Del 12-1 a Malta a los muñecos de Clemente

La Roja apela a su idilio con Sevilla, donde ha vivido históricas victorias y se ha clasificado para grandes torneos

Aficionados de España y de Suecia en el centro de Sevilla.
Aficionados de España y de Suecia en el centro de Sevilla.EL PAÍS

Sevilla alberga 39 años después del Mundial 82 un partido de una fase final de un gran torneo de fútbol de selecciones. Será el España-Suecia que abre la participación española en el evento. En 1982, la capital de Andalucía vibró con el combinado de Brasil, para muchos el mejor equipo de la cita mundialista. Sevilla recuerda todavía la invasión de aficionados brasileños que disfrutaron con las exhibiciones de futbolistas como Sócrates, Junior, Zico o Eder ante la URSS, Escocia y Nueva Zelanda. Aquel torneo, como la mítica semifinal entre Francia y Alemania ganada por los germanos en los penaltis, se jugó en el Ramón Sánchez Pizjuán y en el Benito Villamarín.

Hasta el último momento, la Federación Española pensó en situar a Sevilla como sede de la selección en el Mundial 82, aunque al final Valencia le ganó la partida y fue el escenario de los partidos de España en la primera fase de una cita de mal recuerdo para el fútbol hispano. España cayó en la segunda fase después de pasar como segunda de grupo empatando con Honduras (1-1), ganando a Yugoslavia (2-1) y perdiendo con Irlanda del Norte (0-1).

El 21 de diciembre de 1983 se produjo un vuelco en la relación de la selección española con Sevilla. España lograba una agónica clasificación para el Europeo de Francia 84 después de derrotar 12-1 a la selección de Malta en un partido que quedó grabado en la retina de los aficionados españoles. El entonces seleccionador, Miguel Muñoz, eligió a Sevilla como sede fija de la selección nacional. “Aquel partido contra Malta lo cambió todo. Veníamos de un periodo complicado tras el Mundial 82 y Miguel Muñoz apostó por Sevilla”, suele recordar Rafael Gordillo cuando se le pregunta por la especial relación entre Sevilla y la selección nacional.

España, que había disputado 13 partidos en la capital de Andalucía entre 1923 y 1983, pasó a jugar 25 entre ese 21 de diciembre de 1983 y el 7 de junio de 1995, cuando después de un España-Armenia de clasificación para la Eurocopa Javier Clemente decidió que Sevilla no fuera ya sede única de la selección nacional de fútbol. “Llegaron a poner muñecos en las gradas para llenar el campo”, argumentó el técnico vasco, abucheado por el público de Sevilla después de que no hiciera debutar al bético Ángel Cuéllar en ese España-Armenia. El técnico ya había expuesto su malestar porque dos gradas del Benito Villamarín se cubrieran de muñecos por problemas de seguridad el 24 de febrero de 1993, en una goleada a Lituania por 5-0. El 28 de abril de 1993, Clemente era insultado en el estadio bético en un España-Irlanda del Norte (3-1) porque anunciaba ya en la previa que la selección debía moverse por toda la geografía nacional. El divorcio se consumó ese junio de 1995 cuando no le dio minutos al verdiblanco Cuéllar.

Cambio de sede

”Creo que aquella época fue un poco oscura. Se había roto el ambiente que nosotros teníamos unos años antes. Sevilla desapareció como sede, pero ahora ha vuelto y estoy seguro de que, como siempre, la afición responderá”, aclara Hipólito Rincón. El delantero del Betis y el Madrid fue parte importante del equipo español que se ganó la clasificación en Sevilla para la Eurocopa del 84, el Mundial 86 y la Eurocopa 88. “Miguel Muñoz conocía a la afición porque había entrenado al Sevilla. Luego, ese partido con Malta fue muy especial. Todo iba rodando bien, ganábamos siempre y la afición respondía”, añade el que fuera 22 veces internacional, con 10 goles.

“Es una pena que en las actuales circunstancias no se vaya a llenar el estadio de La Cartuja, pero los que vayan lo van a dar todo por la selección. Creo que debemos llegar a semifinales”, añade Rincón. En Sevilla, España logró la clasificación para la Eurocopa de Francia 84, el Mundial de México 86, la Eurocopa de Alemania 88 y el Mundial EE UU 94.

Este último acontecimiento lo vivió Luis Enrique, actual seleccionador nacional, como uno de los más emocionantes de su carrera. Un 1-0 a Dinamarca con gol de Hierro y un futbolista menos por la expulsión de Zubizarreta.

Y en Sevilla logró Emilio Butragueño su primer gol como internacional, ante Gales con Southall de portero, en su estreno el 17 de octubre de 1984. También en Sevilla se despidieron de la selección Míchel y el propio Butragueño en 1992. En la capital de Andalucía debutaron Xavi, Puyol y Piqué. En Sevilla, España le metió 12 a Malta y seis a Alemania en la pasada fase regular de la Liga de las Naciones.

El estadio de La Cartuja, construido en 1999 para albergar los Mundiales de Atletismo, ha sido el último escenario sevillano en donde ha jugado la selección. El primero fue el campo Reina Victoria; luego el estadio de la Exposición del 29 (antiguo campo del Betis), el viejo Nervión, el Ramón Sánchez Pizjuán y el Benito Villamarín.

España ha jugado seis partidos en La Cartuja (cuatro victorias y dos derrotas). Los números sonríen al equipo español: 39 victorias, cinco empates y solo cuatro derrotas (ninguna en el Ramón Sánchez Pizjuán). En el estadio del Sevilla, la selección jugó un total de 25 choques (20 triunfos y cinco empates).

Los suecos se abrasan entrenando a 18 grados más que en su país

“Hace mucho calor aquí, pero también lo hacía en el Mundial de Rusia. Hemos intentado prepararnos lo mejor posible para afrontar el partido ante España”. Así se expresaba Jan Andersson, entrenador de Suecia, unos 30 minutos antes de que sus jugadores saltaran a entrenar al césped de La Cartuja a las 14.30 horas de ayer. El motivo, intentar habituarse al calor de Sevilla. Suecia entrenó con una temperatura de 33 grados, 18 grados más de los que había a la misma hora en Gotemburgo, la ciudad de la que partieron el pasado sábado. La expedición sueca, que tenía pensado quedarse dos días más en Sevilla, ha decidido marcharse el martes después del partido. No quiso el técnico explicar las razones de este adiós cuando su equipo tenía incluso planificados dos entrenamientos en la ciudad deportiva del Sevilla el martes y el miércoles. Quizás Suecia huya del calor andaluz en busca de los 17 grados que le esperan en San Petersburgo, escenario el viernes de su segundo partido del grupo E ante Eslovaquia. El calor también se hizo notar en los aficionados suecos que se dejaron ver por Sevilla. Unos 2.000 tienen previsto acudir al estadio, que presentará una asistencia de 16.000 espectadores de los 60.000 asientos que constituyen su aforo. Las autoridades sanitarias andaluzas y la UEFA decidieron que no sería necesaria, solo recomendable, una prueba PCR negativa o un examen de antígenos para poder acceder al recinto. Además, el estadio de La Cartuja ha sido el mayor centro de vacunación anticovid de la capital andaluza. Los días de partido esta vacunación masiva ha sido suspendida. El ayuntamiento de Sevilla ha dispuesto una serie de lanzaderas de autobuses desde diversos puntos de la ciudad para que los aficionados con entrada puedan acudir al estadio, donde no habrá zonas de animación para evitar las concentraciones de hinchas. Los aficionados deben acudir según las franjas horarias que les ha comunicado la organización en el momento de adquirir la entrada. También habrá un servicio especial de trenes desde la estación de Santa Justa hasta el apeadero del estadio de La Cartuja. No se permite el acceso en vehículo privado al estadio. El impacto económico de la celebración de la Eurocopa en la ciudad será de 61 millones de forma directa y de más de 200 si se añade la proyección de la ciudad, ya que el ayuntamiento hispalense también ha calculado dos días de pernoctaciones por cada partido y aficionado con un gasto medio diario de 120 euros.

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