Federer: “Tengo salud y la vida sigue, todo es genial”

El suizo dice estar sorprendido de su nivel, tras 15 meses sin competir por la rodilla, y que siente una profunda conexión con Nadal: “Me enorgullece su pasión por mí”

Federer se abraza con su esposa y sus hijos tras el partido en el O2 Arena de Londres.Foto: KIN CHEUNG (AP) | Vídeo: REUTERS

Fiel a sí mismo, a ese instinto depredador que ha atesorado a lo largo de toda su carrera, Roger Federer todavía le daba vueltas a esa bola de partido que se le escapó en el desempate. Pero más allá de eso, el suizo terminó definitivamente sucumbiendo al carrusel de emociones vivido a lo largo de toda la semana y minutos antes sobre la superficie del O2 Arena, donde fue manteado por sus compañeros y protagonizó un tierno abrazo con sus familiares. Lacrimógeno broche a una carrera de fábula. Por eso, al suizo, de 41 años, no le apetecía demasiado empuñar el micro a pie de pista ni tampoco hablar luego en la sala de conferencias, sabiendo que es persona de lágrima fácil.

“Lo que más me preocupaba era esa parte. No quería cogerlo…”, introducía ante los más de 100 periodistas que atendían a su última rueda de prensa como jugador profesional. “Quizá penséis que es lógico que tenga que hablar, pero en mi mente no lo es, porque sé lo mal que se me da hablar cuando estoy emocionado, ya me ha pasado más veces”, apuntaba a episodios como el de Australia en 2009, cuando admitió que el azote de un muchacho llamado Rafael Nadal lo estaba “matando”. “Aun así, en la pista he recordado lo maravilloso que es esto. Esto no es el final por completo, la vida sigue. Tengo salud y estoy feliz, todo es genial, y este es solo un momento en el tiempo. Esto tenía que pasar. Al menos he podido decir todo lo que quería, creo…”, bromeaba.

Previamente, durante el parlamento final en la pista, el de Basilea hizo hincapié en la importancia de su mujer, la extenista Mirka Vavrinec. Decía Federer que sin ella y su apoyo, se hubiera retirado mucho antes. “Podía haberme parado hace tiempo, pero no lo hizo. Es increíble”, apuntó, acordándose también de sus padres y de los aficionados que le han brindado un apoyo incondicional durante los 24 años de recorrido en la élite del tenis. Una etapa que ya ha tocado a su fin, después de unos días de sentimientos contrapuestos e incontrolables, de arriba abajo y de abajo arriba.

“Ha habido fases. A veces estaba horriblemente nervioso, como antes de una gran final, y otras me olvidaba de ello porque estaba bromeando con los chicos, y dormía bien. Los dos últimos días han sido duros, por decir algo. Pero creo que así es mejor, porque si hubiese estado estresado queriendo que todo fuese perfecto, no me acordaría de la mitad de cosas. Siento que he manejado con fuerza este último mes, bastante bien; ha sido duro hacer llamadas para contar mi decisión, ahí sentí el dolor, pero ahora, esta noche, todo ha sido felicidad”, agregó.

Al genio le gustaría corresponder en el futuro al cariño de la gente y por eso adelanta que explorará aquí y allá, por rincones en los que nunca ha podido deleitar con su tenis. Lógicamente, el castigo de la rodilla y el largo periodo en la reserva de los últimos 15 meses han mermado su rendimiento; aun así, considera que estuvo a un tono superior al que preveía antes de saltar a la pista junto a Nadal.

“La decisión de jugar estaba al 50%. A veces era un 60/40, otras un 70/30... Me ha sorprendido mucho lo bien que he sido capaz de hacerlo esta noche, he disfrutado. Todo ha ayudado, el no estar solo en la pista ha sido una gran ayuda”, apreció, deteniéndose posteriormente en la figura del español, origen de unas cuantas penas ―16-24 para el rival en los cruces entre ambos, 10-14 en finales― y también inmejorable aliado para completar un trayecto antológico.

“No sé cómo hemos llegado a este sitio después de todos estos años. Hemos estado muy conectados, especialmente en la última década, diría; supongo que quizás desde que tengo hijos. No sé si eso me ha ayudado o me ha cambiado de algún modo, o si nuestra rivalidad evolucionó. No tengo ni idea. De cualquier modo, estoy muy feliz de que esto sea así hoy día, de que pueda llamar a Rafa y hablar de lo que sea. Espero que él sienta lo mismo”, expresó el campeón de 20 grandes, solo por detrás del estadounidense Jimmy Connors (109) en lo que a títulos se refiere (103 por su parte).

“Su familia ha estado aquí y eso te demuestra que no es solo que venga él, y al resto de su entorno le dé igual. Siento su pasión por mí, supongo, por mi persona; y eso es algo que me enorgullece. Creo que él se siente igual cuando ve a mis padres, a mis hijos, a mi mujer. Es algo bonito”, valoró; “él tiene mucho que esperar con sus, ojalá, muchos hijos que va a tener. Le puedo dar algún consejo, pero no es fácil. Ha sido genial, creo que hemos disfrutado de nuestra compañía y tenemos mucho que recordar, y también disfrutar de pasar tiempo juntos”.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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