El fuego cruzado que amenaza al fútbol femenino

Jugadoras y clubes temen que el crecimiento se vea frenado por las disputas entre la Federación y LaLiga

Ana Marcos del Sporting de Huelva se lamenta durante la final de la Copa de la Reina ante el Barcelona la temporada pasada.
Ana Marcos del Sporting de Huelva se lamenta durante la final de la Copa de la Reina ante el Barcelona la temporada pasada.Oscar J. Barroso (Oscar J. Barroso / AFP7)

El fútbol femenino vive en el ojo del huracán. Sus perspectivas de crecimiento son inmensas y casi nadie duda ya de que se trata de una de las disciplinas con más expansión en los últimos años. Sin embargo, todo a su alrededor parece volar por los aires. La Federación y LaLiga mantienen una cruenta disputa sobre cuál de las dos entidades debe gestionar el diamante en bruto que supone la Liga Iberdrola, convertida en campeonato profesional este año después del reconocimiento del Consejo Superior de Deportes. Llegar a un acuerdo se ha convertido en una misión imposible y precisamente es el CSD el que está teniendo que mediar entre las administraciones para desbloquear las negociaciones, con el retraso que eso conlleva.

A menos de un mes para que comience la temporada, aún no se han comercializado los derechos de televisión, no está fijado el cupo de extracomunitarias y las bases de competición aprobadas por la Federación se encuentran impugnadas por LaLiga. El pasado viernes se celebró el sorteo del calendario después de que el CSD diera la razón a la Federación y rechazase el recurso de LaLiga, que argumentaba que debían ser ellos los que sorteasen el calendario. Este fuego cruzado tiene en medio a las jugadoras y los clubes, que se ven damnificados por un conflicto que según piensan, viene de las rencillas entre las administraciones en el fútbol masculino.

“Las jugadoras están muy tristes y hartas. Ellas no son de un bando ni de otro y al final son las que pagan todo esto”, señala Amanda Gutiérrez, presidenta de FUTPRO, el sindicato mayoritario del fútbol femenino en España. “Veo muy complicado que podamos crecer al ritmo que merecemos si seguimos con este bloqueo. Algo creceremos, como llevamos haciendo años por más palos en las ruedas que nos han puesto. Pero ahora que tenemos todos los medios para desarrollarnos plenamente, esto nos puede frustrar y dejarlo todo en un mal proyecto. Tiene que haber un momento en el que las relaciones se estabilicen o será imposible”, reflexiona Gutiérrez. Para ella, el bloqueo que vive el fútbol femenino en España tiene consecuencias no solo en la imagen del campeonato, también en la economía de los clubes e incluso en el nivel competitivo de la liga. “Si damos una imagen de que estamos en constante disputa vamos a asustar a las potenciales marcas y eso perjudica a todos”.

Pero no solo las jugadoras se ven perjudicadas por este enfrentamiento entre instituciones. Los clubes tienen que lidiar con las consecuencias económicas y de falta de organización en un campeonato profesional. Esta situación se vuelve aún más peliaguda en aquellos clubes independientes que no cuentan con una estructura comparable al resto de conjuntos, que se benefician del músculo económico de sus equipos masculinos. En la Liga Iberdrola hay tres: Sporting de Huelva, UDG Tenerife y Madrid CF. Manuela Romero es la presidenta del Sporting de Huelva y se muerde la lengua cuando se le pregunta por las causas de este conflicto. “Dan ganas de dejarlo todo”, reconoce. “A nadie se le escapa que este problema viene por las guerras que tienen por detrás y los independientes no tenemos nada que ver en eso. La guerra en el fútbol masculino está repercutiendo en la liga femenina”, apunta. Ante esta situación de incertidumbre en la que los clubes no saben con qué presupuesto podrán contar a pocas semanas de que empiece la temporada, Romero solo encuentra una solución para organizar un club en estas circunstancias: “Rezando”.

”Si decimos que tenemos una liga profesional tiene que ser por algo, no solo de boquilla. Ser profesional no es solo tener dinero”, reclama la presidenta. “Estamos en medio de una guerra y hemos salido damnificadas. La temporada pasada no hubo la visibilidad que queríamos porque se cancelaron los contratos de televisión. A nosotros nadie nos ayudó y fue una situación bastante grave. Hemos sobrevivido como hemos podido”, relata la presidenta.

Las extracomunitarias, en el aire

Uno de los puntos que más trae de cabeza a jugadoras y clubes es el cupo de extracomunitarias por equipo. La Federación quiere un máximo de dos para potenciar a las jugadoras nacionales, pero LaLiga pide que se eleve el número a 12 argumentando una mayor competitividad. En la liga masculina el máximo de extracomunitarios es de tres. Pero en la liga femenina, a unas semanas de que empiece la competición, los clubes no saben cómo podrán configurar sus plantillas. FUTPRO estuvo presente en la reunión que mantuvieron la semana pasada, que terminó con sensaciones positivas según explica Gutiérrez, pero de nuevo sin acuerdo.

”Lo más importante es llegar a un pacto sin recurrir al CSD, porque eso lo ralentizará todo”, relata la representante sindical. La postura de FUTPRO está más en sintonía con la de la Federación, pero Gutiérrez señala que la solución será un término medio. Su miedo es que, a unas semanas de empezar la competición, la cifra final obligue a los clubes a deshacerse de las extracomunitarias que no pueda inscribir al haber alcanzado el máximo. La Federación ha confirmado a este periódico que todas las jugadoras con contrato en vigor podrán cumplirlo.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Sobre la firma

Luis Villaescusa

Periodista de EL PAÍS desde 2020, especializado en información deportiva. Ha cubierto la Eurocopa 2020 y los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, y se centra en la información de baloncesto y fútbol. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es un apasionado de los datos y las infografías para explicar el deporte.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS