ECOLOGIA

Greenpeace, sociedad limitada

La organización Greenpeace es uno de los máximos exponentes de la capacidad del ecologismo para movilizar en poco tiempo, a partir de un pequeño grupo de personas concienciadas, grandes recursos económicos y humanos para concentrarlos en acciones de defensa del medio ambiente muy concretas. Nadie diría que la organización Greenpeace de ahora, que cuenta con un presupuesto anual de 200 millones de pesetas, era hace diez años un pequeño grupo de amigos decididos a luchar contra el deterioro de la vida marina.Green Peace (Paz Verde) era el nombre de un pequeño velero propiedad de un joven canadiense que en 1972 decidió protestar con contundencia por las pruebas nucleares que Francia estaba realizando en superficie en las islas Bikini, en el Pacífico Sur. Tras romper todas las barreras de seguridad, el velero Green Peace se introdujo, ante la alarma de los técnicos nucleares, en la zona contaminada por la radiactividad de las bombas atómicas que acababan de explosionar. Pocos meses después Francia anunciaba su decisión de no volver a realizar pruebas nucleares en la atmósfera. Aquel primer éxito animó al grupo a protestar, mediante la misma fórmula, contra las pruebas nucleares que realizó en Alaska Estados Unidos.

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Pero el gran momento de Greenpeace se produjo en 1976, cuando el grupo emprendió la lucha en defensa de las ballenas. Para perseguir a los balleneros necesitaban un buque más grande, así que se pusieron en contacto con otras organizaciones de defensa de la naturaleza con el fin de financiar la adquisición de un barco. Fue la sección holandesa del Fondo Mundial para la Vida Salvaje (WWF) el que aportó la mayor parte de los cuatro millones de pesetas que costó el Rainbor Warrior (Guerrero del Arco Irís, el arco iris es la bandera, de los ecologistas). Con este viejo carguero de la Marina británica, los ecologistas de Greenpeace, que en 1977 apenas sumaban veinte personas de ocho nacionalidades distintas, iniciaron una serie de acciones espectaculares, colocándose con botes de goma entre los arponeros y las ballenas.

Estas actuaciones, a las que pronto se sumaría la lucha contra el vertido de residuos radiactivos en las costas gallegas y la defensa de las focas recién nacidas, que se mataban a palos para hacer abrigos, multiplicaron la popularidad de la organización, hasta el punto de que Greenpeace cuenta actualmente con cientos de miles de simpatizantes que les apoyan económicamente a través de donativos y de un sistema de asociados que pagan anualmente una cuota de 1.500 pesetas. Sin embargo, la estructura interna de Greenpeace sigue siendo la de un grupo ecologista pequeño, con unos 90 miembros dispersados por nueve paises, donde tienen abiertas delegaciones. Además de los donativos, las principales fuentes de financiación de esta organización son la venta directa de fotografías, películas, pegatinas, carteles, camisetas, libros y multitud de productos relacionados con sus campañas. Greenpeace no recibe subvenciones oficiales de níngun país.

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