En el GP de Valencia, Bagnaia contra Quartararo hasta la última vuelta

Los candidatos al título de MotoGP recuerdan que nada es imposible, y el francés aprieta las clavijas de su Yamaha con un cuarto puesto en clasificación para presionar al italiano de Ducati, octavo

El piloto de Moto GP, Francesco Bagnaia (D) y Alex Rins ruedan en el circuito Ricardo Tormo de Cheste (Valencia).
El piloto de Moto GP, Francesco Bagnaia (D) y Alex Rins ruedan en el circuito Ricardo Tormo de Cheste (Valencia).Biel Aliño (EFE)

El GP de Valencia de este domingo (14.00, por Dazn) decidirá por quinta ocasión en la era MotoGP el nombre del nuevo campeón del mundo en la categoría reina. A Pecco Bagnaia le basta con mantenerse en pie para levantar su primera corona, mientras que el vigente campeón Fabio Quartararo necesita una carambola. “Nada es imposible”, avisa. “Mi plan es salir bien e ir a por la victoria sin importar lo que ocurra detrás”. Debe ganar sí o sí y que el líder del campeonato sea decimoquinto o peor en la carrera. En la clasificación, el francés empujó a tope y terminó cuarto, mientras que el italiano fue octavo después de mostrarse más rígido de lo habitual sobre la moto.

Otra opción para el líder es que Ducati aproveche su preeminencia en el certamen y coloque alguna de sus otras siete motos en lo más alto del podio mañana. Jorge Martín, una de sus balas satélite, logró su quinta pole del curso por delante de un peligroso Marc Márquez, segundo y con ganas de volver a ganar 378 días después con la Honda. Jack Miller, compañero del líder del Mundial, partirá tercero y será otra baza importante para la marca de Bolonia, que en 2021 logró su único triplete de la historia precisamente en este escenario.

En la previa al gran duelo, ambos candidatos hicieron gala del buen rollo que existe en el paddock hoy en día. “No le deseo nada malo a Pecco”, comentaba el francés, que para motivarse se ha estado leyendo Mentalidad Mamba, el último libro de Kobe Bryant. Sin embargo, necesita sí o sí que algo malo le ocurra al italiano si quiere conservar los honores de campeón reinante. “Este deporte es una caja de sorpresas”, concedía el turinés, más tenso de lo habitual a lo largo de los entrenamientos y la clasificación, donde tuvo varios sustos pero salvó la caída, el escenario que pretende evitar a toda costa. “Hay nervios porque falta rematar la faena”, decía transparente, sin intentar esconder lo evidente: la historia pesa.

Al Circuit Ricardo Tormo se han desplazado los grandes mitos del motociclismo italiano; su mentor y último campeón transalpino, Valentino Rossi, y el legendario Giacomo Agostini, que hace medio siglo logró con MV Augusta un hito que intenta emular ahora Bagnaia con la Ducati, campeonar con una montura de su país.

Los precedentes juegan a favor del italiano. Indican que tan solo en dos ocasiones el piloto que llegaba por detrás en la tabla logró marcharse de vacaciones con el número uno. En ambas instancias, curiosamente, fue el valedor del puntal de la fábrica de Borgo Panigale quien se quedó sin el premio gordo. En 2006, Nicky Hayden rompió la imbatibilidad de Rossi en la categoría reina desde 2001 después de que el italiano se cayera en la quinta vuelta y, pese a recuperar su moto de la grava, terminara 13º la prueba. Tanto Bagnaia como Quartararo prefirieron no ver esa carrera durante la semana previa al Gran Premio decisivo de la temporada. Lin Jarvis, director de Yamaha también por aquel entonces, sí quiso jugar con el factor psicológico: “Lo impensable ya le ocurrió a Vale, así que seguimos en la lucha”. En 2015, el año de la famosa patada de Rossi a Márquez en Malasia, Jorge Lorenzo alzó su segunda corona tras ganar en Valencia. El de Tavullia firmó una remontada magnífica pero insuficiente. Acabó cuarto después de partir desde la cola de la parrilla tras ser sancionado por su acción antideportiva con el de Cervera.

Marc Márquez, en 2013 y 2017, se llevó los otros dos títulos decididos en Cheste. En el primero le bastó ser tercero para contener a un Lorenzo que ganó la prueba, mientras que en el segundo repitió podio y se supo ganador después de la caída de Andrea Dovizioso durante la carrera. El referente de Honda, que arrastra un buen catarro pero vuelve a verse con opciones de victoria, piensa que Bagnaia lo tiene muy de cara y que algo “muy raro” debería ocurrir para que no sea el nuevo campeón del mundo.

Pecco supera en todos los registros al chaval de Niza esta temporada, hasta en caídas. Las siete victorias y diez podios del italiano contrastan con sus cinco fallos, pero Quartararo no puede presumir de mayor regularidad con tres triunfos, ocho podios y cuatro ceros. Las Ducati han dominado el campeonato tras armar la moto más equilibrada y deseada en toda la parrilla. Siete de sus ocho pilotos han hecho pole y la fábrica ha acumulado 16 de las 20 posibles, cinco de ellas para Bagnaia. El equipo oficial confía este domingo en rematar la faena levantando el título de pilotos, que se les resiste desde los tiempos del australiano Casey Stoner, el único capaz de coronarse a lomos de una Desmosedici en 2007.

El resultado que necesita el francés este fin de semana se ha dado en dos ocasiones esta temporada, en el GP Catalunya y el GP Alemania, y él hasta bromeó con un hipotético final de alto voltaje en la última vuelta. “¿Recordáis lo de Zidane con Materazzi?”

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