La valentía de la iraní Elnaz Rekabi: sin velo en una competición de escalada

La deportista se enfrenta a la cárcel por prescindir del hiyab ante las cámaras en una prueba internacional

Captura de vídeo de la escaladora iraní Elnaz Rekabi que ha competido sin hiyab en el campeonato de Asia celebrado en Seúl.Foto: IWSPORTS | Vídeo: IWSPORTS

En las competiciones de escalada, los participantes quedan ocultos al público, confinados en una zona de aislamiento para que no puedan ver la configuración de los bloques de escalada a los que han de enfrentarse ni de las vías que exigen uso de cuerda. Por eso, un murmullo de sorpresa recorrió las gradas del rocódromo de Seúl (Corea del Sur) el pasado domingo, cuando irrumpió, tras la cortina, la figura de Elnaz Rekabi con el pelo al descubierto recogido en una coleta y una cinta como único adorno.

Iraní, y obligada por las leyes que rigen en su país desde 1983 a cubrirse la cabeza con un pañuelo o hiyab, la escaladora se presentó en la final de cuerda de los campeonatos asiáticos de escalada haciendo caso omiso a las leyes de su país. El gesto, de una enorme valentía (y más dada la repercusión que ha merecido), puede tener consecuencias severas para la iraní de 33 años, que ahora se enfrenta a multas y penas de cárcel, así como a su posible exclusión de la selección de Irán de escalada.

Apenas se cumple un mes de la muerte a manos de la policía iraní de la joven Mahsa Amini, detenida y golpeada por no llevar bien colocado el velo, circunstancia que ha desencadenado una ola de protestas en el país islámico encabezada por estudiantes que desafían al régimen prescindiendo del velo, quemándolo y manifestándose en las calles. Su gesto ha merecido una respuesta viral de solidaridad a escala global.

Elnaz Rekabi, con velo, durante una competición. (IFSC)
Elnaz Rekabi, con velo, durante una competición. (IFSC)

La escalada de competición exige enormes dosis de concentración para no fallar el día D a la hora señalada. Muchos deportistas realizan trabajos específicos con psicólogos que les ayudan a manejar la enorme presión que les impide rendir al máximo de sus capacidades. De hecho, muchos grandes escaladores rinden mejor en la roca que en las estructuras artificiales, dan lo mejor de sí mismo cuando no existe ni público ni medallas en juego.

Primera mujer iraní en la élite

Resulta inimaginable en qué circunstancias tuvo que competir el pasado domingo Elnaz Rekabi. Las imágenes no dejan entrever nerviosismo alguno y, de hecho, cuajó una gran actuación, finalizando cuarta en la combinada de búlder (escalada en bloque) y cuerda. Sin el hiyab, lo único que la diferenciaba del resto de competidoras eran sus mallas largas y su camiseta también de manga larga, otra de las obligaciones impuestas por el régimen iraní que impide a las mujeres mostrar en público su cuerpo. En lo estrictamente deportivo, Elnaz Rekabi es un milagro: es la primera mujer iraní que compite con la élite, algo que logró en 2016 al participar en todas las pruebas de la Copa del Mundo de escalada, sin ayuda de su país, financiándose ella misma la asistencia a las competiciones.

Su fuente de inspiración fue su hermano, quien llegó a ser subcampeón asiático de escalada. Ella, que estaba convencida de que se trataba de un deporte muy duro, enseguida comprobó que el género apenas importaba y que incluso escalar podía resultar más sencillo para las mujeres que para los hombres. En 2021, se subió al tercer cajón del podio en el Mundial de Moscú en la prueba combinada. Cuando otras visten camisetas de tirantes y pantalones cortos, Rekabi tiene que idear filigranas para no asfixiarse de calor con el hiyab. La federación internacional de escalada (IFSC) aceptó la presencia de escaladoras con hiyab “porque es importante tener deportistas iraníes en la competición. Si tuviéramos que decir que no pueden participar debido al velo, sería algo muy negativo para nuestro deporte”, confiaba en unas declaraciones de 2016 el francés Christophe Billon, técnico de la IFSC.

Antes de que llegase el gesto de competir sin velo, Rekabi peleaba duro para que su ejemplo cundiese en su país, para que otras mujeres la acompañasen en su viaje de escalada. Se entrena sola, y ni siquiera puede medirse a los escaladores de Irán, puesto que la ley tampoco se lo permite. Pero ahora mismo, su pelea será otra: escala hacia lo desconocido.

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