Los hermanos Antetokounmpo ya no duermen en literas

Giannis, Thanasis y Kostas, los tres con un anillo de la NBA, disputan el torneo con Grecia y Alex estuvo en la preselección

De izquierda a derecha, Giannis, Alex, Thanasis y Kostas Antetokounmpo, con Grecia antes del Eurobasket.
De izquierda a derecha, Giannis, Alex, Thanasis y Kostas Antetokounmpo, con Grecia antes del Eurobasket.

Literalmente, una vida de película. La historia de los hermanos Antetokounmpo es tan sorprendente que el pasado junio se estrenó Rise (en español se ha emitido como Superación), la cinta que cuenta cómo los hijos de unos emigrantes nigerianos pasaron de vender cds en las calles de Atenas y no tener papeles a lucir un anillo de campeones de la NBA. Giannis, Thanasis, Kostas y Alex Antetokounmpo formaron parte de la preselección griega para el Eurobasket y los tres primeros están disputando el campeonato. Una de las grandes favoritas debutó este viernes contra Croacia en el grupo C, en Milán, con una apurada victoria por 85-89. Giannis siguió en su línea imperial con 27 puntos, 11 rebotes, seis asistencias y tres tapones; Thanasis aportó cinco puntos y un rebote; Kostas no jugó esta vez.

La coincidencia de tres hermanos en el gran torneo europeo es otro hito para esta familia acostumbrada a los imposibles. Giannis y Thanasis, con los Milwaukee Bucks en 2021, y Kostas, con los Lakers en 2020 aunque con un papel casi testimonial (solo jugó cinco partidos), forman el primer trío de hermanos que son campeones en la historia de la NBA. Además, el 31 de marzo de ese 2021 protagonizaron la segunda ocasión en la que tres hermanos se enfrentan en un encuentro de la liga estadounidense, después de que Jrue (Nueva Orleans) y Justin y Aaron Holiday (ambos con Indiana) coincidieran en la pista en 2019.

Giannis, 2,11m y 27 años, es una estrella mundial, dos veces nombrado el mejor jugador de la temporada de la NBA, un portento de la naturaleza que dejó “con las piernas temblando de la emoción” a Willy Villar, entonces director deportivo del Zaragoza, cuando en 2013 acudió a verle jugar con el Filathlitikos, de la segunda división griega. Entonces descubrió a un gigante que podía brillar “en todas las posiciones” con una gran facilidad y no se descolgó del teléfono hasta que acordó su incorporación. Aunque cerraron inmediatamente su fichaje, los Bucks le eligieron en el draft de ese verano y se lo quedaron a cambio de 400.000 euros. El resto es historia en la meca del baloncesto.

“Era una familia humilde, en una casa modesta”, recuerda Villar, ahora en la dirección deportiva del CB Canarias, sobre ese viaje en el que conoció a parte de la familia Antetokounmpo. “Los cuatro hermanos dormían en una habitación con literas. Y siempre estaban juntos. Cuando fichamos a Giannis, pensábamos tramitar que los cuatro fueran a Zaragoza, que jugaran en la cantera, y buscarles un trabajo a los padres. Pero los Bucks se lo llevaron y desmantelamos la operación. Lo tenían clarísimo con él, no dudaron. Los hermanos siempre han sido un bloque, una unidad. Les une además que son todos portentos físicos, y Giannis con un gran talento. Genéticamente son superdotados, no son producto de gimnasio, tienen un adn especial”.

Thanasis, 2,01m y 30 años, pasó por el Andorra y ahora oficia de escolta y alero en Milwaukee (56 encuentros el curso pasado). Kostas, 2,09m y 24 años, ha desembocado en el Asvel Villeurbanne. El pequeño, Alex, 2,03m y 21 años, se foguea en la Liga de Desarrollo en Estados Unidos.

Giannis Antetokounmpo, este viernes ante Croacia.
Giannis Antetokounmpo, este viernes ante Croacia.Luca Bruno (AP)

Lejos en el tiempo, pero en el olvido, queda la época en que sus padres, Charles y Vera, dejaron Nigeria, llegaron a Turquía y luego a Grecia; cuando los hermanos tenían miedo de salir a la calle en Atenas porque no tenían el pasaporte y podían ser deportados por la policía; y cuando eran los cuatro únicos negros en la escuela. Ese pasado sigue vivo en ellos y, a menudo, lo recuerda Giannis, el gran protagonista. De esa pobreza en el barrio de Sepolia, que significa “fuera de la ciudad”, surgió El Fenómeno Griego que sumó 50 puntos, 14 rebotes y cinco tapones en el último partido de la final ante Phoenix para ganar el anillo, el primer no estadounidense con una línea propia de zapatillas Nike, un astro en este Eurobasket que ha comenzado a lo grande. Y un altavoz contra el racismo que la familia ha sufrido, como las esvásticas que aparecieron en un mural con su imagen en Grecia. “Hay gente que dice: ‘Es negro, los griegos no son negros’. Mis padres crecieron en Nigeria, pero yo no he estado allí en mi vida. Si no soy griego, no sé qué soy”, dijo en Sports Illustrated. Su hermano Kostas ha revivido ese origen cambiando su nombre en la camiseta: Adetokunbo, como en la grafía nigeriana.

“Mis hermanos son mi religión”, repite Giannis. Los cuatro soñaban en esas literas de Sepolia con triunfar en el baloncesto. Hoy hasta tienen una película.

Resultados y clasificación del Eurobasket.

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Sobre la firma

Juan Morenilla

Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.

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