la suya.

“Carlo es de la vieja escuela. Su hijo Davide le une a esta generación”

“Siempre he dicho que, para mí, el mejor es Pep [Guardiola], pero que la clave en un entrenador es saber sacar lo mejor de sus jugadores. Y yo mi mejor nivel como defensa lo tuve con Carlo, y quizás también con Joaquín [Caparrós]”, subraya Javi Martínez. “No solo físicamente, sino por ese buen rollo, ese bienestar y las ganas de ir a entrenar”, abunda el ex del Athletic, que define a Ancelotti como un técnico “old school” [vieja escuela]. “Davide, su hijo [y asistente], es el que le une a la nueva generación. El fútbol ha evolucionado mucho, cada año entran muchas cosas nuevas y eso a Carlo quizás le resultaría más difícil, pero con la ayuda de Davide en temas de vídeo y programas de análisis de rivales es más sencillo”, expone el navarro.

El libreto Ancelotti sigue vigente en la élite y ya ha dejado claro que, al margen de lo que dure su “luna de miel” con el Madrid, un club nada favorable a echar raíces, no quiere saber nada todavía del retiro en una selección. El Madrid lo tanteó dos veces antes de ficharlo en 2013, se coronó con la Décima, pero la Liga le fue esquiva hasta ahora. Tras alzar la Serie A con el Milan (03-04), la Premier con el Chelsea (09-10), la Ligue 1 con el PSG (12-13) y la Bundesliga con el Bayern (16-17), ya tiene el campeonato que le faltaba en una colección única que habla de dos décadas de vigencia en los banquillos. “Este año, el trabajo ha sido sencillo para mí”, zanjó hace unos días.

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