Albert Oliver, el segundo jugador más veterano en la historia de la ACB, se retira a los 43 años

El base del Obradoiro pone fin a su maratoniana carrera tras 25 temporadas como profesional del baloncesto en ocho equipos diferentes

Albert Oliver se despide de la afición del Gran Canaria Arena. acbphoto
Albert Oliver se despide de la afición del Gran Canaria Arena. acbphoto

Lograr la permanencia del Obradoiro en la ACB por 11º curso consecutivo ha sido su última gran conquista. Albert Oliver, Terrassa, 43 años (el 4 de junio cumplirá los 44), anunció este jueves a través de un comunicado su retirada tras 25 temporadas como jugador profesional de baloncesto. El sábado, en el duelo ante el Valencia en el Fontes do Sar de Santiago de Compostela, el base catalán culminará su maratoniana carrera. Se marcha el segundo jugador más veterano en la historia de la Liga ACB, solo por detrás del estadounidense Darryl Middleton que, en 2011, vistió la camiseta del Valencia con 44 y nueve meses. Con 2.073 asistencias repartidas hasta la fecha, Oliver es además cuarto en el ránking histórico de la competición en ese apartado, solo por detrás de Pablo Laso, Marcelinho Huertas y Nacho Azofra. Y ocupa el séptimo puesto en partidos disputados, con 674, a solo tres de Álex Mumbrú, que se retiró en 2017 con 677.

“Empecé a jugar a los seis años en el colegio y lo dejo con 43. No puedo describir con palabras lo que ha significado el baloncesto para mí, pero lo que sí puedo decir es que lo he disfrutado cada día. Y mucho”, explica Oliver en su carta de agradecimientos. Siempre con la constancia como libro de estilo, debutó en la ACB con el Joventut de Alfred Julbe en la campaña 1997-98 pero, como metáfora de su ruta escarpada, la pendiente comenzó a endurecerse pronto en Badalona. El ascenso de Raül López y el regreso de Rafa Jofresa le dejaron sin hueco en la Penya. Ahí comenzó un viaje infinito con paradas en Lleida (1999-2001), Manresa (2001-2006), Valencia (2006-2009), Madrid (Estudiantes 2009-2011), de nuevo Badalona (2011-2013), Gran Canaria (2013-2019), Sevilla (Betis 2019-2020) y finalmente Santiago, con el Obra de Moncho Fernández, que suma 12 temporadas al frente del equipo gallego y es el entrenador europeo con mayor tiempo de permanencia en un mismo banquillo en las grandes ligas. Dos plusmarquistas silenciosos juntos.

“Gracias a todos mis entrenadores”, prosigue Oliver en su mensaje: “a Pedrosa, Xavi Pastor, Joaquim Costa, Alfred Julbe, Miquel Nolis, Edu Torres, Ricard Casas, Xavi García, Óscar Quintana, Fotis Katsikaris, Neven Spahija, Luis Casimiro, Salva Maldonado, Pedro Martínez, Aíto, Sergio Scariolo, Víctor García, Curro Segura y Moncho Fernández. Por exigirme, respetarme y hacerme mejor jugador. Y a todos los entrenadores ayudantes por colaborar en ello”, enumera el base en el texto que se resistió durante años a escribir. Hace tiempo que dejó de imaginar retiradas perfectas porque decidió que sería el baloncesto el que le jubilaría a él. “Yo jugaría hasta los 60 si me dejaran, pero es imposible”, confesaba a EL PAÍS en 2020, tras llegar a Santiago de Compostela con un contrato temporal de dos meses para prolongar su pasión. “El reto es seguir disfrutando del baloncesto. A mi edad es muy difícil poder hacer lo que me gusta. A ver hasta cuánto dura”, decía entonces. Su particular carpe diem le alcanzó para completar dos temporadas más.

“Nunca es demasiado tarde (...). No hay límite en el tiempo”, dice Brad Pitt en el personaje de Benjamin Button. Y el extraño caso de longevidad de Albert Oliver le llevó a convertirse, en noviembre de 2017, en el debutante más veterano en la historia de la selección española de baloncesto tras dos décadas en la élite de la ACB, con 39 años, cinco meses y 20 días. ¿Cuál ha sido el gran éxito de su carrera?, le preguntaron en una charla junto a Moncho Fernández a comienzos de esta temporada. “En mi caso, adaptarme a todo, sin duda. La constancia también es un camino al éxito. He tenido la suerte de que mi carrera no se ha basado nunca en el físico. Tuve una época en la que era muy rápido y saltaba mucho, pero la mayoría de las veces no ha sido así y por eso he aprendido siempre a adaptarme a todo… al equipo, a los rivales, a los compañeros, a los entrenadores… Saber cuándo es importante que metas puntos o cuándo tienes que hacer jugar al equipo sin mirar a canasta…”, respondió. ¿Y el mejor recuerdo de su carrera? “La Supercopa con el Gran Canaria y la imagen inolvidable de ver el aeropuerto lleno para recibirnos. Y, después, la liga escolar del colegio. Quedábamos con los compañeros para ir andando a los partidos. Aquella etapa, hasta infantil, la recuerdo como algo muy bonito”, rememoró Oliver.

“Y gracias a la suerte. ¿Por qué a la suerte? Porque hay cosas en la vida que no puedes elegir. No puedes elegir a tus padres, a tu hermano, a tus hijos y a la persona de la que te enamoras y yo no elegí, pero por suerte, tengo a los mejores a mi lado”, cierra Albert Oliver en su carta. “A otra cosa mariposa”. La meta de la maratón le ha llevado a repartir asistencias y magisterio hasta la frontera de los 44 años.

Oliver, en 2001 con el Manresa, y esta temporada con Obradoiro. acbphoto
Oliver, en 2001 con el Manresa, y esta temporada con Obradoiro. acbphoto

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Sobre la firma

Faustino Sáez

Es redactor de deportes del diario EL PAÍS, especializado en baloncesto. Además del seguimiento de ACB y Euroliga, ha cubierto in situ Copas, Final Four, Europeos y Mundiales con las selecciones masculina y femenina. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS.

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