LaLiga Santander jornada 8
R. Sociedad
R. Sociedad
Brais 32'
1 0
Finalizado
Villarreal
Villarreal

La Real se impone en Anoeta a un Villarreal rácano

Un gol de Brais Méndez en la primera parte inclina el partido hacia el equipo donostiarra

Los jugadores de la Real Sociedad celebran el gol de Brais Méndez ante el Villarreal.
Los jugadores de la Real Sociedad celebran el gol de Brais Méndez ante el Villarreal.Javier Etxezarreta (EFE)

Todo correcto en San Sebastián. La parte vieja plagadita de turistas franceses de corto recorrido: pinchos, vino y para casa; las playas llenas en octubre por el calor que trae el viento solano, la mar como un plato, los veleros fondeados junto a la isla de Santa Clara, algunos para el vermú, otros para un baño tardío. En Anoeta, tarde de fútbol. Y los dos cohetes que saludan el gol de Brais Méndez, el único de la tarde, y que le da los puntos a una Real Sociedad combativa que tuvo enfrente a un rival muy rácano.

RSOR. Sociedad
R. Sociedad
1
Remiro, Elustondo (Le Normand, min. 80), Aihen Muñoz, Alex Sola, Jon Pacheco , Martín Zubimendi, David Silva (Carlos Fernández, min. 73), Merino, Brais (Beñat Turrientes, min. 80), Sörloth (Mohamed Ali-Cho, min. 73) y Take Kubo (Robert Navarro, min. 87)
VLL Villarreal
0
Villarreal
Rulli, Alfonso Pedraza, Pau Torres, Albiol, Kiko Femenía (Mandi, min. 80), Capoue, Yeremy Pino (Morales, min. 45), Parejo, Coquelin (Álex Baena, min. 63), Arnaut Danjuma (Nicolas Jackson, min. 45) y Giovani Lo Celso (Chukwueze, min. 80)
Goles 1-0 min. 32: Brais.
Árbitro César Soto Grado
Tarjetas amarillas Giovani Lo Celso (min. 44), David Silva (min. 55), Albiol (min. 65), Brais (min. 68), Elustondo (min. 75), Pau Torres (min. 78), Alex Sola (min. 81) y Carlos Fernández (min. 91)

El plan del Villarreal parecía pasar por echarle al partido dosis y más dosis de paciencia, de la que se vende en envase familiar. Le ha salido bien muchas veces, aunque esta vez no, porque según avanzaba el partido empezó a dar la sensación de que la paciencia empezaba a convertirse en dejadez, en un verlas venir que nunca suele augurar nada bueno.

Especular no siempre es la mejor opción. El equipo amarillo tenía una idea, sólo una, que consistía en amasar la pelota cerca de Rulli, y cuando el portero empezaba a agobiarse por la presión de la Real, pegarle un zapatazo a Danjuma, que era como hacer hoyo en uno en un par cuatro. Sobre todo, porque el delantero tenía encima a Pacheco y Aritz, echándole el aliento en la nuca.

A veces, además, el agobio de Rulli era real. Kubo estuvo a punto de robarle la pelota en un despiste, y luego, el portero argentino le regaló la pelota a Brais en otro lance, aunque estuvo rápido para tapar su disparo. En medio de un clima más mediterráneo que cantábrico, a la Real no le pesaba el calor, tenía la pelota en propiedad e insistía por aquí y por allá ante la dejación visitante, que se fue convirtiendo en endémica según avanzaba el partido.

Se hinchó a lanzar saques de esquina el equipo de casa. Los jaleaba la hinchada, convencida, como todas las aficiones, que de esas acciones se puede sacar petróleo, de que son medio gol. Y no siempre se equivocan en la grada. En una de ellas, Zubimendi disparó desde dentro del área pero con la mira elevada. Dos córneres después, el rechace le llegó a Merino, que detectó la entrada de Brais entre los centrales para que el gallego se la colara a Rulli en su salida. Sólo por insistencia, la Real se ponía por delante con el quinto gol en lo que va de curso de un jugador que sigue llamando a la puerta de Luis Enrique. Desaparecido Parejo y con él todo el medio campo del Villarreal, cada uno de los futbolistas amarillos parecía un defensa central, o al menos, esa era su vocación en la primera parte. Brillante Silva en el otro bando, el marcador se inclinó hacia el equipo que más proponía. Al único que lo hacía.

No tuvo Emery más remedio que cambiar algunas cosas tras pasar por la caseta. Sacó a Morales y a Jackson de su fondo de armario y ordenó a su equipo dar un paso hacia delante, al tiempo que la Real se replegaba hacia las cercanías de Remiro, que en la primera parte podría haberse dedicado a ver algún capítulo de su serie favorita.

La cuestión era que el equipo de casa iba ganando el partido y era el Villarreal quien debía proponer alguna solución a sus males, además, el peligro de la Real se llamaba Sorloth, veloz y potente al contragolpe, que en un par de lances le puso los pelos como escarpias a Rulli.

El submarino, que no había tenido opciones a campo abierto, tampoco encontró demasiadas con el área txuriurdin blindada. Sólo un disparo cruzado de Morales le puso de los nervios a Imanol, intenso en el banquillo.

Aunque apretó con fuerza el Villarreal en los minutos finales, qué remedio con el marcador en contra, a Remiro no se le apuntó ni una sola parada en su hoja de servicios del partido, ni siquiera tuvo que salir a blocar ningún balón por alto ni por bajo, tal fue la inoperancia atacante amarilla, que tendrá que hacérselo mirar.

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