España afronta el Eurobasket desde la sombra

La selección de Scariolo llega al torneo maltrecha por las bajas, con un bagaje pobre en la fase de preparación, y fuera del grupo de los principales favoritos

Rudy Fernández, en un entrenamiento de la selección española de baloncesto.
Rudy Fernández, en un entrenamiento de la selección española de baloncesto.alberto nevado

De cumplirse los pronósticos de la FIBA, España no alcanzará las semifinales del Eurobasket que comienza este jueves en Tiblisi, Georgia, y cuya fase final se disputará en Berlín, Alemania. En el último power ranking publicado por el organizador del torneo, en el que clasifica a las selecciones según su favoritismo, el combinado de Sergio Scariolo ocupa la séptima plaza por detrás de Eslovenia, Francia, Grecia, Lituania, Serbia y Turquía. Una situación anómala para un vigente campeón del mundo, al que las lesiones y las retiradas de figuras importantes han empujado a una renovación obligada. El seleccionador, Sergio Scariolo, ha tratado de encajar sus nuevas piezas en estas semanas de preparación, pero lo cierto es que las incógnitas siguen muy vigentes.

El balance de España en estos seis partidos de preparación es de tres victorias y tres derrotas, aunque hay un gran ‘pero’. La selección cosechó sus triunfos ante una selección griega que no contó con su estrella, Giannis Antetokoumpo, y contra los débiles combinados de Islandia y Países Bajos en los partidos de clasificación para el Mundial 2023. Sin embargo, cayó con claridad ante los helenos en Atenas, con el gigante de los Milwaukee Bucks arrasando a los españoles, y en el doble enfrentamiento contra Lituania, muy superior tanto en Las Palmas como en Vilnius. La mejor noticia que puede sacar Scariolo es que el denominador común de todos esos partidos, tanto en las victorias como en las derrotas, fue que el equipo luchó hasta el final a pesar de verse superado.

El seleccionador reconoce que, entre unas cuestiones y otras, la selección afronta el torneo con menos talento y experiencia que nunca en los últimos 20 años. La baja de Llull a solo unos días de comenzar el torneo ha sido la última puñalada en el corazón de un equipo que no ha podido contar con los hermanos Gasol, retirados del baloncesto internacional o Ricky Rubio, MVP del pasado Mundial, lesionado. Rudy Fernández se alza como el líder espiritual del vestuario, pero el veterano alero del Real Madrid necesita de compañeros que den un paso adelante. Algunos lo han hecho estas semanas. Otros se espera que despierten definitivamente en Tbilisi.

Uno de los que ha alzado la mano durante estas semanas ha sido Lorenzo Brown, sobre el que había muchas dudas desde su nacionalización exprés. El norteamericano se ha asentado como el base titular de la selección y ha ido de menos a más en estas semanas, asumiendo cada vez más responsabilidades en ataque y con una buena intensidad defensiva. El base ha promediado 9,8 puntos y 4,8 asistencias en estos seis partidos, el segundo jugador con mejor producción ofensiva por detrás de Willy Hernangómez (18,2 puntos y 7,6 rebotes por encuentro). Ante Lituania, en Vilnius, Brown se echó el equipo a la espalda y lideró el intento de remontada final, consiguiendo su máxima anotación en esta fase de preparación, 18 puntos, a los que sumó cinco asistencias. Su capacidad para conectar con sus compañeros también ha ido creciendo con el paso de las semanas. Su mejor socio ha sido el mayor de los Hernangómez, pero también han dejado buenas sensaciones Darío Brizuela, decisivo desde el triple con un 47% de acierto, o un Pradilla muy esforzado en los dos lados de la cancha. Sin embargo, el equipo sigue echando mucho de menos a Juancho Hernangómez, señalado como uno de los jugadores importantes, que en esta fase de preparación ha tenido un papel más que discreto (8 puntos y 5,6 rebotes por partido) y a Usman Garuba, que se perdió los primeros partidos de preparación por unas molestias y puede faltarle rodaje.

A pesar del voluntarioso espíritu de la selección, hay varias cuestiones que lastran al equipo. La primera y más sangrante, la falta de acierto en los lanzamientos. En los partidos complicados, ante defensas imponentes como la griega o la lituana, los porcentajes de tiro se han desplomado incluso por debajo del 40%, haciendo imposible que los de Scariolo puedan seguir el ritmo anotador de rivales de primer nivel. La segunda, también grave, es la falta de concentración a la hora de entrar a algunos partidos. En el segundo encuentro ante Lituania, el equipo tuvo que sobreponerse a un parcial de salida de 21-6, que lastró el intento de remontada final. El pasado sábado contra Países Bajos, la empanada fue aún mayor ante un rival inofensivo, que consiguió ponerse 18-4 en un abrir y cerrar de ojos.

El grupo es consciente de que muy pocos creen esta vez en ellos y que van de tapados a un torneo en el que el favoritismo recae en otros. Empezando por la Eslovenia de Doncic, vigentes campeones, la siempre supercompetitiva Francia, hasta Grecia y Serbia, que cuentan con Anteto y Jokic, ganadores de dos MVP de la NBA cada uno. Sin embargo, la selección insiste en que no se puede olvidar lo que ha conseguido en los últimos 20 años. La FIBA cree que no llegarán a las semifinales, pero la última vez que España no acabó entre los cuatro mejores de un Eurobasket fue en 1997. Desde la sombra, los Scariolo esperan dar el susto.

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Sobre la firma

Luis Villaescusa

Periodista de EL PAÍS desde 2020, especializado en información deportiva. Ha cubierto la Eurocopa 2020 y los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, y se centra en la información de baloncesto y fútbol. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es un apasionado de los datos y las infografías para explicar el deporte.

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