Annemiek Van Vleuten, número uno del ciclismo femenino mundial: “Es difícil decir adiós”

La neerlandesa, líder del ránking UCI a sus 39 años, encabeza el Giro de Italia y afronta con ilusión su primer Tour de Francia antes de la retirada

La neerlandesa Annemiek Van Vleuten celebra este lunes en Cesena su liderato en el Giro de Italia tras imponerse en la cuarta etapa.
La neerlandesa Annemiek Van Vleuten celebra este lunes en Cesena su liderato en el Giro de Italia tras imponerse en la cuarta etapa.Dario Belingheri (Getty Images,)

Con casi 40 años, Annemiek Van Vleuten pisa sobre las nubes que conforman el olimpo del ciclismo. La neerlandesa, campeona del mundo en tres ocasiones y ganadora de dos medallas olímpicas en Tokio 2020 —oro en contrarreloj y plata en la prueba en ruta—, es actualmente la mejor clasificada del ránking mundial de la UCI (Unión Ciclista Internacional). Vencedora de clásicas, etapas y maillots hasta la saciedad, Van Vleuten, que estudió epidemiología en Wageningen, cerca de Utrecht, su ciudad natal, ha anunciado que colgará la bicicleta en 2023, con 41 primaveras.

Antes, Miek, como la llaman quienes la conocen, disfruta de su último baile en el Movistar, equipo del que forma parte desde 2020 y por el que ha renovado hasta la retirada. Con un perfecto inglés y algo de cansancio, Van Vleuten atiende por teléfono a EL PAÍS desde Italia, donde viste la maglia rosa antes de la etapa reina del Giro —la española Mavi García es tercera—, grande que ya ha ganado en dos ocasiones. Después, el 24 de julio, la neerlandesa tomará la salida, también como favorita, en el primer Tour de Francia femenino de la historia (el primero, al menos, organizado bajo la misma estructura que el masculino). Lo hará con la mentalidad de un sabio compatriota, al que, dice, siempre ha admirado: “Como decía Johan Cruyff, atacar es la mejor forma de defenderse”.

Pregunta. Se retira la próxima temporada. ¿Por qué?

Respuesta. Cada año mi objetivo no es tanto ganar, sino poder mejorar, y ha llegado un momento en el que siento que ese saco de detalles que puedo mejorar se ha vaciado. Al fin y al cabo, todo llega a su fin.

P. Pero ha renovado un año más con Movistar, hasta final de 2023.

R. Sí, porque siento que como equipo sí podemos mejorar. Movistar tiene espacio para seguir progresando y me hace muy feliz poder formar parte de ese proceso.

P. ¿Es difícil decir adiós?

R. Sí, es duro. Todavía queda, pero estoy segura de que lloraré cuando llegue el momento. Hacerlo ahora es una decisión personal y creo que es el momento adecuado. Quería dejarlo mientras competía al más alto nivel y lo he conseguido. Amo mucho este deporte, pero hay más vida después del ciclismo.

P. ¿Qué hará el primer día como ciclista retirada?

R. Guau, no lo he pensado nunca. [Piensa durante unos segundos]. Creo que lo disfrutaré sin una bicicleta. Como he dicho, amo mi deporte, pero siento que he estado casada con la bicicleta durante mucho tiempo, llevándola conmigo a todas partes. Me gustaría pasar un día en el que no tenga que utilizarla para nada. Eso sería sentir la libertad.

P. Las sensaciones que transmite son muy buenas. Va camino de su tercer Giro.

R. Mi preparación ha sido muy buena, eso es así, aunque luego influyen muchos factores. El objetivo es estar siempre en mi mejor nivel posible antes de empezar cada carrera. Y el Giro no ha sido una excepción.

P. Y en dos semanas, el Tour de Francia.

R. Que el Tour organice una prueba femenina equiparada de verdad a la masculina es una grandísima noticia, no solo para mí, sino para el ciclismo en general. Si miro para atrás, veo cómo empecé, con ocho años, todas las cosas que han pasado desde entonces… Llegar a este momento es un logro para todos.

P. De niña, el ciclismo no era el deporte que más practicaba.

R. Es cierto. Me lesioné la rodilla jugando al fútbol y tuve que dejarlo. Jugaba por diversión, nada profesional, pero aquello me cambió. Era una niña y pesaba unos diez kilos más que ahora. Desde entonces, me he tomado mi forma física mucho más en serio.

P. Aun así, ha sufrido lesiones y caídas durísimas, como la que vimos en los Juegos Olímpicos de Rio, cuando iba camino del oro. ¿Cómo se ha repuesto de aquello?

R. Creo que mi mayor virtud es saber gestionar la decepción. No miro nunca para atrás y no pierdo un segundo en las cosas que no puedo controlar, únicamente centro mis esfuerzos en lo que viene por delante y en lo que depende de mí. Intento ver siempre el lado positivo de las cosas.

P. La parte mental.

R. Todo el mundo tiene malos días, es natural. La gente se centra demasiado en el resultado. Yo disfruto mucho de mi proceso de preparación, del trabajo que hago cada día para alcanzar mi mejor nivel. En el deporte no todo es ganar o perder.

P. ¿Qué ha aprendido en la parte final de su carrera?

R. Vivo mucho más relajada. Ya no le presto tanta atención a los datos del GPS, a los vatios o a ese tipo de cosas. Antes me fijaba demasiado en los números, ahora me gusta parar, tomarme un café, vaciar la mente y no pensar en nada durante unos minutos. Noto que soy más feliz así.

P. ¿Se ve, como dicen los ránkings, entre las mejores de la historia?

R. No me gustan nada esas listas. Creo que ensombrecen la belleza del deporte en sí y no me interesan.

P. Pero es consciente de que su nombre está ahí.

R. Sí, pero lo que me interesa de verdad es inspirar a otras compañeras y dejar un legado. Me enorgullecería que la gente me recuerde como una ciclista que disfrutaba compitiendo, que atacaba, que siempre trabajaba por mejorar y que nunca se enfadaba o bajaba los brazos por un mal resultado. Es lo que he hecho desde que estrené mi primera bicicleta. Dejar ese legado me haría muy feliz.

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Sobre la firma

Daniel Arribas

Es periodista en EL PAÍS desde 2021. Ha publicado reportajes en la sección de Madrid y en las páginas de fin de semana. Ahora es redactor de Deportes, donde cubre competiciones de baloncesto, tenis, ciclismo y otras disciplinas. Antes trabajó en El Mundo y Ogilvy.

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