El "cinema nuovo" brasileño resucita en Valladolid

Los que no usan corbata, el filme que obtuvo el primer premio en la Semana Internacional de Valladolid, se inscribe en la mejor tradición del cinema nouvo brasileño, un movimiento que parecía ya en trance de extinción. León Hirzsman, utilizando muchas de las claves comunes a la generación citada, ha conseguido una película dura y desgarrada y ha tenido la gran virtud, dado el tema, de no caer en el panfleto, aunque lo roce en algunas ocasiones.

El galardón logrado en Valladolid puede suponer el respaldo definitivo para un filme que no pasó inadvertido en Venecia y que dentro de pocos días va a presentarse en el Certamen Internacional de Colombia. Años de opresión, de Margarette von Trotta, fue el gran rival de la película brasileña. La realizadora alemana toca con un gran sentido cinematográfico el tema del terrorismo de la banda Baader Meinhoff, a través de la historia de dos hermanas. Una de ellas afronta la lucha desde su posición de escritora y mujer independiente mientras que la otra opta por la acción y acaba «suicidándose» en una cárcel de máxima seguridad.

Estas dos películas fueron, sin duda, las dos mejores y las que en los últimos días elevaron fuertemente el nivel de calidad de la Seminci. No ocurrió lo mismo con Fantasmas del amor, el filme de Dino Risi que clausuró, fuera de concurso, el certamen. La obra falla por todos los lados, se pierde constantemente y sólo Marcelo Mastrolani y Romy Schneider, con sus interpretaciones, introducen algún factor positivo.

Otro de los descubrimientos de la Seminci ha sido el del cine austriaco, del que se conocía muy poco en España. El conjunto de filmes presentados ha tenido una altura estimable.

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