Ancelotti: “Ganamos porque al final teníamos más energía en el campo que el rival”

El entrenador del Real Madrid subraya la importancia de la entrada de Rodrygo y Camavinga para llevarse la victoria ante el Espanyol

Camavinga hace un caño a Cabrera en el RCDE Stadium.
Camavinga hace un caño a Cabrera en el RCDE Stadium.Enric Fontcuberta (EFE)

Carlo Ancelotti regresó de nuevo a la fórmula de distribución de esfuerzos que acuñó la temporada pasada como 60 minutos de calidad, 30 minutos de energía. Sin llegar a la barrera de la hora de juego, el Real Madrid boqueaba contra un Espanyol corajudo que había empatado justo antes del descanso y sostuvo el puslo desactivando a los blancos en el primer tramo de la segunda parte. Entonces el italiano hizo su movimiento: “El ataque era bastante lento. No fuimos capaces de hacer buenas transiciones. Ellos se posicionaban bien defensivamente y por esto he decidido cambiar la intensidad del partido”, explicó.

La jugada consistió en sacar del campo a Valverde y Modric e introducir a Rodrygo y Camavinga. Entonces las tornas comenzaron a cambiar, y Ancelotti explicó la importancia que del francés en el viraje: “Cuando entra, cuando el partido está un poco roto, su energía nos ayuda mucho. Como la de Valverde, Rodrygo y Vinicius”, dijo. “Tuvimos más espacio, y aprovechamos esa ventaja física en los últimos compases de la segunda parte”.

La influencia del francés y de Rodrygo fue fulgurante. Volaban a la carrera en un momento en que el Espanyol parecía estar exprimiendo las últimas gotas de su resistencia para aguantar los tímidos intentos de rebeldía del rival. Pero esa pareja desencadenó una revolución al galope que amenazó con persistencia al equipo de Diego Martínez. En los algo más de 30 minutos que estuvieron sobre la hierba produjeron dos ocasiones cada uno, según los registros de Opta. Solo Vinicius generó más, tres, pero completó todo el encuentro.

Agarraban la pelota y asomaban una voracidad salvaje. A veces combinando entre ellos, como en la primera ocasión que enlazaron, que terminó en un disparo de Benzema que despejó Lecomte. Pero el francés era capaz de hacerlo todo incluso solo. Dos minutos después Courtois se la dejó con la mano cerca de su área, el francés atravesó el campo sin que pudieran alcanzarlo, y terminó tirando en el otro extremo. También sacaron chispas combinando con Vinicius, que aunque había empezado el partido se movía casi al ritmo de los recién llegados. Siempre una amenaza indescifrable. Ancelotti celebró la agitación: “Con la energía, en el partido de ida y vuelta, estuvimos muy bien”.

La amenaza era persistente. La diferencia de revoluciones anunciaba el desmoronamiento del Espanyol y la victoria del Madrid. Pero pasaban los minutos, el gol parecía inminente, pero no llegaba. Hasta que Rodrygo envió un balón con una precisión extrema al segundo palo que Benzema convirtió en el 1-2.

Muy cerca del límite del tiempo, ya en el minuto 88, como en las locas remontadas de la Champions, pero la fórmula había funcionado de nuevo. Ancelotti celebró la efectividad de ese plan de partido: “Elegir es como apostar. Tú apuestas y aveces ganas, y a veces pierdes. Hoy el entrenador del Real Madrid ha apostado bien”.

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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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