Escocia-Inglaterra, el partido más repetido

Hace 149 años Escocia e Inglaterra abrieron la puerta de los enfrentamientos internacionales de selecciones

Aficionados durante un Inglaterra-Escocia
Aficionados durante un Inglaterra-Escocia

Como era casi obligatorio aquel 30 de noviembre de 1872, día Nacional de Escocia en honor a su patrón, St. Andrews, la niebla caía sobre Glasgow y sus alrededores. La gran cita estaba fijada para las dos de la tarde en el West of Scotland Cricket Ground, en Hamilton Crescent de Partick y ante la falta de visibilidad su comienzo se retrasó 20 minutos. El acontecimiento se convirtió en el primer international foot-ball match, entre selecciones, como proclamaba el cartel anunciador y así fue reconocido posteriormente por la FIFA, organismo que entonces ni siquiera existía. De un lado, Inglaterra, de blanco, con sus tres leones en el escudo. De otro, Escocia, de azul oscuro con un león en el pecho.

Entre 1870 y 1872, para complementar la única competición que existía, The Cup, cuya primera edición se disputó esa temporada en curso, 1871-72, la Federación Inglesa de Fútbol, fundada en 1863, ya había organizado en el estadio Oval de Kennington cinco partidos que enfrentaban a jugadores ingleses con otros de origen escocés. A estos encuentros la FIFA no les concedió oficialidad porque todos los futbolistas visitantes eran nacidos y residentes en la capital londinense y además jugaban en clubes locales. El balance fue de tres triunfos ingleses y dos empates.

Para darle un carácter más competitivo y oficial al enfrentamiento, la propia Federación inglesa ayudó a poner en marcha un encuentro en territorio escocés en el que ya participaran los futbolistas adscritos a los clubes de Glasgow. Cuentan las crónicas que 4.000 aficionados acudieron al reclamo, muy bien publicitado, superando con mucho los 500 seguidores que habían estado presentes en los partidos de Londres. El precio de la entrada era de un chelín.

La selección inglesa, compuesta por jugadores de nueve clubes diferentes, tres de ellos de la Universidad de Oxford, viajó en tren desde Londres hasta Glasgow (640 kilómetros). Allí le esperaba como rival, realmente, un equipo, el Queen’s Park FC. No un combinado de varios conjuntos. Los once jugadores citados para el partido pertenecían entonces a ese club, el más antiguo de Escocia, creado en 1867.

Suya fue la organización del evento, hasta el punto de que el árbitro, William Keay, era su tesorero y su presidente uno de los jueces de línea. El otro era el secretario de la Federación inglesa. La Federación escocesa no vio la luz hasta 1873 y es una de las razones que los más puristas de la época esgrimen para denunciar la autenticidad como tal de la selección escocesa que afrontó el encuentro.

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El partido concluyó con empate sin goles a pesar de la táctica súper ofensiva de los dos conjuntos. Escocia se plantó en el embarrado césped con un 1-2-2-6 e Inglaterra, que dominó el juego, con un 1-1-1-8. Para que nada faltara en ese primer gran día, en los últimos minutos hubo una jugada conflictiva al pegar un remate escocés en la cinta –no existía el travesaño todavía– que unía los dos palos de la portería. No se dio por válido el tanto.

Esa tarde festiva fue el comienzo de una eterna rivalidad. En marzo del año siguiente se jugó en Londres un segundo encuentro que acabó con el triunfo de Inglaterra (4-2). Los visitantes, por problemas económicos, solo pudieron desplazar ocho jugadores y tuvieron que echar mano de tres voluntarios de origen escocés, pero nacidos en Londres.

Ambas selecciones ya han disputado 114 partidos entre sí, con 48 triunfos ingleses, 41 victorias escocesas y 25 empates. No existe en la historia del fútbol un partido tan repetido. La Eurocopa 2021 vuelve a reencontrarles.

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