Vierchowod: “Los defensas de ahora no entienden bien el juego”

El central italiano, campeón del mundo en 1982, advierte de la involución de los zagueros y analiza el duelo de semifinales con España

Raúl y Vierchowod se retan en el Real Madrid-Juventus de Champions de 1996.
Raúl y Vierchowod se retan en el Real Madrid-Juventus de Champions de 1996.DIARIO AS (DIARIO AS)

“La Nazionale de la Sampdoria”. Así se reconoce en Italia a esta selección azzurra que se enfrenta este martes a España en las semifinales de la Eurocopa (21.00, Telecinco). Casi todo su cuadro técnico, con Roberto Mancini a la cabeza, se formó en el histórico club genovés que durante una década (1984-94) se codeó con los grandes del país y marcó un estilo propio que le llevó a ganar el scudetto y disputar la final de la Copa de Europa contra el Barcelona en 1992. Vialli, Lombardo, Evani y Salsano, ahora ayudantes de Mancini, formaron parte en algún momento del aquel equipo al que ponía el cerrojo como defensa central Pietro Vierchowod (Calcinate, 62 años). Campeón del mundo en España 82, el Zar, como se le apodaba por sus dotes de mando defensivos y sus orígenes ucranianos, disputó otros dos Mundiales (1986 y 1990) y fue campeón de la Champions con la Juventus (1996) cuando abandonó la Sampdoria tras 12 temporadas. Ahora, aparcada su carrera de entrenador, dirige en Como una academia de nivel superior para mejorar futbolistas ya cualificados.

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Pregunta. Usted se retiró del fútbol con los 41 años ya cumplidos y una carrera profesional de casi 25. ¿Se marchó porque estaba ya un poco harto del fútbol o porque la edad lo aconsejaba?

Respuesta. No estaba harto del fútbol, todo lo contrario. Pero con 41 años era difícil encontrar un equipo de Primera. Me ofrecieron un contrato de dos años en un club de Segunda, pero no quería bajar de categoría. Había hecho 21 años en la Serie A y no quería jugar ya en una categoría inferior.

P. Siempre destacó por su físico, por su fuerza. Parecía más un atleta que un futbolista.

R. Llegué hasta los 41 por estas condiciones. Con esa edad marqué a Ronaldo, el brasileño, en sus momentos de máxima velocidad, y corríamos a la par. Yo era un velocista. Por mi condición física podía haber seguido jugando más años, seguro. La gente me decía que era un fenómeno de la naturaleza, pero me gustaba recordar que el entrenamiento diario también me ayudó mucho. Cuando era joven, no era bueno técnicamente, mejoré muchísimo porque me quedaba solo entrenándome dos horas más que los demás para mejorar mi técnica. Era un defensa central especial porque participaba mucho del juego. En Primera marqué 38 goles.

P. El puesto de central, después del de portero, es el que más ha cambiado en los últimos años. Ahora ya no es como antes, se le pide que salga con el balón jugado, que toque más en corto y menos en largo.

R. Ha cambiado, pero no son bravi, no son capaces de seguir siendo defensas. No comprenden bien el puesto. Jugar en zona no significa no marcar. Antes había marcajes al hombre, pero ahora que ya no hay, no se marca al delantero. Aunque estés en zona, a los delanteros contrarios cuando están próximos hay que vigilarlos, hay que estar atentos. Ahora, cuando el atacante está cerca del defensa, este se tira para atrás, hace lo contrario de lo que debe. Es un error tremendo. Yo no digo que ahora no se salga con el balón jugado, está bien, lo que quiero decir es que el defensa tiene que defender. El mejor ejemplo es el primer gol de Italia ante Bélgica. El central estaba en su área rodeado de cuatro italianos y quiso jugar. Se la quitaron y es gol. No es de inteligente, es de estúpidos.

P. Bonucci, 34 años, y Chiellini, 36, son centrales de los de antes que juegan como los de ahora.

R. Son muy diferentes. Chiellini es el último gran defensa de Italia. Bonucci, como defensa, no es buenísimo, pero tiene una buena visión del juego, aunque en fase defensiva no es bueno. Eso sí, se complementan muy bien.

“Chiellini es el último gran defensa que queda en Italia”

P. Esta selección italiana está dirigida por exjugadores de la Sampdoria de su época. ¿En ningún momento Mancini le pidió que se sumara al grupo?

R. Yo soy un solitario. Soy entrenador, el último año en Hungría, pero siempre solo. Me gustan los amigos en el verdadero sentido de la palabra, pero no significa que estés siempre juntos. Me da mucho placer ver a mis compañeros del año que ganamos el campeonato que están todos juntos allí en una selección que ha sido reconstruida por ellos en los últimos años, después de no clasificarse para el Mundial de Rusia. Mancini está realizando un gran trabajo y se ha acordado de sus amigos de la Samp para el proyecto. Estas semifinales son la recompensa al trabajo realizado y aún pueden dar un paso más si se meten en la final, pero no lo van a tener fácil con España.

P. Este Italia-España es la lucha del balón contra el balón. Los dos equipos quieren llevar la iniciativa del juego.

R. Estoy de acuerdo, pero creo que Italia tiene una pequeña ventaja en ataque. España tiene una gran calidad con la posesión del balón, pero no es tan buena en la materialización de las ocasiones. Tiene más carencias arriba que Italia, que cuenta con delanteros más importantes. Siempre que he visto a España ha tenido dificultades para llegar al gol. No dispone de los delanteros de antes. Italia, sin embargo, ataca con muchos, ya sean los laterales, que ahora no estará Spinazzola, o los interiores, Barella, Locatelli… Creo que este tipo de juego puede hacer mal a España.

P. ¿Cómo era el Mancini compañero? ¿Ya se veía que iba a ser entrenador?

R. Ya entonces hablaba mucho de táctica y los jugadores más importantes del equipo, él, Vialli o yo, discutíamos siempre de cómo debíamos jugar. Lo tenía ya dentro. Se pasaba el día hablando de fútbol. Ya pensaba, seguro, en ser entrenador. El fútbol era su pensamiento constante.

P. ¿Y usted pensaba como él, tenían los mismos principios futbolísticos?

R. No siempre pensábamos lo mismo. Eso era lo bueno, que cada uno tenía una idea y después el grupo decidía.

P. Y el entrenador, Vujadin Boskov, ¿entonces qué hacía?

R. Era el equipo el que decidía cómo jugar. Cuando tienes grandes jugadores, son ellos los que deciden el tipo de juego. Si un entrenador decide jugar de una forma y los futbolistas más importantes no lo entienden, no lo harán nunca. Boskov era muy bueno en la gestión, pero, desde mi punto de vista, un gran equipo se gestiona solo, no necesita aprender nada. Los grandes jugadores ya saben lo que hay hacer en el campo. Boskov era importante porque nos hacía a sentir importantes a todos, hasta al último jugador de la plantilla. Esto es un plus para un entrenador de un gran equipo al que tiene poco que enseñar, y aquel lo era.

“España tiene dificultades con el gol; Italia, no”

P. Esta selección italiana ha cambiado la manera de entender el juego. Ahora piensa más en atacar que en defender.

R. Si recordamos el Mundial 82, era una selección de fenómenos. Fue la mejor en un periodo en el que Brasil y Alemania estaban a un alto nivel. La idea de Mancini fue formar un centro del campo fuerte, bueno en la fase de ataque porque siempre acompaña y bueno también en la fase defensiva porque, con su presión, no permite al contrario presentarse ante la línea de atrás en ventaja. Ellos son los que hacen que el equipo haya cambiado su forma de jugar.

P. Ahora no solo es la selección la que ha cambiado. En los últimos años, la Liga italiana es en la que más goles se marcan dentro de los cinco grandes campeonatos.

R. Ahora se ataca y se marca tanto porque ya no existen los defensas de antes. Nunca más. Ya no hay jugadores que defiendan el uno contra uno. Cuando ves que tantos jugadores marcan más de 20 goles, es que algún problema existe. Afortunadamente, en la selección ocurre menos porque defiende como bloque.

P. En el Bernabéu se proclamó campeón del mundo con Italia y en Wembley, donde se juegan estas semifinales, perdió contra el Barça la final de la Champions (1992).

R. A Madrid solo volví como jugador de la Juventus y después a un partido de fútbol sala con los veteranos del Milan. Nunca fui de paseo, pero el recuerdo es inolvidable. Tenía 23 años y no jugué ningún partido porque me lesioné en Vigo después del primer encuentro. Entró Bergomi y se quedó para siempre. En Wembley perdimos, pero merecimos más nosotros. En el fútbol puede ganar hasta quien no lo merece. Para un equipo como nosotros, que jugó ese año por primera vez la Copa de Europa, fue un gran premio. Sigo pensando que la Sampdoria fue más fuerte que el Barcelona. Fue bello como experiencia.

“Raúl tenía carácter, litigamos por una falta”

Vierchowod era un especialista del marcaje al hombre. Por su fuerza física, Maradona, que le sufrió en el Nápoles, le comparó con el superhéroe Hulk. Van Basten reconoció que nunca había marcado un gol cuando había sufrido su marca. Delanteros de varias generaciones se rindieron a su sentido de la anticipación y velocidad. De Bonisegna y Altobelli a Shevchenko y Ronaldo, pasando por Batistuta, Lineker y Ravanelli. “Los que más trabajo me dieron fueron Maradona, Van Basten y Careca. El brasileño es menos conocido, pero era muy difícil de controlar por sus movimientos”, asegura.

En marzo de 1996, Vierchowod visitó el Bernabéu con la Juventus en los cuartos de la Champions y ese partido quedó reflejado en una icónica foto con Raúl. El defensa italiano tenía 36 años; el delantero español, 18. Pietro rememora el momento. “Me acuerdo perfectamente del partido y de la foto. Raúl era un jugador de mucho carácter y habíamos litigado por una falta, él había reclamado al árbitro y yo le decía que no había sido nada. Nos pusimos cabeza con cabeza. Un lance más del juego. Aquel día solo perdimos 1-0, pero lo pasamos muy mal, limitamos el daño lo más posible porque era un gran Real. Luego, en casa, ganamos 2-0 y nos metimos en la final de la Champions que ganamos”.

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