Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Se vende puesto de trabajo

Por si fuesen pocas las penalidades que debe sufrir el parado, se ve ahora sometido a una picaresca hispana con métodos americanos. Angustiado ante el próximo fin del subsidio de desempleo, el parado busca entre los anuncios de ofertas de trabajo ese puesto que no encuentra desde hace casi dieciocho meses.Aparecen en esta sección unos treinta anuncios, de los cuales más de veinte obedecen a un mismo esquema: ninguna exigencia, sueldos fabulosos, un teléfono y un nombre. Los números de teléfono se repiten en uno y otro anuncio, y cuando uno empieza a llamar descubre que todos ellos pertenecen a una misma empresa. La persona que responde lo hace en ese tono que se ha dado en llamar agresivo, se niega a dar por teléfono. todo tipo de información (razón social, actividad de la empresa, tipo de trabajo, etcétera), explicando que de todo ello se le informará en una entrevista a la que deberá asistir puntualmente y con americana y corbata, si es hombre, o sin ropa vaquera ni de pana, si es mujer.

En la antesala de la entrevista se empieza a percibir un ambiente extraño, entre hall de gran hotel internacional y barraca de feria: hay un bullicio enorme y alguien repite con insistencia consignas tales como dinamismo, acción, etcétera. Se diría que está a punto de comenzar el rodaje de una mala película americana. En la famosa entrevista tampoco dan ninguna de las informaciones que negaban por teléfono: se limitan a rellenar una ficha y a invitarte a asistir a una reunión. En esta reunión, un ejecutivo-payaso, entre chiste malo y chiste peor, lanza de nuevo palabras impactantes (decisión, industria, oportunidad), al tiempo que las escribe con mayúsculas en una pizarra. El ejecutivo-payaso cede la palabra al payaso-experto en marketing, y éste -también entre malos chistes, que son muy celebrados por la clac, y con el tono de algo aprendido de memoria y a velocidad suficiente para que nadie le siga- traza en la pizarra una versión del cuento de la lechera. Lo único que queda claro es que, con independencia de conocimiento o experiencia, se puede elegir el puesto que se desee, desde simple vendedor hasta ejecutivo: todo depende de cuánto estés dispuesto a pagar. Sí, a pagar. No se asombren, porque aquí está el quid. el aspirante tiene que pagar entre 3.000 y 133.000 pesetas para obtener tan fabuloso empleo; eso sí, le aclaran que no es óbice el que esté en paro, pues no le van a dar de alta y, por tanto, el trabajo es compatible con el cobro del desempleo.

Es evidente que no todos pican, pero basta que a la angustia de que hablaba al principio se añada un cierto grado de incultura para que la persona se sienta deslumbrada por tan burdos métodos e invierta sus últimos ahorros en la obterición del trabajo. No sé de qué trucos se servirán para legalizar el timo, pero el INEM debe de estar al 9 corriente, ya que creo que es preceptiva su autorización para insertar cualquier anuncio de oferta de trabajo./

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