La Serie A más insólita

El campeonato, aún bajo los efectos financieros de la pandemia, parará en noviembre por el Mundial de Qatar para el que Italia no se clasificó

Roger Ibañez, jugador del Roma, en un entrenamiento de esta pretemporada.
Roger Ibañez, jugador del Roma, en un entrenamiento de esta pretemporada.Fabio Rossi (AS Roma via Getty Images)

El calcio inaugura hoy una temporada anómala en la Serie A, que comienza a mediados de agosto, que terminará en junio, algunas semanas después de lo habitual, y que se detendrá en noviembre durante dos meses para jugar un insólito Mundial navideño en Qatar en el que Italia no participará. Aunque sí acudirán varios jugadores extranjeros que juegan en el país transalpino para competir por sus respectivos países.

Es la 121ª edición de la primera división del fútbol italiano y arrancará con cuatro partidos en la primera jornada: Milan-Udinese, Sampdoria-Atalanta, Lecce-Inter y Monza-Torino.

La competición parte con los dos equipos milaneses como los grandes favoritos. El Milan, el vigente campeón, tratará de defender el título que consiguió el pasado mes de mayo y de hacerse con su vigésimo scudetto. El Inter, subcampeón de la temporada pasada, acumula 19 scudettos y aspira a lucir en la camiseta, como sus vecinos, la segunda estrella, que se consigue por cada diez campeonatos nacionales.

Ambos clubes milaneses han mantenido la plantilla de la temporada pasada, con algún añadido. El Milan cuenta con un nuevo delantero, el belga Divock Origi, que alternará en el papel de delantero centro, y un nuevo centrocampista, Charles De Ketelaere, también belga. El Inter ha recuperado a Romelu Lukaku —el tercer belga que ha llegado a Milán este verano— y ha reforzado la escuadra en todos los puestos con las llegadas de Asllani, Bellanova, Onana y Mkhitaryan.

Los otros dos equipos clasificados para la Liga de Campeones, el Nápoles y la Juventus, a diferencia del Inter y el Milan, han cambiado mucho desde la temporada pasada. La Juventus es el equipo que más ha mutado y vuelve a estar entre los grandes favoritos. Ya no cuenta con Chiellini y De Ligt en la defensa, sustituidos por el brasileño Bremer y temporalmente por Federico Gatti, un joven de 24 años procedente del Frosinone que encandiló a los ojeadores en la pretemporada. Además, en ataque, ya no cuenta con el argentino Paulo Dybala, que jugará en las filas de la Roma, como fichaje estrella del club de la capital. Bernardeschi y Morata tampoco competirán este curso con el equipo turinés, que espera el regreso al campo de Federico Chiesa, que se recupera de una lesión. Para flanquear a Dusan Vlahovic, el delantero centro titular, han fichado al extremo Ángel di María y esperan la llegada del serbio Filip Kostic. Para reforzar el centro del campo, ha vuelto Paul Pogba, que se lesionó en pretemporada y se perderá las primeras semanas del campeonato.

El Nápoles está abriendo nuevos caminos después de haber cerrado un ciclo. Ha liberado a Ospina, Koulibaly, Ghoulam, Mertens e Insigne, es decir, la columna vertebral del equipo en los últimos años. Y en defensa ha adquirido a los centrales Kim Min-jae, Leo Ostigard y al lateral Mathias Olivera. En ataque, el principal refuerzo con el que se ha hecho hasta ahora ha sido el lateral georgiano Khvicha Kvaratskhelia.

En la Roma esta temporada sopla un viento particularmente entusiasta. Después de ganar la Conference League, no ha renunciado a ningún titular —salvo Veretout— y es uno de los equipos que mejor ha jugado en el mercado de fichajes. Alrededor del baluarte de Roger Ibáñez, su espléndido defensa, José Mourinho, el entrenador, ha contratado a Zeki Celik, procedente del Lille, a Paulo Dybala para el ataque, y a los centrocampistas Nemanja Matic y Georginio Wijnaldum, llegados del United y del PSG.

1.000 millones en pérdidas

El año pasado, los cambios en el mercado, abierto esta temporada hasta el 1 de septiembre, afectaron sobre todo a los banquillos: doce de los veinte equipos de la Serie A empezaron el campeonato con un entrenador diferente al que tenían en la temporada anterior. Muchos de ellos estaban en los primeros puestos de la clasificación, como la Roma, que fichó a Mourinho o la Juventus, que volvió a llamar a Massimiliano Allegri. Este año, en cambio, solo ha habido cinco cambios en los banquillos, y todos ellos de mitad de la tabla para abajo, como el fichaje de Massimiliano Alvini por el Cremonese o el de Paolo Zanetti por el Empoli.

La economía no marcha boyante para los clubs de la Serie A, que están tratando de dejar atrás las devastadoras secuelas de la pandemia. Según el diario deportivo La Gazzetta dello Sport, el último balance de la mayor competición del fútbol italiano es de 1.000 millones de euros en pérdidas. Atendiendo a los datos del último informe de la Federación Italiana de Fútbol, las deudas del calcio en 12 años han ascendido a 4.000 millones de euros. Haría falta una “revolución cultural para controlar los costes”, han señalado desde la federación. Los números rojos son una constante en las cuentas de prácticamente todos los clubes. Según la misma fuente, cuatro de cada cinco sociedades han presentado balances deficitarios.

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