Tenerife y Gran Canaria, un hueco en la élite del baloncesto pese al fútbol... y la playa

Los dos equipos canarios, que afrontan en desventaja este domingo los segundos partidos de cuartos del ‘playoff’ de la ACB, se han asentado en la élite con planificación, humildad y un fuerte apoyo de las instituciones públicas

Andrew Albicy, jugador del Gran Canaria, durante el primer partido de playoff de su equipo contra el Barcelona, el viernes.
Andrew Albicy, jugador del Gran Canaria, durante el primer partido de playoff de su equipo contra el Barcelona, el viernes.AFP7 vía Europa Press (Europa Press)

Es fin de semana de puente en Canarias y el buen tiempo ha llenado las costas. El domingo por la tarde, la Unión Deportiva Las Palmas dirime ante el Sporting de Gijón su entrada en el playoff de ascenso a la Liga Santander. El Club Deportivo Tenerife juega a la misma hora y espera ya en semifinales un rival que, según los resultados, podría ser el propio conjunto amarillo. Este es el escenario en el que el Lenovo Tenerife (12.00 hora local) y el Herbalife Gran Canaria (20.00 hora local) afrontan el domingo sus choques de vuelta en los cuartos de final de la fase final de la Liga Endesa tras perder el primer partido frente a Joventut y Barça, respectivamente. Ambos equipos forman parte de la élite del baloncesto desde hace años y se han ganado la atención de los isleños. Y eso, pese a contar con dos rivales fieros fuera de la cancha: el fútbol y la playa.

“Pase lo que pase este domingo seguiremos apoyando al equipo”. Raquel Sanz y Manuel Díaz son abonados al Club Baloncesto Gran Canaria Claret desde hace cuatro temporadas, después de que el Granca accediera a la Euroliga tras acabar cuarto en la ACB y de que se proclamase campeón de la Supercopa. Esta temporada, en cambio, el camino ha presentado más baches de los previstos debido a las lesiones y los casos de covid. Con todo, ya son 26 las temporadas consecutivas en la primera división del baloncesto, el equipo se ha clasificado para ocho de los últimos diez playoffs y ocupa la novena posición en la clasificación histórica de la competición.

La temporada del Cantera Base 1939 Canarias (o CB Canarias, el nombre oficial del Lenovo Tenerife) ha sido mucho más holgada. El equipo lagunero ha ganado este año su segunda Liga de Campeones, un torneo creado en 2015 por la FIBA; alcanzó las semifinales de la Copa del Rey y logró su quinta participación en los playoffs desde que regresara hace diez temporadas a la máxima división tras 21 años de ausencia. “Hemos tenido la suerte de tener al mejor en la dirección deportiva [Aniano Cabrera] y en el banquillo [Txus Vidorreta]”, celebra en conversación telefónica su presidente, Félix Hernández.

El pivot georgiano de Lenovo Tenerife, Giorgio Shermandini (derecha), con el balón ante jugador del Juventut, Guillem Vives, en el partido de ida el pasado 26 de mayo.
El pivot georgiano de Lenovo Tenerife, Giorgio Shermandini (derecha), con el balón ante jugador del Juventut, Guillem Vives, en el partido de ida el pasado 26 de mayo. Enric Fontcuberta (EFE)

Son varias las causas que explican esta consolidación en la élite de las dos entidades, sostiene el periodista y locutor radiofónico Agustín Padrón. El baloncesto, en primer lugar, ha sabido sacar partido a la crisis de los dos grandes equipos de futbol de las islas, “que tras épocas de esplendor cayeron de primera división y no logran asentarse cuando suben”. A su entender, también influye en este auge el cambio social del archipiélago, con núcleos urbanos más grandes en los que cada vez abundan más las canastas y escasea el fútbol callejero. “En Tenerife”, concluye Padrón, ”se le añade una tradición baloncestística desde hace más de 50 años”.

Este deporte, no en vano, fue durante mucho tiempo una cuestión puramente de esta isla, mientras que los aficionados de Gran Canaria solo tuvieron ojos para un UD Las Palmas que atravesaba su época más gloriosa. “En Tenerife siempre ha habido un mayor compromiso y más complicidad con este deporte”, asegura el tinerfeño José Moriana, quien ejerció como presidente el Club Baloncesto Gran Canaria en su primer ascenso a la división de honor en 1985. El Lenovo Tenerife, fundado en 1939, es, de hecho, es el quinto equipo más antiguo de la actual Liga ACB. Y todavía hay otro club en la isla, el Náutico, que acumula 11 temporadas en la máxima categoría. “Aquellos primeros directivos comenzaron desde muy pronto a traer jugadores y entrenadores de fuera para hacer avanzar el deporte”, recuerda el exmandatario.

Este trabajo permitió al CB Canarias acceder a la élite del baloncesto a principios de los ochenta, liderados por el legendario Carmelo Cabrera, nacido y formado en Gran Canaria y ganador de siete Copas de Europa con el Real Madrid. En los noventa, cayó a las divisiones inferiores durante 21 años. Su pérdida de relevancia coincidió, en una suerte de vasos comunicantes, con el auge de un equipo fundado por curas en 1963 en el Colegio Claret de Las Palmas de Gran Canaria. El Granca se estabilizó en la primera división con el cambio de siglo. La dupla canaria actual surgió en 2012, con el regreso del Canarias a la élite bajo la marca comercial Iberostar Tenerife.

Para explicar sus respectivos modelos, tanto Félix Hernández como el presidente del Granca, Enrique Moreno, coinciden en calificar sus equipos como “humildes”, “familiares”, en los que prima una cuidada planificación y el trato humano con los jugadores. “No les pagamos tanto, pero viven mejor”, coinciden. Su éxito, sin embargo, no habría sido posible fundamentalmente sin la implicación de las administraciones públicas canarias, tanto aportando infraestructuras o fuertes contratos de patrocinio como, en el caso del Herbalife, adquiriendo el 100% de las acciones para salvar la entidad de la disolución en 2003.

El jugador del Gran Canaria, Aj Slaughter, se enfrenta a Nick Calathes del F.C. Barcelona en el primer partido del cruce de cuartos del 'playoff' por el título de la Liga Endesa el viernes 27 de mayo.
El jugador del Gran Canaria, Aj Slaughter, se enfrenta a Nick Calathes del F.C. Barcelona en el primer partido del cruce de cuartos del 'playoff' por el título de la Liga Endesa el viernes 27 de mayo.AFP7 vía Europa Press (Europa Press)

“Evidentemente, es un caso insólito”, admiten fuentes de la corporación insular. “Lo que tenemos claro es que la venta tiene que realizarse con un cuidado especial y ser muy escrupulosos en las condiciones, porque no es un club cualquiera”. Actualmente, el Gran Canaria percibe 3,2 millones de euros por temporada en forma de subvención pública del Cabildo, según la institución. El CB Canarias está en manos privadas, si bien recibe una inyección de 2,275 millones como patrocinio por parte de Turismo de Tenerife, informa el gobierno insular tinerfeño. “En todo caso, hay que tener en cuenta que cualquier club de cualquier deporte siempre cuenta con apoyo público, porque la esponsorización no es suficiente”, recalca Moreno.

Ambas corporaciones defienden la inversión. “El seguimiento continuo que le hacemos al retorno que para la isla suponen estos patrocinios superan con creces la inversión”, asegura el presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín. “El Club Baloncesto Gran Canaria”, afirma un portavoz del ente grancanario, “es hoy una referencia internacional en el mundo del deporte y traslada por el continente la marca deportiva y turística de Gran Canaria”.

“El objetivo siempre ha sido estabilizarnos en la ACB y que sea un proyecto sostenible”, asegura Félix Hernández. “Al final hemos logrado crear aficionados al baloncesto en una isla tan futbolera como esta”, se congratula Moreno. Con todo, ambos dirigentes identifican el verdadero rival que se interpone en el camino de sus respectivos clubes. Y no son ni el Barça ni el Joventut. “Los deportes de élite en las islas tenemos un hándicap: hay tan buen tiempo y tantas playas que es difícil atraer a la gente a la cancha”.

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Sobre la firma

Guillermo Vega

Corresponsal en Canarias y miembro del equipo de edición del diario. Trabajó en la Cadena Ser, Cinco Días y fue jefe de EL PAÍS Retina y de la sección de Tecnología. Licenciado en Ciencias de la Información, diplomado en Traducción e Interpretación y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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