Apartado de la Villa Olímpica por presuntos abusos sexuales

Alen Hadzic, esgrimista suplente de Estados Unidos, obligado a vivir en un hotel de Tokio tras varias acusaciones previas a los Juegos

Alen Hadzic, izquierda, durante las finales individuales en la Copa Mundial de Espada en febrero de 2020.
Alen Hadzic, izquierda, durante las finales individuales en la Copa Mundial de Espada en febrero de 2020.Devin Manky (Getty Images)

Alen Hadzic, tirador suplente del equipo Olímpico de Esgrima de Estados Unidos, ha sido separado de sus compañeros de la Villa Olímpica en Tokio y trasladado a un hotel lejano debido a las acusaciones de conducta sexual inapropiada realizadas por tres mujeres en incidentes que ocurrieron entre 2013 y 2015. Hadzic, 29 años, tuvo incluso que volar a Japón separado del resto del equipo, ante las quejas de otros esgrimistas que temían por su seguridad y bienestar, según el equipo olímpico de esgrima norteamericano, que ha calificado las medidas como “un plan de seguridad”. Como suplente, Hadzic solo competirá si alguno de sus colegas de equipo no puede hacerlo. La primera ronda de espada masculina está programada para este domingo.

El pasado 2 de junio, el tirador fue suspendido de realizar cualquier actividad relacionada con la esgrima por la organización US Center for SafeSport, una agencia independiente creada en 2017 para salvaguardar a los atletas olímpicos de cualquier abuso sexual, físico o emocional. En aquel momento todo apuntaba a que Hadzic no estaría entre los deportistas que viajarían a Tokio.

Sin embargo, el tirador apeló la decisión y el 29 de junio un mediador en la disputa decidió que la participación de Hadzic en el equipo olímpico no suponía “ningún detrimento para la reputación de Estados Unidos o su deporte”. Ese mismo mediador estableció que Hadzic no podía ponerse en contacto con las mujeres que le habían señalado como abusador, pero que la suspensión era “inapropiada para las denuncias” que existían.

Según dijo Hadzic al diario USA Today, que fue quien primero informó el pasado miércoles de los detalles del caso, las incriminaciones eran “francamente mentiras”. El pasado jueves, según el abogado del esgrimista, Michael Palma, se autorizó el traslado de Hadzic a un hotel más cercano a la villa olímpica para facilitar su entrenamiento, informó el diario The New York Times. Para el letrado del deportista, el equipo olímpico de esgrima sabía de las acusaciones contra Hadzic “desde hace años” y nunca puso ninguna objeción para que su cliente compitiera en todo el mundo junto al equipo nacional. Para Palma, lo que ha sucedido se debe a un claro intento por parte de la delegación de EE UU enviada a Tokio para evitar “publicidad negativa”, siempre según el rotativo de Nueva York.

El tirador no logró pasar el corte para participar con el equipo de esgrima en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, pero se clasificó para Tokio el 7 de mayo. Entonces, su rostro estaba en la cuenta de Instagram del equipo de esgrima de EE UU. Pero poco tiempo después, acusaciones de que era un depredador sexual y un violador comenzaron a saltar en las redes sociales.

Hadzic nunca ha sido imputado por violación ni por cometer cualquier acción, civil o criminal, que esté relacionada con ataques sexuales impropios. Es un hecho que el esgrimista fue suspendido por la Universidad de Columbia (Nueva York) durante el curso 2013-2014, después de que el centro educativo aplicara los estatutos universitarios que tienen que ver con “el sexo no consentido”, tras la denuncia de una compañera esgrimista.

Hasta la fecha, son seis mujeres esgrimistas, incluidas dos atletas olímpicas, las que se han quejado al comité olímpico de que Hadzic no debería poder representar a EE UU, ya que consideran su participación una “afrenta directa” a sus compañeros atletas, a los que pone en riesgo.

En su relato al diario USA Today, el tirador declaró que no sabía lo que esperar hasta que aterrizó en Tokio. “Cuando llegué a las instalaciones deportivas, todos los entrenadores me dieron la mano y me felicitaron por formar parte del equipo”, dijo Hadzic. “Todos los esgrimistas que pensé que tendrían miedo de hablar conmigo, se acercaron a mí y me saludaron”. “Incluso las mujeres”, finalizó el deportista.

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Sobre la firma

Yolanda Monge

Desde 1998, ha contado para EL PAÍS, desde la redacción de Internacional en Madrid o sobre el terreno como enviada especial, algunos de los acontecimientos que fueron primera plana en el mundo, ya fuera la guerra de los Balcanes o la invasión norteamericana de Irak, entre otros. En la actualidad, es corresponsal en Washington.

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