A Croacia siempre le salva el gol de Perisic

La fiabilidad del delantero con su selección contrasta con sus cambios de equipo en Europa

Perisic chuta a puerta en el duelo ante Escocia.
Perisic chuta a puerta en el duelo ante Escocia.Petr David Josek (AP)

Quizá porque dejó el Hajduk Split a los 17 años, justo cuando ya aspiraba a jugar con Niko Kranjcar y se le advertían rasgos de Aljosa Asanovic, Ivan Perisic (Split, 1989) se desvive por competir con Croacia. No jugó como profesional en su país y necesita a la selección para alcanzar la condición de ídolo después de haber dado ya algunas vueltas por Europa desde que partió al Souchaux francés por necesidades económicas de la familia hasta su última llegada al Inter, el campeón de Italia con el que tiene contrato hasta 2022.

Jugó y triunfó en el Brujas, después de marcar 22 goles y ser proclamado el mejor jugador belga en 2011. Ganó la Bundesliga con el Borussia Dortmund y si fichó después por el Wolfsburgo fue por algún desencuentro con Jürgen Klopp después del regreso de Marcus Reus. Tampoco encontró la estabilidad esperada en el Inter, después de ser traspasado por 16 millones, y aceptó una cesión al Bayern de Múnich, club con el que alcanzó el triplete después de firmar uno de los ocho goles endosados al Barça en Lisboa. El regreso triunfal al Inter tampoco le garantiza ahora la continuidad en Milán.

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Tampoco parece preocupado porque está muy centrado en la Eurocopa. Cada vez que se viste con la zamarra croata siente que regresa a su casa de Omis, en Dalmacia, junto a la desembocadura del río Cetina. Allí, cerca del que fue un refugio de piratas que navegaban por el Adriático, recuerda cuando era niño y le llamaban el “gallina”, nada extraño si se atiende a que su padre tenía una granja avícola que generó no pocos problemas a la familia Perisic. Ivan se ponía entonces la camiseta croata y soñaba con que marcaba el gol decisivo en la Eurocopa o la Copa del Mundo.

“Vi el Mundial de Francia 1998 y me dije que yo también quería hacer historia con Croacia” recuerda cuando se le pregunta por un currículo que da fe de los goles decisivos que ha marcado en su selección desde su debut en 2011. Hay dos significativos: el que le metió a David De Gea en la Eurocopa 2016 y provocó que España quedara segunda de grupo y emparejada y eliminada por Italia, y el que le endosó a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2018. Perisic empató y forzó la prórroga para después asistir a Mario Mandzukic en el 2-1 que llevó al equipo a la final contra Francia.

A la altura de Cristiano

Los franceses ganaron por 4-2. Uno de los dos goles croatas fue obra de Perisic, el futbolista que más corrió del campeonato, con 72,5 kilómetros, aclamado por fin en su país, después de haber sido protagonista desde la Eurocopa 2012 hasta la de 2020. Ya lleva dos goles importantes, contra la República Checa y Escocia, y ha igualado a Cristiano Ronaldo en una marca que expresa la continuidad internacional de ambos: han marcado al menos un tanto en las cuatro últimas grandes competiciones: Eurocopa 2016 y 2020 y Mundial 2014 y 2018.

Alcanzados los 30 goles en 104 partidos, nueve en los últimos 14, los registros de Perisic son comparables a los de Davor Suker. No hay un jugador más fiable para una selección funambulista, especialista en saber moverse entre la clasificación y la eliminación, nuevamente enfrentada a España. Perisic es un futbolista incombustible en una Croacia que renueva su álbum después de la salida de Ivan Rakitic, Danijel Subasic o Mandzukic. No se discute ya su titularidad. “Cuando estoy en el banquillo, me muero. Estoy dispuesto a cargar con los balones en los entrenamientos para jugar”, concluye Perisic.

Nació aparentemente para ser extremo o interior zurdo y actualmente se ofrece hasta para ser un excelente carrilero desde que se adaptó al Inter de Antonio Conte y manda el 5-3-2. Jugador profesional, respeta al colectivo de la misma manera que no se deja intimidar, como pasó con Mauro Icardi, después de que la esposa, agente y periodista del jugador argentino, Wanda Nara, invitara al croata a salir del Inter. No se sabe muy bien qué pasará con su futuro después de que el club italiano asegure que necesita recortar los gastos y le sobran los cinco millones que cobra Perisic.

El jugador aspira a reivindicarse en la Eurocopa. Maneja bien las dos piernas, sale por los dos costados, es de gatillo fácil desde la media distancia, tiene llegada y sus 1,89 metros le permite cabecear y ampliar un repertorio presidido por los goles, siempre decisivos para Croacia. Aunque tenga que seguir cambiando de club, a sus 32 años se siente más feliz que nunca después de cumplir el sueño del aquel niño de Omis.

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Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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