Los petrodólares también golpean a la Ryder

La guerra entre los grandes circuitos y la liga saudí amenaza a una competición que los golfistas juegan gratis

Sergio García, en el Open Británico.
Sergio García, en el Open Británico.ANDREW BOYERS (REUTERS)

La gran dama del golf está en peligro. La guerra entre los circuitos americano y europeo de golf y la liga saudí es cada vez más sangrienta. Las víctimas van cayendo. Y los golpes alcanzan ya a una competición tan simbólica como la Ryder Cup. La renuncia de Sergio García al circuito europeo después de ser multado por alistarse en la nueva competición tiene consecuencias mayores que un nombre tachado en una lista. El castellonense, de 42 años, no podrá disputar el duelo bienal entre Europa y Estados Unidos, cuya próxima edición se celebra en Roma del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2023, al perder la condición de jugador seleccionable.

Con García no solo cae un mito de la Ryder, el campeón de seis títulos, el hombre con más puntos (28,5) y partidos ganados (25) en la historia de una de las cumbres del deporte. Su pérdida es un misil al espíritu de un torneo que los mejores golfistas del mundo esperan cada dos años para medir las fuerzas de dos imperios, una cita que nadie quiere saltarse pese a que ninguno recibe un dólar o euro por disputarla. La gloria no tiene precio. En medio del conflicto que enfrenta a PGA Tour y European Tour con LIV Golf, la Ryder se mantenía todavía como un oasis ajeno al encanto de la chequera. Hasta que el cruce de expulsiones, sanciones y portazos amenaza con dinamitarlo todo.

Europa perderá a Sergio García, una de sus grandes banderas, si no se firma antes la paz. El Niño fue uno de los golfistas sancionados con 116.000 euros por el circuito europeo tras alistarse en el torneo inaugural de la liga saudí, en Londres, una serie de ocho citas que reparte 255 millones de dólares en premios y que ha provocado la fuga de muchas estrellas. Irritado por la multa tras 23 años de servicio, el castellonense dimite pese al dolor que le provoca la separación de la Ryder, la competición que más ama por el sentimiento de equipo que se genera en la caseta. El desgarro es mayor cuando el duelo regresa a Europa el próximo año, tras la fiesta de París 2018, y cuando comenzaba a formar una pareja muy sólida con Jon Rahm.

Otros europeos afiliados a LIV Golf, como Ian Poulter, Martin Kaymer y Lee Westwood, también están con un pie y medio fuera. Mientras, la liga saudí prepara un tiro al corazón del equipo continental. El fichaje del sueco Henrik Stenson, actual capitán europeo de la Ryder, está al caer. La caza no solo obligaría a buscar un nuevo seleccionador, sino que sería un traspaso cargado de simbolismo, un refuerzo anímico para los rebeldes cuando en el otro bando se abren las grietas. García acusó a Thomas Björn, jugador danés y capitán de Europa en el duelo de París, de mostrarle de malos modos la puerta de salida. Rahm salió en defensa de su compatriota y dio un aviso a los rectores. “El mejor evento que da publicidad al golf en el mundo es la Ryder y que Sergio, el mejor jugador que ha dado Europa, no pueda estar por esa tontería sí me jode y me enfada”, lamentó tras el Open Británico. El número cinco del mundo, hasta ahora un gran defensor del circuito americano, instó al comisionado del PGA Tour, Jay Monahan, al presidente del circuito europeo, Keith Pelley, y al consejero delegado de LIV Golf, Greg Norman, a sentarse y buscar un acuerdo.

El choque también desangra al conjunto estadounidense. La PGA de América difícilmente convocará a quienes han traicionado a la casa madre, titulares como Dustin Johnson, Brooks Koepka, Bryson DeChambeau y Patrick Reed. Muchos nombres importantes desaparecen poco a poco en los dos bandos. La competición que los mejores golfistas del mundo juegan gratis se tambalea por un puñado de petrodólares.

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Sobre la firma

Juan Morenilla

Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.

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