CRUCE DE CAMINOS
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Alexia Putellas, una figura con una fuerza diferente

El progreso del fútbol femenino representa la tolerancia, la igualdad y el respeto ante la mirada de los más jóvenes

Alexia Putellas saluda al público durante un partido de la Champions League femenina de la pasada temporada.
Alexia Putellas saluda al público durante un partido de la Champions League femenina de la pasada temporada.LLUIS GENE (AFP)

La capacidad de inspirar a los demás queda reservado a personas especiales. Ser espejo hasta abrir caminos que parecían imposibles, romper techos de cristal asumidos como eternos, son logros que debemos a figuras con una fuerza diferente. En una sociedad que evoluciona con paso lento, donde ningún avance debe darse por sentado, el progreso del fútbol femenino representa la tolerancia, la igualdad y el respeto ante la mirada de los más jóvenes. Los mismos que deben construir la convivencia del futuro.

El segundo Balón de Oro logrado por Alexia Putellas esta semana acentúa ese efecto. Más allá de lo que representa a nivel deportivo, consagrada como mejor futbolista del mundo en años consecutivos, algo inédito hasta el momento, se destaca la influencia de su figura para promover un cambio. El fútbol femenino ha dejado de vivir en lo clandestino, avanza hacia una consolidación profesional y, lo más importante, lo hace acompañado por un reconocimiento general.

Alexia es la jugadora más visible del club más potente de España. Su impacto reside en el terreno de juego, donde lidera un vestuario acostumbrado al triunfo, y lo proyecta fuera del césped, convertida en una de las deportistas más valoradas a nivel comercial del momento. En una sociedad global, donde los hechos recorren el mundo en segundos, su éxito personal es un logro colectivo con impacto en niñas de todo el planeta.

Tener plataformas de visibilidad multiplica el efecto de su talento deportivo. El triplete conseguido la temporada pasada con el Barça, levantando Liga, Copa y Supercopa, quedando a un paso de revalidar la Champions League, confirmó la madurez profesional de Putellas. Después de ganar su primer Balón de Oro, una cima deportiva absoluta, afrontó el camino con una intacta voluntad de mejora, con ese estilo tan vertical que le ha convertido en icono.

Alexia ha conseguido hacer suya una línea en la historia del deporte español. Es la primera futbolista, hombre o mujer, que recibe dos distinciones a nivel mundial. Nadie había dado este paso hasta ahora. Siempre que revisemos los logros de los iconos nacionales, su nombre hará que la mirada recaiga sobre el fútbol femenino. Ese es un legado poderoso: visibilizar, marcar una referencia para quienes se atrevan a soñar despiertas.

Estos logros impulsan a la afición, hacen que los clubes deseen buscar el impacto poblando los mayores estadios. En estos últimos años hemos asistido a récords de asistencia, gradas repletas de público y una ilusión grande por recibir la nueva realidad del fútbol femenino. Con un efecto dominó, las piezas pueden ir encajando. En ese juego, la figura de Alexia va a ser fundamental en los próximos años.

Una deportista líder y reivindicativa, trabaja por conseguir lo que considera merecido para su deporte. Capitana en su club de toda la vida y en la Selección Española, donde ha vivido uno de sus peores momentos como profesional. La lesión de rodilla que le apartó de la pasada Eurocopa, donde ejerció de referente quedándose a ver el primer partido antes de afrontar la operación, es el mismo estímulo que alimenta ese hambre por regresar y buscar el Mundial de 2023.

Su discurso fue emotivo, repleto de ilusiones y con mensaje principal: la nostalgia por volver a vivir sobre un terreno de juego. Precisamente eso, algo que ella ha hecho posible para futuras generaciones, es lo que el fútbol le debe en este momento.

El deporte son valores de superación y esfuerzo, de compañerismo y perseverancia. Alexia ha encarnado todos y cada uno de estos atributos mucho antes de convertirse en un icono. Volverá al lugar que merece, con ilusión lo esperamos. Enhorabuena por una carrera de oro.

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