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El punto vulnerable de Dressel

Japón y Estados Unidos, dos potencias tradicionales de la natación, apenas salen del punto muerto en Tokio. Examinemos las razones

El nadador Caeleb Dressel de Estados Unidos durante la semifinal de 100m libres en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020
El nadador Caeleb Dressel de Estados Unidos durante la semifinal de 100m libres en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020VALDRIN XHEMAJ (EFE)

Líder caído. Daiya Seto venía de ganar tres Mundiales. Tenía la mejor marca del año. Era la gran figura. Su eliminación en las preliminares de 400 metros de estilos combinados, en la primera jornada, afectó a todo el equipo. Los japoneses, por su carácter, necesitan tener alguien que lidere. Seto es el estandarte. Cuando quedó noveno les rompió los esquemas. Eso los ha desinflado tanto como el hecho de que la mayoría de la sociedad japonesa está en contra de los Juegos por temor a la covid.

Covid. Estos deportistas lucharon durante toda su vida para ir a unos Juegos y ahora los Juegos son en su país. La presión que sufren se duplica porque más de la mitad de la población no quiere que compitan y el resto les exige resultados. No dejo de darle vueltas a una cuestión que me intriga, pero que puede intrigar más a los nadadores japoneses: ¿Y si estos Juegos salen mal? ¿El público se quejará más todavía? Si estos Juegos dejan otra variante de covid en el país, ¿los ciudadanos culparán a los deportistas?

Ohashi en el pasado. En medio de la incertidumbre, sola contra los pronósticos, Yui Ohashi ganó los 400 y los 200 estilos. Ella representa a una nación que ama la natación. Pero no olvidemos que consiguió los oros con las marcas más lentas desde los Juegos de 2004. ¡Han pasado 17 años! ¿Y los grandes bracistas japoneses? Ninguno se metió en finales.

Phelps y Lochte. La natación de Estados Unidos está en punto muerto a pesar de tener muchos más nadadores de máximo nivel que cualquiera de sus grandes rivales. Esto ocurre porque los equipos de natación funcionan como cardúmenes. Los peces grandes ocupan el espacio que alimenta a muchos pequeños. Michael Phelps y Ryan Lochte durante muchos años no permitieron el ascenso de otros talentos jóvenes. Y esto no siempre ha sido responsabilidad de los jóvenes porque entre Lochte y Phelps nadaban seis pruebas cada uno y eso suman muchas plazas de jóvenes talentos que no pudieron progresar. Los nadadores que ascendían se habían acostumbrado a que no valía la pena competir porque no encontrarían hueco.

Final de 100 libre. Los 100 libre definirán este campeonato. Un detalle muy importante: para entrar en la final en Río los nadadores debieron bajar de 48,2s y ahora han tenido que hacerlo en 47,8s. En las semifinales ocurrieron cosas preocupantes para Estados Unidos. Kolesnikov nadó en 47,1s y Miressi nadó muy bien la vuelta. Aparentemente, Dressel fue tranquilo. Yo creo que no. Quiero mucho a Caeleb. Le entrené durante años en Florida. Es un tío magnífico. Pero no habría apostado por él después de ver salir a Kolesnikov en la semifinal. En la final de 100 mariposa del sábado se repetirá el mismo guión.

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Agarrotado. Si analizamos a Dressel en la final de 4x100 y en las semifinales de 100, creo que exhibe un punto vulnerable. Lo vimos en los trials cuando Zach Apple le siguió y Caeleb se agarrotó. Hay una gigantesca expectativa en torno a él, no solo para que gane sino para que además lo haga batiendo récords mundiales. Y en estas condiciones es más fácil que alguien lo sorprenda. Con Milak sucederá lo mismo en el 100 mariposa: si le hostiga en el último 50 tendrá más posibilidades de ganar que de perder el oro. No se trata de que Dressel esté poco preparado. Pero si planificas una buena estrategia para mantenerte cerca de él en el último 50, aunque él esté en mejor forma, le puedes desestabilizar emocionalmente, porque está soportando mucha presión y los que vienen por detrás no tienen nada que perder. Si nadas sin presión te puedes soltar y nadar más rápido. Le sucedió al tunecino Ahmed Hafnaoui en los 400 libre. Se metió en la final por la calle ocho y quedó campeón olímpico.

Decisión correcta. Phelps tiene razón cuando dice que Dressel es un gran nadador de 200 metros. Su inclusión en el relevo de 4x200 estaba en manos del cuerpo técnico. Pero Dressel sabía que si nadaba el relevo el miércoles, este jueves le costaría mucho nadar la final de 100 libre. Creo que los técnicos de Estados Unidos han hecho bien en no ponerle.

Tom Dean. Por primera vez en la historia, Estados Unidos se quedó fuera del podio del 4x200. Gran Bretaña ganó con un tiempo que es récord olímpico y es solo dos centésimas más lento que el récord mundial. Si Tom Dean en su posta hubiera hecho lo que hizo en la final individual de 200 metros —1m44,2s en vez de 1m45,7s— los británicos habrían batido el récord mundial por un segundo y medio.

Sergi López Miró, responsable de natación de la Universidad de Virginia, fue el primer medallista olímpico de la natación española, en 1988.

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