Jordi Fernández, un ‘adaptado’ a la NBA

El badalonés, único entrenador español en la liga estadounidense, rompe otra barrera al debutar en Sacramento como primer asistente

Jordi Fernández, en marzo pasado, con los Denver Nuggets.
Jordi Fernández, en marzo pasado, con los Denver Nuggets.USA TODAY Sports (Isaiah J. Downing-USA TODAY Spor / Cordon Press)

Son las 7.00 de la mañana de un domingo en Sacramento y Jordi Fernández (Badalona, 39 años) responde desde las oficinas de los Kings. “Aquí no hay domingos ni lunes”, cuenta el único técnico español en la NBA, primer asistente de Mike Brown, el cargo más alto que puede alcanzarse en un banquillo de la liga estadounidense por debajo del puesto de entrenador jefe. El trabajo es desbordante y bajo la lupa de Jordi Fernández se despliega un cuerpo técnico de 14 personas que él se encarga de organizar a un ritmo frenético. “Mi labor es estructurarlos y hacer mucho trabajo para el primer entrenador para que él se centre en liderar al grupo, competitiva y emocionalmente”, explica el preparador catalán. Él además asume la preparación defensiva de Sacramento mientras Jay Triano, el segundo asistente, se centra en el ataque. “Los días que jugamos empiezo a las seis de la mañana. Hay que trabajar mucha gente conjuntamente y a un ritmo muy alto porque son 82 partidos de liga en siete meses. Eso es complicado de organizar”, afirma.

Hasta ese penúltimo escalón de una larga y lenta ascensión, muy cerca de la cima de ser el máximo responsable de un banquillo de la NBA, ha llegado Jordi Fernández con pasos cortos pero firmes. “Jugué al baloncesto hasta que no daba para más y a los 15 años ya entrenaba”, rebobina. El aprendiz dirigió en las categorías de formación en Badalona, Hospitalet y Lleida. Se licenció en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, estudió en Ámsterdam y comenzó un doctorado en Psicología del Deporte. Cuando estaba a punto de acabarlo ya formaba parte del cuerpo técnico del Hospitalet: primer entrenador de un conjunto juvenil y preparador físico del primer equipo en LEB Plata. Y entonces llegó esa llamada de Estados Unidos que le cambiaría la vida. “Me fui a América con una mano delante y otra detrás a un campus de verano y acabé en una empresa que se dedicaba a entrenar a jugadores profesionales en vacaciones”. Era 2006, Jordi tenía 23 años y aquel vuelo sería solo de ida. Tres temporadas después, se abriría la gran puerta, un puesto en el departamento de desarrollo de jugadores en los Cleveland Cavaliers. En la plantilla, LeBron James. El sueño comenzaba a hacerse realidad.

En las manos del joven entrenador cayó después el equipo de la Liga de Desarrollo afiliado a los Cavaliers. El recién llegado iba ganándose un nombre. Fue el primer técnico español en participar en un All Star y en 2016 aterrizó en los Denver Nuggets, donde subió hasta el cargo de segundo asistente. Bajo su manto hasta este verano, el mvp de la NBA las dos últimas temporadas, Nikola Jokic. Mientras, ejerció de ayudante de Sergio Scariolo en la selección española en el Eurobasket de 2017. Siguiente estación, número dos del banquillo, desde este curso en Sacramento. “Es un cargo distinto, un reto. Vengo de un equipo que ha tenido éxito, ha estado en playoffs y finales de Conferencia y ha tenido un mvp. Ahora es un proyecto que empieza desde abajo, una organización que no ha ganado en 16 años [sin acceder a eliminatorias desde 2006]. En la NBA todo va por ciclos y alguien lo va a sacar del agujero”, comenta Jordi Fernández.

La gran pregunta que él mismo se hace es si le llegará algún día la gran oportunidad. “Yo me siento preparado para ser en un futuro entrenador jefe en la NBA. Es como cuando vas a tener un hijo. Te hace mucha ilusión, tienes ganas de que llegue, harás lo máximo, pero habrá cosas que serán un reto y tendrás que aprender. Para mí ahora es un buen momento, aunque no solo depende de mí. Haber cubierto todos esos pasos es muy importante, igual que hacerlo bien. Pero no me gusta saltarme etapas y pensar en lo que no es mi trabajo ahora mismo. Aquí tengo mucha responsabilidad. Cuando ficharon a Mike Brown [9 de mayo], él estaba con Golden State en las finales [como asistente de Steve Kerr] y yo hice muchas tareas que nunca había hecho. Eso me ha ido muy bien. Esas experiencias valen mucho. Hay que valorarlo”, afirma el badalonés.

De Kokoskov a Scariolo

En 2018, el serbio Igor Kokoskov firmó por los Phoenix Suns y se convirtió en el primer entrenador europeo en la historia de la NBA. Con 19 victorias y 63 derrotas, solo duró un curso. Hoy es ayudante en Dallas. Otros técnicos se quedaron en la antesala. Ettore Messina fue asistente de Mike Brown en los Lakers y de Gregg Popovich en San Antonio (ahora dirige al Armani Milán) y Sergio Scariolo también fue ayudante en los Raptors (en su primera campaña ganó el anillo). Jordi Fernández espera su turno con la baza de un perfil diferente. “En la parte profesional me he criado y formado en Estados Unidos. He hecho cada trabajo que te puedas imaginar en un cuerpo técnico. Y los años te dan el respeto. Es aprender sobre tu trabajo y sobre la cultura del país, no solo el idioma. Es un proceso muy competitivo. Cada vez que subes más hay menos posibilidades de seguir subiendo. De mi posición solo hay 30 trabajos en el mundo. Hay mucha presión”, cuenta el español, que llegó solo y ahora vive con su mujer y dos hijos nacidos en EE UU, y siempre con la maleta preparada.

“No me considero americano, sino adaptado. No se puede ir a una cultura distinta y no querer adaptarse. Es como ir a España y querer cenar a las seis. Yo soy europeo, tengo mi identidad, vengo de un baloncesto distinto, pero he aprendido cómo funcionan aquí las cosas. Si eres capaz de entender eso, te puede ir muy bien. Si no, no tendrás éxito”, añade.

Jordi Fernández entró a un vestuario de la NBA con 26 años, más tierno, por ejemplo, que Scariolo, que desembarcó con más de 50. “Él llegó ya muy hecho como entrenador y como persona, había sido el líder de muchos grupos al máximo nivel. Yo me he hecho aquí y me tratan como a uno más. Tengo una parte internacional, he estado mucho en formación y en desarrollo de jugadores. Ese es mi punto fuerte”, destaca este español que se abre paso en la meca del baloncesto.

Con Lebron y Jokic

Por la pizarra de Jordi Fernández han pasado nombres ilustres. Sobre todo, LeBron James y Nikola Jokic. “Una cosa que tienen en común es que hacen mejores a sus compañeros, además de producir mucho. Siempre los he comparado por eso. Son jugadores con quienes los demás juegan muchísimo mejor que sin ellos. Eso tiene mucho mérito porque muchas súper estrellas producen y anotan, pero ellos dos además ayudan”, explica el técnico.
Esa constelación de astros que es la NBA genera, según él, “una percepción falsa de que se juega de manera individual”. “Equipos como Golden State se pasan mucho el balón. Cuando llega el momento de ganar y el baloncesto de calidad, se tiene que jugar muy bien. No he visto a ningún equipo que gane un campeonato sin jugar así. La táctica tiene mucha importancia, entendiendo que las reglas del juego cambian el estilo. En Europa todo el mundo está en la pintura y se acaban tirando muchos más triples porque no hay espacios. Aquí el campo es más grande y la línea de tres está más lejos, el juego se abre y hay esa tendencia a anotar más. Es una consecuencia de las normas del juego”. 
En ese ecosistema el asistente de Sacramento destaca también la mirada hacia el jugador español: “Siempre se ha tenido mucho respeto, sobre todo por el programa que la federación ha desarrollado. No solo viene de este Eurobasket, porque no salíamos como favoritos y se dio un recital. Desde la generación dorada y las finales de los Juegos Olímpicos nos asentamos en el panorama mundial y nos ganamos un respeto con jugadores que eran estrellas en la NBA. El Eurobasket ha reafirmado la admiración a cómo se trabaja y cómo se compite”.

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Sobre la firma

Juan Morenilla

Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.

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